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Represión | Una red de apoyo mutuo del Cabanyal es multada por repartir comida durante el confinamiento – El Salto

Represión | Una red de apoyo mutuo del Cabanyal es multada por repartir comida durante el confinamiento - El Salto


“Cuando se declara el estado de alarma, tras cerrar mi local, nos damos cuenta de que tenemos mucha comida y quería donarla a diferentes colectivos y personas vulnerables del barrio”, relata Javier Marquez, dueño de La Lusitana Tasca, en el barrio del Cabanyal. “Me puse en contacto con asociaciones, el centro de salud, la trabajadora social y la Policía Local para saber cuál era la mejor forma de llevarlo a cabo, y así lo hicimos”, añade, haciendo referencia a las 84 raciones de comida que repartieron él y otras voluntarias durante el día 17 de marzo en coordinación con la Asociación Brúfol y el Espai Veïnal del Cabanyal.

“Sabíamos que la situación se estaba poniendo muy complicada porque en el barrio hay mucha gente que vive al día, por lo que decidimos ponernos a cocinar y realizar este reparto a familias del barrio a través de la asociación”, explica Lorena Sánchez, una de las voluntarias que colabora de forma habitual con la asociación Brúfol y que ha sido multada con 600 euros. Así, durante toda la mañana y hasta pasado el mediodía, un representante de cada familia se acercaba al local, con un intervalo de 10 minutos y manteniendo las distancias de seguridad, para recoger los alimentos.

Familias que o bien estaban conectadas con algunas asociaciones del barrio o que incluso la propia trabajadora social derivaba desde el centro de salud para que acudieran a recibir alimentos ante la situación de vulnerabilidad que se vio fuertemente agravada con el estado de alarma. “Yo era conocedora del reparto de comida que iban a hacer desde un primer momento y comprobamos que se cumplía con toda la legislación en cuanto a higiene, seguridad, distanciamiento. Yo misma he derivado a muchas familias para que fueran asistidas por la asociación Brúfol y Espai Veïnal, no solo en ese momento sino también después, y he colaborado con ellos de forma habitual”, reconoce Araceli, la trabajadora social del centro de salud Marítim Serrería I, que también defiende a las personas afectadas por las multas y reclama que sean anuladas.

“Varias patrullas habían venido a ver qué estábamos haciendo y confirmaron que efectivamente se trataba de un reparto de comida y que no había ninguna actividad comercial, sino una red de alimentos y de apoyo mutuo”, explica Sánchez, “pero ya casi finalizando el reparto, acudió un policía local que se personó con su superior y nos identificaron, a mí y a otra compañera, sin decirnos que seríamos multadas”. Además, según denuncian en un comunicado conjunto firmado por más de diez organizaciones y colectivos, entre ellas Espai Veïnal del Cabanyal, Asamblea Feminista de València (Poblats Marítims-Algirós) y Orriols Convive, “uno de los agentes en tono amenazante verbalizó ‘haré lo posible por que te cierren el negocio” refiriéndose al dueño del establecimiento y “’déjate de hacer la buena samaritana’ hacia una de las vecinas voluntarias”.

Tanto las voluntarias como el propietario del restaurante y las asociaciones implicadas en el reparto defienden estar amparados por el artículo 6 del Real Decreto 463/2020 del B.O.E. del 14 de marzo, donde se establecía la posibilidad de circular con libertad de movimiento cuando la causa fuera “la asistencia y cuidado a mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o especialmente vulnerables”. “Entendemos que familias que están pasando hambre entran dentro del grupo de personas especialmente vulnerables y con ese criterio nos dispusimos a hacer estos repartos”, señala Sánchez, y agrega: “estábamos cubriendo una necesidad que la administración debería haber garantizado”.

“Durante la pandemia hemos seguido utilizando este restaurante como almacén y punto de distribución de alimentos que donaba gente del barrio y gente incluso de fuera del país”, resalta Javier, “y queremos denunciar colectivamente que esto es un abuso de autoridad y decirle al Ayuntamiento de València que esto ha sido completamente un error, porque lo único que hemos hecho ha sido ayudar a las personas que no tenían nada en el barrio del Cabanyal”.



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