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una relación que se atisba como una oportunidad única en un futuro próximo

una relación que se atisba como una oportunidad única en un futuro próximo


Ciudad de México
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La cuarta pared es un recurso cinematográfico en el que actor protagonista rompe la barrera de la interpretación y se dirige directamente a un público expectante. La comparación se aprecia en una relación permeable entre la primera potencia mundial con su socio mayoritario, México (exporta casi tanto producto al país vecino como toda la Unión Europea junta). ABC entrevista a cuatro expertos en educación, economía, periodismo y política para extirpar mitos y solazar una de las relaciones más pantagruélicas con sus dos actores principales: Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador (AMLO). ¿Derribarán la cuarta pared?

Rafael Fernández de Castro es director del Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego, además de fundador y exjefe del Departamento de Estudios Internacionales del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Según él, la amistad entre ambos países «ha estado a la defensiva porque Trump conminó a su país vecino con el muro para dividir la frontera, deportar a millones de mexicanos y acabar con el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte, por sus siglas en inglés)».

«La relación ha estado tocada en dos materias: el comercio y la migración. Trump no ponía atención a los temas bilaterales. López Obrador y Peña Nieto han actuado correctamente, evitando un enfrentamiento superfluo con él. Biden es conocedor de la expulsión de los centroamericanos y los mexicanos, y entiende a la perfección que para todos los retos que se le plantearán en el mundo necesita tener una alianza clave con Canadá y con México», afirma Fernández.

Este experto ve improbable una reforma migratoria, y ve difícil que Biden cumpla con su promesa de mandar esta ley al Congreso y consiga regularizar a todos los indocumentados, de los cuales un 70% son mexicanos. Aunque piensa que aceptará a los migrantes, y los estudiantes conocidos como «dreamers» (soñadores) logren una legislación para su residencia permanentemente y la de sus progenitores, gracias al programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, por sus siglas en inglés). Además, asegura que en Tijuana se han abierto más de 70 empresas internacionales, postulando así al estado de Baja California como un lugar de referencia a menos de 300 millas de Silicon Valley.

La periodista Ana Paula Ordorica, de la cadena de televisión mexicana Televisa, juzga como «un poco complicado el arranque de las relaciones de AMLO con Biden». Además, cuenta que «un desconocimiento del proceso electoral estadounidense hizo que AMLO no otorgara un reconocimiento como el que han hecho prácticamente todos los países».

Reconoce que lo que más le entusiasma de la victoria de Biden es su compromiso con las energías limpias y renovables. Asegura que el demócrata estará mucho mas pendiente de lo que haga México. «Este es un país soberano, y su presidente tiene sus propias ideas en el sector energético, pero no hay que olvidar que ciertas empresas estadounidenses y canadienses han firmado ciertos contratos que se tienen que respetar», aclara Ordorica.

Consciente de que Pekín ha dejado de tener relaciones comerciales con Washington, tras los aranceles impuestos por la Administración Trump, Ordorica cuenta que «se vislumbra a México como el sustituto perfecto de China. No tiene competencia respecto a Canadá sobre los productos manufacturados que se importaban del gigante asiático. Canadá tiene otros productos como los lácteos, nuestro país se ha especializado en productos agropecuarios y de manufactura, donde entra con fuerza».

«Más allá de lo político»

Consejero de la institución mexicana Nacional Financiera, y nombrado «Empresario del año» por la Revista GQ en 2013, Gerardo Gutiérrez Candiani comenta que «en la relación bilateral hay una gran oportunidad de corregir los movimientos políticos. Biden es más favorable a la instrumentalización que a la radicalización». Además, subraya que será un gobierno de contrapesos, con una cámara demócrata y un senado republicano.

«La relación bilateral es tan estrecha e importante que sobrepasa cualquier liderazgo respecto a la no felicitación. Llevamos un proceso de muy largo plazo desde el primer acuerdo de libre comercio que se ratificó con el Tratado entre México, EE.UU. y Canadá(T-MEC). Es una relación demasiado valiosa: somos uno de los dos socios comerciales del país mas notable del mundo. Y es un tema que va mucho mas allá de lo político, es un tema de largo plazo y económico. México debería de ser el gran ganador, independientemente de su competitividad, generando inversión», dice el empresario.

Otro experto que enfatiza la importancia de dicho tratado es Manuel Pérez, promotor de las relaciones comerciales y de los intereses estratégicos internacionales de México, especialmente con los Estados Unidos. También es jefe de la Oficina de la Presidencia de la Confederación de Cámaras Industriales del país azteca (CONCAMIN), entre otros muchos cargos.

«Hay una impresión de que el mexicano se siente más cómodo con la victoria de un presidente demócrata que con la de un republicano, pero es más una interpretación. No es necesariamente la realidad. Estamos ante un momento histórico. En 1994, con la entrada el tratado de libre comercio, las cosas cambiaron mucho. Cuando perdió las elecciones George H. W. Bush, parecía que se iba a terminar ese acuerdo nada más empezar, pero con la llegada de Bill Clinton siguió. Le tiró un gran lazo a México y estabilidad financiera con una línea de crédito de 70.000 millones de dólares. Reforzó los activos financieros y dejó tranquilo al país los últimos 25 años», explica Pérez.

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