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Verdura fresca cultivada en casa

Verdura fresca cultivada en casa


MADRID
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Acercarse a la cocina y coger la lechuga fresca para preparar la ensalada, bajar al garaje de la comunidad y subirse unas zanahorias para las lentejas, o darse una vuelta por la azotea para recolectar unas fresas es cada día un futuro más cercano gracias a la hidroponía, que permite cultivar plantas sin necesidad de tierra y consumirlas en el momento. Son ya muchos los expertos que señalan que la agricultura vertical se impondrá en los próximos diez años en ciudades altamente pobladas en las que habrá edificios de oficinas con zonas de cultivo o incluso rascacielos convertidos en gigantes invernaderos. El uso de esta técnica permitiría reconvertir muchas áreas urbanas que tienen un uso marginal o cultivar en espacios como túneles o aparcamientos.

Una tendencia que ya es realidad en algunas ciudades como Singapur donde, de la mano de empresas como Comprop, las azoteas de los edificios están siendo transformadas en granjas de alimentos en las que se apilan plantas hasta en ocho alturas.

«Con el cultivo hidropónico las raíces reciben una solución nutritiva y equilibrada disuelta en agua. Las frutas y verduras obtienen todos los elementos necesarios para su desarrollo sin necesidad de usar tierra, ni fertilizantes ni pesticidas. Y gracias al control de la iluminación con lámparas de LED se pueden crear espectros de luz a medida, obteniendo incluso plantas con mayores propiedades nutritivas y durante todo el año», explica Silvia Bures, ingeniera agrónoma y CEO de Buresinnova, centrada en arquitectura vegetal, desarrollo de cultivos hidropónicos e iluminación artificial en horticultura. «Sería fantástico y, además posible, que se crearan huertos hidropónicos en zonas comunes de urbanizaciones como garajes o sótanos», aunque reconoce que son escasos los proyectos que se diseñan en esta línea y si se hacen son más para espacios o edificios públicos. «En España queda mucho camino por recorrer para que estos cultivos conquisten las ciudades», puntualiza.

La startup española Groots ha creado minitorrres para instalar con facilidad cultivos hidropónicos en espacios domésticos como la cocina
La startup española Groots ha creado minitorrres para instalar con facilidad cultivos hidropónicos en espacios domésticos como la cocina

En otros países, arquitectos, ingenieros y profesionales de distintas ramas investigan en diferentes tipologías de edificios, bien ya existentes o de nueva construcción, para albergar estas granjas verticales. Conocido es el del estudio de arquitectura sueco Plantagon proyectado en la ciudad sueca de Linköping: el World Food Building, una torre de oficinas de 60 metros que hace las veces de granja e invernadero vertical, o el Skyfarm urbano, una propuesta de diseño de Aprilli para el centro de Seúl, inspirado en el sistema ecológico de árboles gigantes.

En la cocina

De momento, una de las opciones más realistas es el diseño de espacios interiores preparados para este tipo de cultivos. Así, en las nuevas cocinas sería factible ver junto al frigorífico o el microondas sistemas de cultivo hidropónico. Algo que tienen muy claro desde Groots, creada hace dos años por tres emprendedores para suministrar plantas aromáticas y verduras a restaurantes de Barcelona y que, a día de hoy, cuentan ya con 32.000 plantas en su granja vertical en Barberá del Vallés desde la que también suministran a supermercados. «Hay que introducir el cultivo en las ciudades y esta técnica es trasladable a urbanizaciones y casas, por eso, más allá de cultivarlas, queremos que todas las personas puedan obtener los beneficios de una técnica buena para la salud y para el planeta», explica Carlos Gómez, uno de sus fundadores.

Una lechuga tarda unos 40 días desde que se planta hasta que puede ser consumida

Para ello han diseñado una minitorre hidropónica (para cuatro plantas) a la que han llamado Boombi y que se puede colocar fácilmente sobre cualquier superficie de casa. «Ahora estamos dando un paso más y hemos diseñado una capaz de albergar 80 plantas, que resulta ideal para colocar, por ejemplo, en la pared de la cocina, ya que mide un metro y medio de ancho por dos de alto». Esto permite contar con una reposición rápida de las verduras que se consumen y establecer criterios de cultivo teniendo en cuenta el tiempo de germinación y crecimiento, ya que por ejemplo, una lechuga tarda unos 40 días desde que se planta hasta que puede ser consumida.

Decisión del cliente

Haryan Rodríguez, CEO de iKasa, sabe bien de los beneficios de esta práctica: tiene en su azotea un jardín vertical hidropónico con sesenta plantas gracias al cual -y lo cuenta con orgullo- ha podido recolectar esta temporada hasta 25 kilos de fresas. «No hemos incorporado en nuestras promociones cultivos hidropónicos a nivel particular porque tiene que ser una opción personal de cada cliente, ya que también requiere de tiempo y cuidados y no todo el mundo quiere esa responsabilidad». No obstante, reconoce que es una posibilidad interesante para una promotora como iKasa que apuesta por la sostenibilidad. «En Somosaguas Club hemos apostado espacios verdes comunitarios bajo el paraguas de la hidroponía, con el menor consumo de agua, sin tratamientos herbicidas o pesticidas, con ahorro en abono y fertilizantes y con plantas adaptadas al clima de la zona donde construimos. Nuestros proyectos incorporan jardines verticales en zonas como escaleras de emergencia o abrimos los garajes con espacios ajardinados y al aire libre. En construcción la sostenibilidad es cada vez más importante aunque nos quede mucho por hacer si nos comparamos con países como los nórdicos, donde hasta los tejados son verdes».

En esta línea, surgen soluciones innovadoras como la que ofrece la empresa brasileña Kaatop, que ha diseñado el primer tejado hidropónico del mundo para cultivar vegetales y hortalizas. Eso sí, parece que tendrán que abstenerse de cultivar aquellos que tengan miedo a las alturas.

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