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Snchez permite a Otegi que «democratice» a los espaoles

Snchez permite a Otegi que "democratice" a los espaoles


El presidente afirma que le dan igual los socios con los que saque las cuentas, pero a los espaoles no

JUAN HERRERO / EFE

Ser difcil olvidar la humillacin que Arnaldo Otegi se est permitiendo infligir a todos los espaoles. Ser difcil que este pacto infame entre el Gobierno y Bildu se lo traguen sin ms todos aquellos ciudadanos que conservan la memoria democrtica, que aprecian la dignidad de las vctimas del terrorismo etarra y que reclaman justicia no solo por los crmenes sin resolver del pasado, sino tambin ante la amenaza vigente de ruptura de la convivencia y la soberana.
Porque esto es lo que se s

uele olvidar cuando hablamos de Otegi. No faltan quienes recuerdan su militancia activa en las filas de la banda asesina, sus condenas por participacin probada en acciones terroristas -por no hablar de las que no pudieron probarse, como el secuestro de Javier Ruprez y el atentado contra Gabriel Cisneros- y su nauseabunda justificacin de la violencia como instrumento poltico de un

apartheid

de facto durante dcadas. Pero el problema de Otegi y del partido que lidera no es solo la inmunodeficiencia moral que les impide mirarse al espejo y pedir perdn por los crmenes que apoyaron y que an no condenan. El problema es que

su programa de futuro es la ruptura de Espaa y la imposicin en el Pas Vasco de un rgimen xenfobo identitario de extrema izquierda nacionalista

. Con los defensores de este tipo de sociedad est pactando el Gobierno. Y al hacerlo los blanquea a ellos y a su proyecto, los vuelve respetables a los ojos de Europa y del mundo, destruyendo as todos los esfuerzo de pedagoga diplomtica sobre la esencia antidemocrtica de los nacionalismos vasco y cataln, responsables tanto de la sedicin del

procs

como del nuevo plan Ibarretxe que se pondr en marcha con la coartada del prximo estatuto.

Snchez ha hecho feliz a Otegi

. No haba ms que ver ayer el rostro del condenado por terrorismo, en la reunin de su ejecutiva donde se anunci el referndum entre las bases batasunas para secundar la negociacin con el Gobierno, presumiendo de que gracias a su apoyo a los Presupuestos estn democratizando a los espaoles. Preguntado por esta humillacin,

Snchez responde que le dan igual los socios con los que saque las cuentas

. El mismo que dio el psame a Bildu por un etarra suicida murmura que le parecen fatal los recibimientos heroicos a los asesinos mltiples que salen de la crcel; asesinos a los que Marlaska est acercando al Pas Vasco sin exigirles nada.

Si de verdad le parecieran fatal, no se habra apoyado en los proetarras

para ser investido ni para gobernar Navarra ni para aprobar las cuentas del Estado, que son la ley ms importante del Ejecutivo: la que traduce en recursos su ideario poltico. Si al presidente no le importan las siglas de sus aliados, a los espaoles s. Y ahora tienen que aguantar que venga Bildu a Madrid a tumbar el rgimen, parar el fascismo y ganar derechos por encargo de Iglesias y por la falta de escrpulos de Snchez.

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