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Rocío Flores se queda sin su hombro

Elena (al fondo) celebra la permanencia de Jorge



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«Se va el 90% de la alegría de la isla. La voy a echar mucho de menos», dijo, entre lágrimas, Rocío Flores. Entre la alegría y la sosería, la millonaria (en número) audiencia de «Supervivientes 2020» optó por la segunda. O sea, prefirió la permanencia en la isla de Jorge, el hercúleo guardia civil que nunca ha roto un plato. No se cumplió el jocoso pronóstico lanzado por Kiko Matamoros el día anterior, que era que se tenía que ir Jorge porque el superviviente moroso ya no estaba en la isla: «Ya que no está Avilés, qué pinta ahí un guardia civil».

La despedida de Hugo a Ivana, su ex pareja, también fue emotiva, pero careció de las lágrimas que sí derramó Rocío por su amiga: «Haya pasado lo que haya pasado, la voy a echar de menos mucho, porque estar aquí es muy difícil y… Todo lo que sucedió fue de corazón. Sucedió como sucedió. No tengo rencor. No tengo porque tenerlo», reflexionó mientras Ivana ya había emprendido el camino de vuelta.

En su adiós, Ivana recordó que realmente está fuera del concurso por un solo gramo. En efecto, la vida es como la contó Woody Allen en «Match Point»: la pelota toca la red y puede caer de un lado o del otro.

En este caso, fue un gramo el que marcó para Ivana la diferencia entre dentro y fuera. Ocurrió hace unos días, en la última prueba de liderato que ella –que ha sido tan buena superviviente y que ha ganado tantos juegos– tuvo ocasión de disputar. Se trataba de llenar un cuenco con alimentos de modo que el peso se aproximase lo más posible a 842 gramos. Irse por debajo de esa cantidad te dejaba fuera, así que era mejor pecar por exceso que por defecto. La argentina fue muy minuciosa y su plato dio en la báscula de precisión 841 gramos. Elena fue la ganadora con 852 gramos y alcanzó así la inmunidad. Por contra, y por culpa de ese gramo, Ivana entró en la rueda de nominados, fue enviada por sus compañeros a la rampa de salida y (ayer) por la audiencia a España.

Hija de Antonio David versus madre de Adara

Los personajes se agotan, porque la isla se vacía (tras la marcha de Ivana solo quedan seis supervivientes), y las tramas con ellos. Así que para animar el cotarro, para agitar el avispero y que la audiencia semiconfinada tenga algo de morbo que echarse a la boca después de la cena, hubo que desempolvar un asunto clásico: los asuntos familiares de Rocío.

Todo empezó con la hija de Antonio David diciendo que la madre de Adara tiene una doble cara: «Detrás de cámara es «jijijaja». Pero delante de la cámara, zasca, te la clava cuando puede», acusó a Elena.

Aclaremos antes de avanzar en el relato que la suya es la historia de una relación que se rompió. Eran amigas. Pero andaba por el medio «Radio Macuto», que es como Yiya apodó al demasiado intenso Avilés. El ex periodista ( ya ha confesado que no lo es) provocaba ansiedad a Elena, que se alejó de él, y, por extensión de Rocío. Ésta la nominó. Y la madre de Adara acabó haciendo piña con Ferre, expulsado ya hace un tiempo. Para Rocío, ese acercamiento (amistoso) al muchacho fue «una traición». Así de intensas son las lealtades en la isla. Total, que le puso la cruz entonces. Y, con el paso de las semanas, también la raya.

Tras acusarle de tener doble cara, la hija de Antonio David reprochó a Elena que le preguntase por sus padres en algunas ocasiones, y especialmente que lo hiciese el Día de la Madre. La madre de Adara alegó que ella se interesa por la familia de todos los supervivientes, no solo por la de su antigua amiga. En este punto, cabe recordar que la que montó un día todo un drama, ataque de ansiedad incluido, en torno a su madre fue la hija de Rocío Carrasco. De hecho, durante las muchas semanas que van de programa es ella la que ha apelado en varias ocasiones a esa figura materna, y siempre ha dado la impresión de que la invoca para que reaccione de alguna manera y que se acaben así los años de silencio entre madre e hija, que son ya muchos. Ay, eso sería un sueño para Telecinco. Pero no va a pasar. Al contrario que los peces de Palapa, Rocío Carrasco no pica.

A Elena solo la apoya el guardia civil, Jorge, y de ahí su alegría cuando Jorge Javier anunció que se quedaba al menos una semana más en la isla. Pero, para Rocío, está pareja es un auténtico muermo: «Con Jorge y Elena acaba ‘Supervivientes’», espetó, criticando el escaso juego que dan.

Después llegó el turno de réplica de la madre de Adara: «Son como las típicas vecinas que están detrás de la mirilla», criticó a la hija de Antonio David y a Ivana. Como se la dejaron botando, JJ no desaprovechó la ocasión de que afilase un poco más el cuchillo: «¿Dirías que Rocío es la vieja del visillo?», preguntó. «Totalmente, ella e Ivana», respondió Elena. Añadió que la argentina «está explotando su papel de víctima» tras su ruptura con Hugo. «Si no fueses madre de quien eres ya estabas en el avión», piensa Ivana de Elena. Y así se lo dijo en vivo y en directo.

Aún quiso meter más cizaña el presentador. «¿Con quién vas, Ana María? ¿Con Elena o con Rocío?», planteó, consciente de que la primera es amiga y la segunda, familia. «Prefiero quitarme del medio», contestó la mujer de Ortega Cano con una larga cambiada.

Minutos después se supo que, fuera de antena, Rocío le reprochó a Ana María que no saliese en su defensa ante el ataque de Elena. «Me dijo que no sabía que era eso de ‘La vieja del visillo’», la disculpó la hija de Antonio David. O sea, que dio por buena la explicación, y además añadió que no la juzga con severidad porque «no está bien». En efecto, la mujer de Ortega anda baja de moral, con la mirada ida. El concurso se le está haciendo eterno, quizá porque no contaba con aguantar tanto. De hecho, ayer confesó que solo se llevó ropa para dos semanas.

Don Perfecto

Hugo, que suele estar callado cuando hay fuego cruzado –excepto cuando los «disparos» son de Ivana– ayer entró en danza. Al contrario que Ana María, él sí medió en el conflicto entre Rocío-Ivana versus Elena. «Siempre está negativa», dijo de su ex suegra. No se quedó ahí. Tachó a Jorge, Rocío, Barranco y la propia madre de Adara de poco currantes. Y aunque metió en el grupo de trabajadores a Ana María, también criticó su afán comilón y su faceta «teatrera». Vamos, que solo salvó a su ex pareja Ivana. Justo la que ayer se fue de la isla.

«Él es perfecto. Todos tenemos que aprender mucho de él», replicó Ana María con altas dosis de sorna.

Que el uruguayo es perfecto no lo piensa ya ni Ivana, y eso que se ha ido a casa enamorada Por cierto, en la prueba de recompensa, el argentino tuvo un tierno detalle con su ex. Los supervivientes ganaron helados, entre otros manjares. «¿Qué es más frío, Hugo o el helado, planteó JJ. «Hugo. Me lo has puesto fácil», respondió Ivana. Y Hugo le mesó el cabello. Sonrisa de él; sonrisa de ella. Comer lima todo. Hasta las asperezas entre la ex pareja. Eso fue antes de la bonita despedida que el argentino le brindó poco después, avanzada la gala.

Hablando de despedidas, él se podría marcha la próxima semana. Peleó duramente en la prueba de liderato, pero fue Barranco el que finalmente la ganó y logró la inmunidad. El uruguayo está en la rampa de salida con Elena y con Jorge. Uno de los tres tomará el camino que ayer emprendió Ivana, dejando a Rocío sin el hombro en el que tanto se había apoyado en las últimas semanas.





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