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Venezuela… faltan cinco pa’ las doce

Venezuela… faltan cinco pa' las doce


No es verdad que faltan cinco para las doce, como rimara el venezolano Oswaldo Oropeza, pero sí que “el año va a terminar” con su país hundido en “el fango” a milímetros de la nariz. Se muere de hambre, por el covid, la delincuencia o el gobierno. Reconozcamos, no obstante, la lucha para salir del “holocausto criollo”. La incógnita es por qué no se ha depuesto.

El deber de comprenderlos me llevó a encuentros con juristas, politólogos, internacionalistas, profesores de sistemas electorales, expertos en conspiraciones, terrorismo, narcotráfico y defensores de la paz. Además, visité Rusia, China, Irán, Siria, Bielorrusia, Turquía y América Latina. Soy, por tanto, una “enciclopedia cerebral” para analizar el tema.

El continente ha sido víctima de la conflictividad derivada de fórmulas constitucionales. Bolívar planteó un presidente vitalicio y un Congreso de senadores hereditarios, llevándome a pensar que, tal vez, por ello no tenía quién le escribiera. Me convencí de que en medio de bandos propuso gobiernos fuertes en procura de estrategias armónicas. No olvidemos que la constituyente de Ocaña terminó como “la asamblea de las discordias”.

En la ausencia de homogenización, debe apuntarse a “la prostitución de la descalificación”, para denigrar, ofender y desacreditar a políticos y a instituciones. El albanés Aleksander Sula interrumpe para acotar que ello genera discordia en la clase política y fragmentación de la sociedad (Adolfo Suárez, hijo).

Simon Mago, el conferenciante, traído de Budapest, prosigue con un vozarrón retumbante en el aula, que son, así mismo, circunstancias concluyentes: 1. La presunta negatividad  de la colonia, 2. Que primero existimos, pero  la vida se destina a cambiar nuestra esencia, 3. Despreciamos  al negro y él a nosotros, 4. El insólito caso del libro Mein Kampf, de Hitler, vedado durante 70 años, hoy de moda, 5. Ansiedad colectiva, 6. Globalización del sufrimiento y 6. Multiplicación de los sentimientos de rechazo, rabia o  miedo. No hay segmento que escape a ellas. Son todos, vuelve a estorbar el albanés.

He solicitado que se me preste atención, reacciona Mago mirando a Sula. Menciona la masificación de pareceres acerca del Estado, el gobierno, los regímenes políticos, explayados hasta en bares de barrios y con una presunta sabiduría con respecto a problemas tan complicados. Es una especie de “uso abusivo del dictamen” que diversifica las voces sociales y las pautas simples de la hermenéutica, más eficientes cuanto unitarias.

Está equivocado quien estime que las fuentes de la dictadura en Venezuela son ajenas a las de la debacle humanitaria: 1. Sujetos activos de las discriminaciones, particularmente, cuando pasan a gobernarnos; 2. La máxima revolucionaria, que privilegia a quienes están con la revolución, marginando a los discrepantes; 3. Crisis financieras planetarias; 4. Consagración exponencial de derechos humanos y  dificultades para su materialización, problema al cual pareciera referirse el sociólogo Sinisa Malesevic, del University College de Dublín,  al denunciar la contradicción entre lo constitucionalmente reconocido y lo sustancialmente ignorado; 5. Un Estado mínimo, opuesto al de bienestar, víctima de posturas liberales y 6. La iglesia, la guerra, el hambre, la muerte, el dinero mal habido, unidos para que el mundo sufra. Una mención he de hacer a la especie, género y variedad bautizada como castrochavismo en los baladros de enajenados.

Mago pregunta a la audiencia si está dispuesta a luchar contra la perversa combinación que alimenta las autocracias, que con apariencia de democracias formales han venido estableciéndose y cuyo pilar lo componen mecanismos seudoconstitucionales. Para mí son reales dictaduras interrumpe Alexis Ortiz, cooperante de Michael Manley en Jamaica.

El académico húngaro manifiesta que somos genios para calificar, pero enredados en ejecutar. Allí está Venezuela Ortiz que entró en 2020 en su séptimo año de recesión (Prodavinci). Y usted debería estar con las botas puestas y el fusil armado. Y lo afirmo por conocer en honor a mi apellido el mundo invisible de los espíritus, quienes me han confirmado la legitimidad de cualesquiera fórmula para sustituir a los tiranos, malhechores y malversadores de los recursos de pueblos oprimidos. A esos gobiernos hay que arrebatarles el poder. Después veremos cómo conducirlos.

Susana Tovar, republicana, plantea analizar la denominada “agenda global”,  demarcando que el Presidente Trump la denuncia diariamente, sintiéndose su víctima. Es maniobra de vieja data de adinerados, quienes establecen alianzas con el poder político sosteniéndolos o derrotándolos. Proyecta la ideología de género, la reducción de la población, propician el aborto, la eutanasia y la prohibición a la inmigración. La meta es construir una estructura global política y económica más integrada (Vidal). Y entre sus propulsores se mencionan a Rockefeller, George Soros, los papas Juan Pablo II y Francisco, Barack Obama, Joe Biden, Hilary Clinton, el Intergubernamental Panel on Climate Change (IPCC) y Greenpeace. Por cierto, entre los académicos jóvenes, está el venezolano Asdrúbal Aguiar, acota Susana.

El aquincense Mago plantea sus dudas con respecto a la eficiencia de la alternativa para los gobiernos de izquierda (Foro de Sao Paulo), sin negar que algunos saludos recibirá de personajes de “La agenda global”, pero no para identificarles como sostén de los desastres de los países suramericanos y del Medio Oriente (Carlos Sánchez). ¿No sería más determinante acaso “la habilidad de los Estados para controlar la población, por medios actuales de comunicación de masas?, para Malesevic, “la penetración ideológica”. Considera, consecuencialmente, que cuando controlas a las gentes hay un Estado coercitivo con mayor capacidad organizativa. Me gustaría que pensaran en esta apreciación.

Me han traído por ser un Dios en forma humana, heredero del “Simoniamismo” conforme al cual poseo el poder del Espíritu Santo, no obstante, el pecado de proponer a Pablo pagar por ello. Y para que les diga por qué la dictadura venezolana y qué hacer.

Difícil escenario, pues ni si quiera como “mago” puedo ayudarles. Vendré a las elecciones parlamentarias de diciembre, pero aceitaré prácticas para guiarles con fuerzas sobrenaturales. Y cantaremos “Son las 12 y el gobierno ha caído, ha caído, ha caído”.

@LuisBGuerra

 

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