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Von der Leyen advierte de la “fragilidad” en su primer discurso sobre el Estado de la Unin

Von der Leyen advierte de la "fragilidad" en su primer discurso sobre el Estado de la Unin


En poltica hay discursos que aspiran a levantar el nimo, discursos para consolar, para tranquilizar, para emocionar o conmover, discursos para unir y discursos para separar. Hay discursos para ganar elecciones, para reconocer derrotas, y luego estn los discursos como los del Estado de la Unin Europea, que nadie tiene muy claro para qu sirven y a quin estn destinados, y que son, en cierta forma, como los debates televisivos de campaa: pase lo que pase habr juicios severos y siempre hay mucho ms que perder que ganar.

Durante aos, cada mes de septiembre el presidente de la Comisin Europea arrancaba en curso en Estrasburgo, ante el plenario de la Eurocmara, con una alocucin importante, en la que repasaba punto por punto la situacin del continente y desglosaba su agenda de prioridades para los prximos meses. Este ao, todo es diferente. No hay un presidente, sino una presidenta debutando. No ha sido en la ciudad francesa, sino en Bruselas, por el coronavirus. Y lo ocurrido en el ltimo medio ao ha cambiado el escenario poltico, econmico y social. Pero el discurso ha sido, en lneas generales, similar a los del pasado. De hecho, es probablemente el discurso que podra haber hecho entonces, al llegar.

Ursula von der Leyen no es una oradora consumada, no tiene pasin, no sabe ni busca emocionar. A duras penas ha logrado conectar durante la largusima intervencin de casi hora y media con los eurodiputados, que han roto en media docena contada rondas de aplausos, tan cortos como tibios. Pero tampoco lo pretende. El suyo ha sido un discurso sobrio, slido, equilibrado. Sin errores ni florituras, en fondo o forma. El Discurso sobre el Estado de la Unin debera ser en teora para los ms de 400 millones de europeos (y as lo presenta la Comisin, tramposa o ingenuamente), pero jams lo ha sido y cuesta creer que alguna vez lo vaya a ser. No es retransmitido, nadie sabe de su existencia, por lo que es un discurso para consumo interno, para 27 gobiernos que lo siguen muy atentamente y para la burbuja europea. Para funcionarios, analistas, diplomticos y periodistas, donde importa tanto lo que dice como que lo que no dice. Las palabras, los adjetivos y en qu momento sale cada tema. Hay un proceso de exgesis minucioso, y por eso se dedican semanas a su confeccin pero la digestin es casi inmediata y das despus ya se ha olvidado.

Una reivindicacin de la Unin Europea

La presidenta Von der Leyen no es Juncker y no es Donald Tusk. Su rol es mucho ms tradicional, ajustado al cors del puesto, sometido a la mirada de las capitales. Ella es eficiente, abarca todo lo que tiene que abarcarse, pero no rompe lmites, no desafa las estructuras, no levanta la voz… ms all de donde se espera que lo haga. Es una gestora, no una lder. Sobria, slida, clara, alguien capaz de esbozar una hoja de ruta en decenas de frentes, de organizar los papeles y afinar prioridades. Lo que su equipo quera era marcar la direccin, porque sostienen que no se puede avanzar si no sabes a dnde quieres ir. Su papel, sostienen, no es llegar con retrica a los corazones, ni inflamar deseos. Pero no es, sobre todo, hacer promesas que sean imposibles de cumplir.

En Bruselas, Von der Leyen ha hecho hoy tres cosas. La primera, reivindicar a la UE y reivindicarse a s misma. El trabajo de la Comisin durante el ltimo medio ao, sin competencias en cuestiones sanitarias pero siendo capaz, segn su anlisis, de ir llenando los huecos que las discrepancias y recelos entre socios iban generando. Ha querido combatir la narrativa pesimista de los primeros meses que dibuj divisin, egosmo, incapacidad e impotencia.

Lo segundo han sido los anuncios. Ninguno rompedor, pero anuncios al fin y al acabo. Como aumentar desde el 40 al 55% el objetivo de reduccin de emisiones en la UE para 2030, con la mirada puesta en la neutralidad climtica en 2050. Pedir ms competencias en cuestiones de Salud para la Comisin y una Cumbre mundial de Sanidad. Avanzar que habr presin de verdad en favor del salario mnimo europeo y la negociacin colectiva, pese a la oposicin de los nrdicos. Una nueva estrategia migratoria dentro de una semana. Que el 30% de los bonos que se emitirn para pagar el Fondo de Recuperacin sern verdes. O una partida de 8.000 millones de euros para inversin tecnolgica y superordenadores.

El tercer pilar del discurso, el importante, ha sido la estructura y los temas. En Bruselas estas cosas se miran con el espritu antiguo de la Kremlinologa, atribuyendo significados casi msticos a las comas y los adverbios. Pretendiendo demostrar que algo ha sido claramente expuesto cuando hace falta una mquina Enigma para descifrarlo.

En su carta de presentacin. Von der Leyen ha asegurado que la UE debe tomar las riendas, disear su futuro pero no ir a remolque de la pandemia ni al dictado de los grandes socios o rivales. Ms o menos lo que dijo Charles Michel a inicios de semana con la Cumbre de China: Europa tiene que ser un jugador con cartas propias, no el terreno de juego.

Ha arrancado donde est cmoda. Hablando una y otra vez de “fragilidad”, pero sin pesimismo ni derrotismo y pidiendo “aire nuevo” para salir adelante. Defendiendo el Acuerdo Verde y las medidas climticas y la digitalizacin, los dos grandes ejes de su legislatura. Y ha apelado a una “economa humana que proteja de los grandes riesgos. Enfermedad, paro, pobreza. Que proporcione estabilidad y absorba shocks. Nunca antes proteccin, estabilidad y oportunidad fueron ms necesarias”.

Ha centrado las medidas de recuperacin en torno al Fondo que fue aprobado en julio y que tendr que empezar a desembolsar dinero a partir de 2021. Ha defendido a capa y espada el multilateralismo y atacado el “nacionalismo de vacunas que pone vidas en peligro”. Con un equilibrio constante entre realismo y expectativas, a veces convincente, a veces precario.

Von der Leyen ha elogiado y criticado. Ha llamado “rival sistmico” a China y emplazado a Pekn a seguir las reglas que constantemente ignora. Ha lanzado alguna pulla a Estados Unidos, pero sin referencias directas antes de las elecciones presidenciales de noviembre. Ha mencionado el Brexit, pero sin detenerse, queriendo dejar claro a Londres que no son una prioridad en absoluto. Defendiendo los acuerdos internacionales y citando con algo de sorna a Margaret Thatcher asegurando que “Reino Unido no viola tratados internacionales”. E incluso ha dado una colleja a Berln, avisando de que un gaseoducto no har cambiar su comportamiento a Vladimir Putin.

Despus de ms de una ahora, Von der Leyen abord por fin la cuestin migratoria. Y lo hizo ms al estilo de su familia poltica que como guardiana de los tratados. Hablando primero de la importancia de proteger las fronteras, de combatir a las mafias, sobre los derechos de algunos a venir y el derecho de los pases a devolver a quienes no pueden quedarse. Y despus, sin especial sentimiento, mencionando Moria y a las personas que mueren cada semana en el mar.

Lo mismo ocurri con la situacin del Estado de Derecho, criticando la existencia de ‘zonas libres de LGTBI”, que segn ella son “zonas sin humanidad que no tienen cabida en la UE”. Se ha apoyado todo el tiempo en el recientemente fallecido John Hume, que sostena que “el conflicto tiene que ver con las diferencias, pero la paz con el respeto de las diferencias, que es la esencia de la humanidad”. Formalmente correcto, pero poco ms. Estaba todo en el discurso porque era casi impensable que no estuvieran, pero de salida.

La UE tiene un panorama duro por delante. Una contraccin en dobles dgitos, deudas que suben ms de 20 puntos. Con las reglas de ayudas de Estado y fiscales suspendidas. Con un agujero que se ensancha en Hungra y Polonia. Una crisis humana terrible en las costas griegas. Con el desafo de Turqua o el peligro de un Brexit sin acuerdo en diciembre. Con la posibilidad de que Donald Trump repita y con una China cada vez ms asertiva y provocadora.

Millones de ciudadanos van a tener unos aos muy, muy difciles y los niveles de confianza entre capitales, en niveles bajos. Los discursos picos y sentimentales no son normalmente los ms tiles o necesarios. Pero los pragmticos, optimistas y sobrios tampoco son de ayuda si no recogen, de verdad, el zeitgeist, el espritu de los tiempos. Concluir con un “viva Europa” o prometiendo que “el futuro ser lo que hagamos nosotros de l, Europa ser lo que quiera ser” es potico, pero tan gastado que es poesa de la que gana premios estos das Espaa. Tras hora y media de intervencin muchos europeos estarn probablemente deseosos de vivir en esa Unin que Von der Leyen ha descrito, autnoma, valiente, decidida, verde, humana. Falta saber dnde encontrarla.

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