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Torra expulsa al PDECat del Govern para allanar el camino a Puigdemont

Quim Torra, en una imagen de archivo


Barcelona
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Ni se soportan, ni lo disimulan, ni se cortan en trasladar sus peleas a las instituciones. La ya clásica división del independentismo entre la esfera que representa ERC y la que hasta ahora integraban los herederos de la antigua Convergència adquiere nuevos matices, con un nuevo frente abierto y descarnado entre el PDECat y Junts, el nuevo partido creado a medida del prófugo Carles Puigdemont. Si el «navajeo interno» en el campo independentista -en definición de Carlos Carrizosa (Cs)- se ha intensificado en los últimos días con la fuga de militantes y cargos del PDECat a Junts, ayer saltó a la esfera institucional, confirmando la degradación y la utilización partidista que el secesionismo ha venido haciendo primero del Parlamento catalán -a punto de cumplirse el tercer aniversario de las jornadas del 6 y 7 de septiembre- y también ahora de la Generalitat.

Precipitando una crisis de gobierno hecha a medida del independentismo más ultra, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, anunció ayer el cese de tres consejeros: Mari Àngels Chacón, que hasta ayer estaba al frente de la consejería de Empresa y Conocimiento, Miquel Buch, consejero de Interior enfrentado en varias ocasiones a Torra por la actuación de los antidisturbios de los Mossos contra el indepedentismo, y Mariàngela Vilallonga, titular de Cultura. El cambio presupone que el adelanto electoral en Cataluña se pospone hasta el mes de febrero o marzo.

Desde el punto de vista político, el cambio más relevante fue el de Mari Àngels Chacón, quien tras la espantada de cuatro consejeros del Govern esta semana a Junts permanecía como la única representante del PDECat dentro del Ejecutivo de Torra. La lectura que se hizo ayer en el seno de este partido no deja lugar a dudas: «Purga política». Chacón, de hecho, es la más que probable candidata de esta formación en las próximas elecciones autonómicas una vez que se ha confirmado que la fusión, o incluso una alianza electoral, con Junts es imposible, mucho más después de lo sucedido ayer. Fuentes del partido consultadas por ABC insistían en trasladar esta visión, convencidos de que Torra, en este caso actuando más que nunca como vicario y peón de Puigdemont, remodeló el Govern para purgar a Chacón, en una operación que lo que busca es hundir las opciones electorales de su, hasta esta semana, antiguo partido. Es «una operación para hacer desaparecer al Partit Demòcrata de las instituciones», resumió por la tarde el portavoz de la formación, Marc Solsona, después de una ejecutiva convocada de urgencia.

Buch, también fuera

El cisma abierto entre el PDECat y Junts es insalvable, y ello podría tener consecuencias más allá de la política catalana. De entrada, el partido reunirá a sus diputados en el Congreso y en el Parlamento catalán para decidir «qué papel» van a tener en este curso político. Fuentes de la formación consultadas por ABC dan la ruptura por hecha. En el Congreso el PDECat cuenta con cuatro diputados integrados en el Grupo Plural, todos ellos con una clara disposición a recuperar el papel de «partido útil y partidario del diálogo en favor de Cataluña». «Si los diez diputados de Cs y los seis el PNV tienen un papel determinante en los próximos PGE, el PDECat cuenta con cuatro», recuerdan las mismas fuentes a este diario. Al Gobierno de Pedro Sánchez se le abre una posible e inesperada nueva línea de apoyos. El papel de la vieja CDC, que siempre ha reivindicado el PDECat frente a los partidarios del bloqueo tutelados por Puigdemont, renace. Por lo que respecta al Parlament, el PDECat cuenta también con 4 diputados, a solo uno para tener grupo propio, si bien la legislatura ya se da por amortizada.

Por el fondo, y las formas, la remodelación anunciada cayó como un tiro tanto en el PDECat -según pudo saber ABC, Torra comunicó el cese a Chacón a las 10.37 horas, cuando la noticia ya había sido filtrada a «La Vanguardia»-, como en ERC, donde también, como se dice, se enteraron de los cambios por la prensa. Con posterioridad, Torra ofreció al vicepresidente Aragonès la posibilidad de aprovechar y hacer cambios entre los consejeros republicanos. Aragonès lo rechazó. Gabriel Rufián recriminó a Torra que trasladase la «guerra civil» entre Junts y el PDECat a las instituciones.

El otro cambio relevante anunciado por Torra fue el de Miquel Buch, que en este caso no le valió haberse pasado a Junts tras romper el carnet del PDECat esta semana. Aunque Buch es uno de los fieles a Puigdemont, en el independentismo más ultra no se le perdona que mantuviese en su papel de responsable político de los Mossos d’Esquadra cierto equilibrio cuando los antidisturbios de la policía autonómica, codo con codo con los del CNP, tuvieron que emplearse a fondo durante las jornadas de violencia del pasado octubre tras la sentencia del TS a los líderes del «procés». Torra ya pretendió su cese en ese momento. La pieza, un Buch investigado por el TSJC por recolocar a un mosso que hizo de escolta de Puigdemont, no se la ha podido cobrar hasta al cabo de un año. El abogado Miquel Sàmper -concejal en Tarrasa de JpC-, será el nuevo consejero de Interior, mientras que otro «puigdemontista», el exeurodiputado Ramon Tremosa sustituirá en Empresa y Conocimiento a Chacón. Por su parte, Àngels Ponsa -diputada de JpC- releva a Mariàngela Vilallonga en Cultra, la misma que se quejó de que en el Parlament se escuchaba demasiado castellano.

Otra lectura de los cambios de ayer se hace en clave de calendario electoral, alejando la posibilidad de una convocatoria inmediata, antes de que el próximo 17 de septiembre se celebre en el Tribunal Supremo la vista tras la que se confirmará la inhabilitación definitiva de Quim Torra. Si Torra optase por convocar justo antes, o de manera previa al fallo, los comicios podrían celebrarse a mediados de noviembre. Ahora, con los cambios en el Govern, y unos datos epidemiológicos que anticipan un otoño muy difícil, parece que se abre camino una convocatoria para mediados de febrero o marzo. Torra, en cualquier caso, hará lo que más convenga a Puigdemont y su nueva aventura en Junts. Como se conoció ayer, Torra habló con Waterloo el día anterior para explicar los cambios. Los partidos de la oposición lamentaron la degradación de la institución de la Presidencia. El «navajeo» en el seno del independentismo se encona.

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