Política

Tribuna | Algunas lecciones de la victoria sobre Amanecer Dorado – El Salto

Sede de Amanecer Dorado en el barrio ateniense de Larissa


El antifascismo griego demostró, el pasado 7 de octubre, que no solo ha conseguido vencer al neofascismo de Amanecer Dorado, sino también que sabe festejarlo cómo se merece. La jornada en la que se declaró la sentencia comenzó con unas cuarenta mil personas agolpadas a las puertas de los juzgados para poder escuchar, de primera mano y sin perder ningún detalle, una sentencia histórica. Así, ocho años después de que la organización neofascista se colara en el parlamento heleno, se producía el anunció del resultado del juicio contra Amanecer Dorado, cuya sentencia ha dejado establecido que se trata de una organización criminal, y no de un partido. Así, la sentencia declara culpables a Nikolaos Mijaloliakos, como fundador de Amanecer Dorado, a otros seis líderes, por dirección de banda criminal, y a otras dieciocho personas, por pertenencia a dicha organización.

La sentencia es la materialización judicial de la denuncia que el movimiento antifascista llevaba realizando durante años, en las calles de Grecia, y cuya lectura ha de pasar, precisamente, por reconocer el trabajo de ese movimiento antifascista, quien mucho antes de esta sentencia había derrotado políticamente a la organización neofascista y conseguido expulsarla de las calles y las instituciones. Una vez que Amanecer Dorado ha sido finalmente derrotado en todos los ámbitos, es un buen momento para sacar lecciones de esta victoria, y más aun en una coyuntura marcada no solo por la pujanza electoral de una extrema derecha en ascenso, sino también de un alarmante crecimiento del terrorismo ultraderechista, en Europa.

En un neoliberalismo en crisis surgen los monstruos

Si bien ésta ha sido una sentencia fundamental que ha asestado un duro golpe a la ultraderecha griega, su presencia en el parlamento griego no es, sin embargo un fenómeno ni nuevo, ni circunscrito a la aparición de Amanecer Dorado. Ya en el 2004, la Concentración Popular Ortodoxa (LAOS), fundada y dirigida por el polémico periodista Georgios Karatzaferis y escisión de Nueva Democracia (ND), el partido mayoritario de la derecha griega, consiguió representación parlamentaria en el país heleno. Un nacionalismo exacerbado, el rechazo a los procesos de mundialización, la incorporación de antiguos dirigentes de la dictadura de los coroneles, y un carácter ultraortodoxo, fueron las señas de identidad de dicha escisión ultraderechista.

Por su parte, a pesar de que la sentencia del 7 de octubre marca el final formal de Amanecer Dorado, la organización ha disfrutado de varias décadas de vida, ya que fue fundada por Michaloiakos allá en 1980.  El germen de la fundación del partido fue la revista nacional-socialista del mismo nombre, que realizaba actividades propagandísticas de agitación cultural negacionista del holocausto y de exaltación nacionalista. Una ideología que quedó plasmada tanto en el símbolo que la representa, ya que recuerda a la propia cruz gamada, como en sus estatutos, que formalizaron el uso del saludo fascista entre sus miembros. Un saludo considerado por los integrantes de la organización como griego en origen, y que ya era utilizado en los años 30 entre las organizaciones fascistas griegas. Una manifestación cargada de simbología, al igual que el grito que se se hacía escuchar de forma habitual en las concentraciones de Amanecer Dorado: “Αίμα, τιμή, Χρυσή Αυγή!” (Sangre, Honor y Amanecer Dorado), replicando el lema “Sangre y Honor” (“Blut und Ehre”), utilizado por las Schutzstaffel (SS) de la Alemania nazi, y adoptado como nombre por parte de una de las organizaciones skinhead nacional-socialist más importantes, a nivel internacional.

Aunque Amanecer Dorado nació en la década de los 80, no fue hasta principios de los 90 cuando empezó a tener visibilidad pública, coincidiendo con las grandes manifestaciones en Grecia que se oponían al uso del nombre de Macedonia por la vecina ex república yugoslava. Desde entonces, los militantes de Amanecer Dorado comenzaron a protagonizar numerosos incidentes violentos, especialmente contra la creciente población inmigrada del país y contra los y las militantes de izquierdas. Siguiendo este aumento de visibilidad, realizaron su primera incursión en las elecciones nacionales a mitad de los noventa, en 1996, obteniendo un insignificante resultado del 0,1% de los votos. Un resultado muy diferente al 5,3% obtenido en el municipio de Atenas, en las elecciones locales de noviembre de 2010, lo que le reportó un asiento en el consistorio de la capital griega siendo el inicio de su fulgurante ascenso electoral.

El punto de inflexión que determina este auge electoral es la crisis económica de la deuda griega y la reorganización del espacio político y electoral de la derecha radical. En este sentido, hay que distinguir entre dos momentos. El primero sería la década del siglo XXI, en el que se demostró la existencia en Grecia de un espacio electoral para una fuerza de derecha radical neoconservadora como LAOS, con ciertas reminiscencias de la dictadura de los coroneles y como el flanco derecho de ND. Pero la crisis de la deuda griega, a partir del 2010, abrió una ventana de oportunidad para la radicalización del espacio electoral de LAOS, posibilitando que fuera ocupado por una fuerza neonazi, cuyo modelo organizativo está inspirado en las SA hitlerianas.

En la reorganización del espacio electoral de la extrema derecha tuvo mucho que ver, en particular, la entrada de representantes de LAOS en el gobierno, y quedó claramente plasmada en los resultados de las elecciones de junio de 2012. En cuanto al primero aspecto, en noviembre de 2011 el gobierno del “tecnócrata” de la Troika Lukas Papadimos incluyó en el mismo a representantes de la formación ultraderechista, convirtiendo a su portavoz Makis Voridis en ministro de Infraestructuras, Transporte y Redes. La entrada de LAOS en el gobierno de concertación nacional la deslegitimó ante el electorado como fuerza de oposición a los recortes y a la Troika, y desdibujó su discurso ultranacionalista. Por otro lado, las elecciones de junio de 2012, en una Grecia sacudida por la austeridad impuesta desde la Troika, dejaron en evidencia la reorganización del voto de la ultraderecha. Así, después de que tuviera que votarse una repetición electoral ante la falta de números obtenida en mayo para formar gobierno, las elecciones de junio volvieron a saldarse sin que ningún partido alcanzara la mayoría suficiente para gobernar en solitario. La gran noticia de la noche electoral la protagonizó, precisamente, Amanecer Dorado, que con casi el 7% de los votos pasó, en algo más de un mes, de la insignificancia electoral a copar las portadas de media Europa.   

La emergencia de Amanecer Dorado se produce al calor de la crisis, los memorándums, la incertidumbre, los recortes, un gobierno tecnocrático impuesto desde la Troika y el desplome del sistema tradicional de partidos

La emergencia de Amanecer Dorado se produce por tanto al calor de la crisis, los memorándums, la incertidumbre, los recortes, un gobierno tecnocrático impuesto desde la Troika y el desplome del sistema tradicional de partidos. Como decía Gramsci, este tiempo de interregno, de crisis y confrontación entre lo nuevo y lo viejo, son propicios para la creación de monstruos o formaciones mórbidas que desfiguran lo que existe, al mismo tiempo que crean otros imaginarios, unas veces prometedores y otras destructivos.

Así, el ejemplo de Amanecer Dorado demuestra cómo, en un clima de crisis de régimen, un grupúsculo neofascista vinculado con el activismo callejero puede llegar a ocupar el espacio electoral de la extrema derecha de traje y corbata, radicalizando al conjunto de la derecha y llegando a convertirse en la tercera fuerza parlamentaria del país. Un aviso a navegantes de lo que nos puede deparar esta la actual crisis, en donde vuelve a estar muy presente la mezcla explosiva de escasez, neoliberalismo y xenofobia, demostrando que los espacios políticos no son estáticos, y que en tiempos de polarizaciones políticas se pueden colar monstruos neofascistas sobre las grietas del neoliberalismo autoritario.

No son un partido político, son una organización criminal

Una de las principales victorias del juicio contra Amanecer Dorado ha sido que la sentencia los haya declarado organización criminal, y no un partido político, como llevaba reclamando y advirtiendo el movimiento antifascista desde que la organización entrase en el parlamento en el 2012. Sin embargo, a pesar de estas advertencias, una buena parte de la clase política y de los medios de comunicación contribuyeron en gran medida a la normalización de Amanecer Dorado, una normalización que consistió no solo en tratarlo como un partido más, sino también en darle una relevancia mediática que ayudó a sobredimensionar sus fuerzas e influencia social.

La sobreexposición mediática de Amanecer Dorado fue una de las claves de su éxito en las elecciones del 2012, cuando todavía no tenían representación en el parlamento heleno y solo contaban con un concejal en la capital griega

Esta sobreexposición mediática de Amanecer Dorado fue una de las claves de su éxito en las elecciones del 2012, cuando todavía no tenían representación en el parlamento heleno y solo contaban con un concejal en la capital griega. Una exposición mediática que hizo las veces de trampolín y les ayudó a convertirse en la tercera fuerza electoral del país. De un primer momento de censura y rechazo por parte de la prensa, se pasó rápidamente al morbo sensacionalista, en el que la atracción por esa nueva fuerza “antisistema” griega provocaba una multiplicación de noticias y reportajes, no solo en Grecia sino también, y sobre todo, a nivel internacional.

Así, se pasó de la inicial censura a episodios como aquella famosa imagen de los guardaespaldas de Mijaloliakos en la que obligaban a los periodistas a ponerse de pie, en señal de respeto al “líder”, durante la primera rueda de prensa de valoración de los resultados electorales del 2012; a que integrantes de la organización llegaran incluso a participar en programas de entretenimiento, donde mostraban el rostro más cercano y humano de los dirigentes neofascistas. Para Aris Chatzistefanou, documentalista y cineasta griego, en lugar de hablar del peligro que representaba la organización, los medios tuvieron un papel clave en darles protagonismo y en difundir esa idea de que “ser miembro de Amanecer Dorado era como ser una estrella“.

La repercusión de Amanecer Dorado, especialmente en la prensa internacional, no solo ayudó a normalizarles en Grecia, sino que también los convirtió en un ejemplo a emular por otros grupos neofascistas europeos

La repercusión de Amanecer Dorado, especialmente en la prensa internacional, no solo ayudó a normalizarles en Grecia como una fuerza política más, sino que también los convirtió en un ejemplo a emular por otros grupos neofascistas europeos, que usaron el impacto de la organización para intentar ampliar su base social y conseguir cierto espacio mediático. En el Estado español, vimos cómo España 2000 intentó seguir su ejemplo con la puesta en marcha de comedores populares en varios municipios. Aunque quizás el caso más conocido y mediatizado fue el de los neonazis de Hogar Social, que durante un tiempo protagonizaron programas de investigación y reportajes en la televisión. trivializando su carácter ultraderechista y sobre todo sobredimensionando su implantación social, que era sensiblemente menor a cualquier asamblea de barrio del 15M en ese momento.

Que la prensa supusiera un factor determinante a la hora de sobre dimensionar, amplificar y normalizar a Amanecer Dorado nos debe de hacer reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación y el tratamiento mediático que se le da a la extrema derecha y, sobre todo, a los grupos neofascistas. No es de esperar que ningún gran medio internacional o griego de los que realizaron reportajes complacientes banalizando y frivolizando al neofascismo con programas de entretenimiento, haga ningún amago de autocrítica y reflexión sobre dicho tratamiento. Aquí radica también la relevancia de la sentencia sobre Amanecer Dorado. No solo se hace justicia al suponer una condena pública sobre las actividades criminales, de violencia, discriminación y odio de una organización ultraderechista, sino que la sentencia debe de ser un arma que nos permita alertar del peligro que suponen estas organizaciones y grupos cada vez que aparezcan en cualquier lugar de Europa, permitiéndonos denunciar a los medios que ayuden a blanquear a la bestia neofascista.

El ejemplo griego debe de servirnos como herramienta fundamental para identificar y denunciar tanto a este tipo de “empresas”, que hacen del matonismo y de la violencia ultra un negocio

Pero la reflexión y actuación sobre el proceso de legitimización del ultraderechismo criminal no se ha de reducir a los medios de comunicación. No nos podemos olvidar de que la prensa no fue ni mucho menos la única que favoreció el crecimiento y la normalización de Amanecer Dorado. La clase empresarial utilizó a integrantes de la organización para todo tipo de actividades que aseguraran la continuación del status quo y de sus privilegios, y por tanto de sus beneficios. Uno de los ejemplos más claros lo determina que la clase empresarial financiase a los neofascistas utilizándolos como matones a sueldo para reventar y boicotear huelgas, en un momento de enorme conflictividad social y laboral en Grecia. Este modus operandi puede también observarse en España, donde muchos empresarios sin escrúpulos utilizan los servicios de grupos estilo paramilitar, como “desokupa”. Otro ejemplo es el del negocio de seguridad con empresas como Levantina de Seguridad, de la que José Luis Roberto, presidente del partido de extrema derecha España 2000, es copropietario, y en la que emplea a muchos de los militantes del partido. El ejemplo griego debe de servirnos como herramienta fundamental para identificar y denunciar tanto a este tipo de “empresas”, que hacen del matonismo y de la violencia ultra un negocio, como también a los que se benefician de sus servicios.

Los vasos comunicantes entre las derechas

Además de la clase empresarial y de los medios de comunicación, no podemos olvidar tampoco el papel de los partidos más importantes del arco parlamentario heleno, fundamentalmente el de ND. Estos partidos fueron una pieza clave en otorgarle cierta respetabilidad institucional a Amanecer Dorado, llegando incluso a forjar una alianza informal con ellos que incluyó acuerdos para las votaciones parlamentarias más relevantes, tal y como confirmó el secretario del gobierno Panagiotis Baltakos, mano derecha del primer ministro Antonis Samarás. De hecho, ND siempre se movió en la ambivalencia caracterizada, por un lado, por la cooperación institucional con los neofascistas y, por otro, por la competencia electoral con ellos por la disputa de un espacio político con el que tenía vasos comunicantes. Prueba de ello es que Amanecer Dorado consiguió relevancia institucional gracias a que logró capitalizar electoralmente la debacle de LAOS (escisión de ND), siendo su principal espacio de crecimiento electoral el descontento con el gobierno de ND y su gestión de los memorándums de la Troika.

Por otro lado, la derrota del gobierno de Syriza ante el chantaje de la Troika favoreció a su vez un rearme de la derecha de ND que le permitió retomar el gobierno en las elecciones del 2019 y ocupar una buena parte del espacio electoral neofascista en la misma jugada. De hecho, Amanecer Dorado ya no existía antes de la sentencia. Ya el ciclo electoral del 2019, con las europeas, municipales y legislativas, fue desastroso para la organización, ya que solo obtuvieron un eurodiputado, Yanis Lagos, quien dio la orden de matar a Fyssas, y quien finalmente se dio de baja de la organización con la intención de fundar otro partido. Acorralados por el movimiento antifascista y asfixiados económicamente, Amanecer Dorado tuvo que cerrar sus sedes y ponerlas en venta, y desactivar incluso hasta la propia web del partido. Todo esto ocurrió un año antes de la sentencia.

Otro ejemplo de esos vasos comunicantes entre las derechas lo representa el hecho de que parte del capital electoral de Amanecer Dorado no solo terminara en ND, sino que también fue cooptado, paradójicamente, por Solución Griega, otro partido derechista fundado en 2016 por el periodista Kyriakos Velopoulos.

Velopoulos había formado a su vez LAOS en el 2004, por lo que con Solución Griega recuperaba en cierta forma un electorado que Amanecer Dorado les había arrebatado en el 2012. Aunque Solución Griega mantiene una retórica nacionalista excluyente y antimigración y comparte grupo parlamentario en la Eurocámara con Vox, no es comparable a Amanecer Dorado, sobre todo en cuanto al recurso a la violencia paramilitar que desplegaba la organización neofascista.

Este aumento en la comunicación y el solapamiento entre partidos derechistas y ultraderechistas en Grecia refleja claramente lo que la experiencia de Amanecer Dorado ha conseguido en el conjunto del arco de la derecha griega. No consiguieron superar nunca la tercera fuerza en el parlamento heleno, pero los neofascistas mostraron una gran capacidad para marcar la agenda, condicionar las políticas públicas y favorecer un desplazamiento del conjunto del arco parlamentario hacia la derecha. Así, incluso sin la presión de Amanecer Dorado, una parte de su agenda política se encuentra hoy por hoy bien representada en el actual gobierno de ND, siendo un clarísimo ejemplo lo que ocurre en el terreno de la migración y la seguridad.

El discurso y la violencia neofascista que practicó Amanecer Dorado no ha desaparecido con la organización neofascista, sino que sigue presente en Grecia, y muestra toda su crudeza en lugares como Lesbos

El discurso y la violencia neofascista que practicó Amanecer Dorado no ha desaparecido con la organización neofascista, sino que sigue presente en Grecia, y muestra toda su crudeza en lugares como Lesbos. En los últimos tiempos, se han atacado ONG, se han quemado locales de asociaciones que trabajaban con los refugiados y se han organizado check points a lo largo de toda la isla en los que fascistas armados amedrantan a migrantes, con la connivencia de las fuerzas policiales e incluso el liderazgo de las autoridades locales (vinculadas a ND). Tal y como explica Hibai Arbide, “las islas del Egeo en donde se concentran los campos de refugiados más grandes de Europa están siendo el laboratorio de una nueva extrema derecha que ha difuminado los límites entre los partidos, los movimientos “vecinales”, las instituciones y las fuerzas policiales (…) ya no se distingue quién lleva la esvástica y quién es de derechas. Son casi todos un solo cuerpo, se han unido”. Lo que ocurre en Lesbos y en muchas otras partes de Grecia nos debe de hacer reflexionar sobre la resiliencia de parte importante de los postulados de Amanecer Dorado, incluso después de la sentencia y su disolución como organización.

Vox no es Amanecer Dorado

Aunque parezca una obviedad, no deja de ser necesario puntualizar que Vox no es Amanecer Dorado, y si bien podemos sacar lecciones muy importantes de la victoria en Grecia, esta no se puede extrapolar de forma mecánica ni al caso del Estado español con Vox, ni al de la mayoría de fuerzas europeas de extrema derecha con representación parlamentaria. En el libro El Manual Antifascista (Capitan Swing, 2018), se recogen varias experiencias y reflexiones sobre cómo, por ejemplo, en Alemania, el auge de partidos como AfD (Alternativa para Alemania) y de organizaciones como PEGIDA (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente) han ocasionado una crisis en el antifascismo tradicional, ya que ya no se trata, como el autor indica, de una “pequeña minoría de radicales”, sino de “una gran parte de la sociedad que se expresa de forma racista”. Y este nuevo carácter de las fuerzas ultraderechistas implica un cambio de rumbo en la respuesta de la militancia antifascista, ya que las tácticas militantes tradicionales “no sirven para enfrentarse a manifestaciones de 15.000 personas en Dresde o a un partido que obtiene el 20% del voto” (ibíd). En el caso del Estado español, Vox se ha configurado como el aglutinador de la extrema derecha española, a la par que en cierta medida está desactivando, por el momento, la efervescencia movilizadora de la ultraderecha, que tuvo su punto álgido en el 2017. Se cambia la calle por las urnas para un importante número de militantes de extrema derecha, como pudimos constatar en las listas electorales de Vox.

El movimiento antifascista y la izquierda en general necesitan readaptar su estrategia ante el ascenso de oponentes como Vox, que aunque menos estigmatizables que Amanecer Dorado, no dejan de ser fuerzas ultraderechistas en aumento

Por lo tanto, el movimiento antifascista y la izquierda en general necesitan readaptar su estrategia ante el ascenso de oponentes como Vox, que aunque menos estigmatizables que Amanecer Dorado y con menor recurso a utilizar la violencia paramilitar tan explícitamente, no dejan de ser fuerzas ultraderechistas en aumento. Necesitamos adaptar el antifascismo a las nuevas realidades a las que nos enfrentamos, en las que el enemigo, como en el Estado español, ya no son solo los grupúsculos neonazis al estilo de Hogar Social, sino también partidos que, aunque estén ausentes de las calles, están sin embargo muy presentes en nuestros televisores. Tenemos el gran reto de evitar la implantación social de fuerzas políticas de extrema derecha como Vox en los municipios y en los barrios populares, y de evitar que su basura xenófoba contamine nuestros barrios. La experiencia de lucha contra Amanecer Dorado es desde luego muy útil para alentar las reflexiones que nos permitan avanzar en un antifascismo del siglo XXI. Para que no pasen, aunque lleven trajes. Pero para ello debemos de huir del mecanicismo y las recetas fáciles que abogan por trasladar experiencias de un terreno a otro sin realizar primero un análisis serio y contextualizado del enemigo al que nos enfrentamos.

Una victoria de un antifascismo diverso

Durante los días que siguieron a la sentencia contra Amanecer Dorado, algunas personas hacían declaraciones en las redes sociales celebrando la condena y señalando como elemento fundamental la independencia de los jueces en comparación con España. Estas celebraciones, aunque respetables, obvian tanto el papel del movimiento antifascista como la secuencia de sucesos que ha desembocado en dicha condena. Es decir, asumen que la sentencia ha sido fruto del sistema judicial griego y de su enfrentamiento a los criminales neofascistas. Pero no ha sido la sentencia, es decir, el componente judicial, lo que ha confirmado la criminalidad de Amanecer Dorado, sino que la derrota de la organización ha sido fruto de un marco de correlación de fuerzas construido por el antifascismo griego. Un marco donde primero se consiguió una victoria social en las calles, después una victoria política y electoral donde Amanecer Dorado perdió su representación institucional, y donde en último lugar se llegó la victoria judicial. Es decir, el poder judicial confirmó lo que ya se había sentenciado, previamente, en las calles.

Se trata pues de la victoria de un antifascismo diverso y mestizo, que ha desplegado un crisol de iniciativas distintas pero confluyentes en un mismo objetivo: derrotar al movimiento neofascista. El periodista Hibai Arbide perfila, en un artículo reciente, cuatro grandes líneas de actuación del movimiento antifascista que han sido clave en la derrota de Amanecer Dorado: las movilizaciones masivas, las plataformas amplias, la persecución judicial y la confrontación callejera. Una clasificación que, en palabras del periodista, “solo tiene por objetivo facilitar la explicación” pero no “elegir entre ellas”, ya que la clave reside, precisamente, en que “han funcionado porque se hicieron todas a la vez.” (ibíd).

Así mismo, el militante antifascista griego Panos Petrou señalaba recientemente en este mismo sentido, cómo las grandes movilizaciones por el asesinato de Pavlos Fyssas fueron un punto de inflexión muy importante en la derrota de Amanecer Dorado: “Nunca olvidaremos la masiva revuelta antifascista de miles de personas (y no sólo las habituales sospechosas de actividad antifascista) que salieron a protestar frente a las sedes de Amanecer Dorado en toda Grecia, nada más difundirse la noticia de que Pavlos había sido asesinado. Esta movilización jugó un gran papel para forzar la mano del Estado y que presentara cargos contra los nazis, después de años y años de protegerlos”.

Lo que demuestra la realidad vivida en Grecia los últimos años es crucial, y es precisamente la importancia de construir un antifascismo de masas, y no de especialistas o de “sospechosos habituales”

Lo que demuestran las reflexiones de estos compañeros y de la realidad vivida en Grecia los últimos años es crucial, y es precisamente la importancia de construir un antifascismo de masas, y no de especialistas o de “sospechosos habituales”, utilizando la expresión de Panos Petrou. Es decir, un antifascismo capaz de escapar de la estigmatización y del encasillamiento como tribu urbana a los que el poder ha intentado delegar. Un antifascismo que funcione como un movimiento popular y diverso y que conjugue diferentes líneas y repertorios de actuación sin la subordinación de unas a las otras, mostrando diferentes tácticas, pero compartiendo una misma estrategia. Un antifascismo en donde cada colectivo pueda aportar su experiencia y saber militante manteniendo su independencia, a la vez que se favorece una trabajo de acumulación de fuerzas y esfuerzos mediante una dinámica de frente único contra el neofascismo.

La victoria contra Amanecer Dorado demuestra la necesidad de seguir trabajando el antifascismo, de rescatar su historia partisana y de resistencia como garante de la democracia en Europa. Esto cobra aún más sentido en la época en la que vivimos, en donde hay una ofensiva en toda regla desde el trumpismo y las extremas derechas europeas para estigmatizar y criminalizar a este movimiento, en un momento de peligrosísimo auge del terrorismo ultraderechista. La sentencia contra Amanecer Dorado rompe con la maniquea y falaciosa lógica del poder que intenta convencer de que los extremos se tocan, y demuestra también que, ante el auge del neofascismo, el antifascismo es la mejor y más efectiva vacuna. Disfrutemos de esta victoria, pero sobre todo utilicemos políticamente sus lecciones.


Obituario


Recordando a Manolis Glezos

Manolis Glezos ha estado presente en prácticamente todas las luchas de su pueblo desde hace casi un siglo, dejando una huella profunda en la historia contemporánea de Grecia.



Source link

También pueden gustarle