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Sitiado por la ola de manifestaciones, Alexander Lukashenko pide ayuda a Vladimir Putin

Sitiado por la ola de manifestaciones, Alexander Lukashenko pide ayuda a Vladimir Putin


Acosado por la calle y sealado por Europa, el lder bielorruso advierte de que si l cae, los desrdenes llegarn a la vecina Rusia

El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, en una reuni

El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, en una reunin con militares en Minsk.
MAXIM GUCHEK/BELTA / REUTERS

Sitiado por las manifestaciones en la calle, agobiado por las huelgas y sealado por Europa tras revelarse el sadismo de su polica, Alexander Lukashenko ha decidido recurrir a su ‘hermano mayor’: Vladimir Putin. Y para lograr un efecto inmediato, ha invocado este sbado su nombre en pblico anunciando en una reunin su intencin de hablar con el lder ruso sobre la «amenaza» que pesa contra su pas y «toda la regin».

Segn Lukashenko, Bielorrusia se enfrenta a una «revolucin de colores». Este trmino es el que maneja el Kremlin para referirse a las revueltas provocadas por movimientos populares (en pases como Georgia, Ucrania o la propia Rusia) esencialmente apoyados -segn esta teora- desde el exterior para provocar un cambio en el Gobierno. Lukashenko ha advertido de que si cae l los desrdenes llegarn a la vecina Rusia.

Mosc se ha limitado a «confiar» en una rpida salida de la crisis. «Las dos partes expresaron su confianza en una prxima solucin de sus problemas actuales» en Bielorrusia, ha indicado la Presidencia rusa en un comunicado tras el dilogo telefnico entre Putin y Lukashenko.

Casi a la misma hora dos enemigos del autcrata bielorruso aparecieron en la lista de buscados de la polica rusa. Por un lado, el aspirante a presidente de Bielorrusia, Valery Tsepkalo, que dej el pas el mes pasado ante el temor a ser detenido y se refugi durante unos das en Mosc. Por otro lado, Stepan Putilo, creador del canal de Telegram Nexta, que ha enseado al mundo entero las protestas de los bielorrusos y la brutal respuesta policial en un momento en el que el pas est cerrado a casi todos los periodistas extranjeros. Tsepkalo confirm que se ha abierto un caso penal contra l por soborno. Putilo vive en Polonia desde 2018.

Mosc no ha dado este sbado detalles sobre cmo Putin est dispuesto a ayudar a Lukashenko y qu le va a pedir a cambio. Los medios oficiales bielorrusos tampoco han exhibido ningn logro de la llamada de su ‘eterno’ presidente, que lleva en el poder desde 1994. Pronto se sabr si Lukashenko tiene un ‘as ruso’ en la manga o si est intentando ganar tiempo. La candidata opositora Svetlana Tijanovskaya, refugiada en Lituania, ha formado un Consejo de coordinacin para el traspaso de poder. Como sucedi en la crisis de Ucrania, el pulso por resolver la situacin no es sino la representacin exterior de la carrera por el poder. Sobre el tablero: la vida de los manifestantes y un abanico de intereses ligados al rgimen personalista ms longevo de la Europa actual.

Mosc puede inclinar la balanza. Sobre todo si se trata de evitar que las fichas queden colocadas de una manera ms conveniente para Washington y Bruselas. Desde el canal RT, financiado por el Gobierno ruso, su directora, Margarita Simonian, ya sugiri el viernes que era el momento de que ‘los hombres amables’ (apelativo que recibieron los soldados rusos sin ensea durante la anexin ilegal de Crimea y la guerra en el este de Ucrania) pongan orden como ellos saben». Pero en Bielorrusia no hay regiones prorrusas que Mosc pueda azuzar contra otras ms antirrusas. La brutalidad de las fuerzas de seguridad ha convertido el rechazo en un fenmeno transversal.

El rgimen de Lukashenko, que tiene en la crcel o en el exilio a todos sus rivales, es un aliado histrico pero irregular de Rusia. El jefe de Estado bielorruso acus en su momento a Mosc de querer reducir a su pas al estado de vasallo y luego de interferir en las elecciones del pasado 9 de agosto enviando a mercenarios de Wagner, 32 de los cuales que fueron descubiertos y detenidos en Minsk el mes pasado. Lukashenko, que los llam «terroristas» hace apenas dos semanas, los ha devuelto este sbado a Mosc sin juicio. El autcrata bielorruso se ha reunido con los jefes del ejrcito: «No entregaremos el pas a nadie. Sabemos que por estar en el centro de Europa tenemos que estar listos para responder a cualquier desafo». Pero Lukashenko sabe que esta vez el desafo viene de dentro.

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