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Pobreza | “Es indignante que vengan más policías que bomberos cuando arde una fábrica como esta” – El Salto

Pobreza | “Es indignante que vengan más policías que bomberos cuando arde una fábrica como esta” - El Salto


Entre la comunidad senegalesa superviviente del incendio en la fábrica abandonada en el barrio del Gorg de Badalona reina la indignación. Cuando el fuego aún no estaba del todo apagado y se desconocía aún el número de víctimas —por ahora se han confirmado tres muertes y dos personas en estado crítico entre la quincena de heridos—, algunas voces denuncian negligencia en la manera de actuar desde que se ha declarado el incendio. Una de estas voces es la de Fatu, de 23 años, que entre lágrimas en los ojos recuerda que sus compañeros saltaban al vacío desde las ventanas y la terraza. “Que vengan más policías que bomberos cuando arde una fábrica como esta es indignante”, sostiene emocionada mientras delante suyo circulan las autoridades de la Generalitat de Catalunya rodeadas de guardaespaldas. A Fatu la echan afuera alegando razones de seguridad y un equipo de de la Cruz Roja le ofrece un lugar donde dormir. Un hombre que también estaba en el edificio se lamenta: “Tengo un vídeo grabado desde el piso de arriba, cuando el incendio solo estaba en la planta baja. Son dos pisos, cuando han llegado los bomberos solo estaba ardiendo el  pisio de abajo, no les ha dado la gana apagarlo porque tenían que esperar órdenes de arriba”. Todos los testimonios han accedido a hablar con la Directa con miedo y desde el anonimato.

En el entorno de la nave siniestrada, en la confluencia de las calles Tortosa y Guifré, hay gente deambulando que lo ha perdido todo: la ropa, la documentación, la tarjeta sanitaria. Entre los que han vivido los momentos más difíciles aseguran que el fuego podría tener su origen en una vela, pero también recuerdan que se propagaba por el precario cableado eléctrico. Añaden que, un rato antes del incendio, se fue la luz. “Los cables se iban encendiendo y el fuego iba propagándose hacia la planta de arriba”, explica un joven que pudo escapar in extremis. Los bomberos indican que están investigando el origen del incendio. De momento, en la oficina municipal, los Servicios Sociales ofrecen ropa y comida a las personas afectadas.

Estigma y racismo

El estigma y el racismo también planean en la zona. Un hombre de 35 años de Senegal explica que teme por la vida de su cuñada, a la que nadie ha localizado desde ayer, y señala al alcalde, Xabier García Albiol (PP), como instigador de la exclusión social hacia  los habitantes de la fábrica. “Meses atrás, vimos cómo Albiol vino con policías a amenazarnos con echarnos fuera de casa, eso nos hace pensar que podría haber sido provocado”. 

Fatu también destaca este hecho y reivindica que “todos nosotros, aunque tengamos este color, somos iguales que vosotros”. Otro hombre de 30 años, también de Senegal, explica que la mayoría de la gente de la fábrica vivía de recoger chatarra o de la venta ambulante, y que había mucha presión de la Guàrdia Urbana y la Policía Nacional en el perímetro de la nave, con controles de documentación para aplicar la Ley de Extranjería. El propio alcalde reconoció ayer, quince minutos antes del incendio, que se estaba efectuando uno de estos operativos alrededor de la nave siniestrada.

De hecho, la exalcaldesa Dolors Sabater ha explicado que les “preocupa e indigna” la manera en cómo se ha tratado a las personas supervivientes, “de una forma que nada tiene que ver con los protocolos de incendios”. “Las apartaron, rodeadas de mucha policía —BRIMO y ARRO—, sin ningún tipo de asistencia social durante tres horas, y hacía mucho frío. Un trato policial, en vez de humanitario”, lamenta Sabater. Desde Guanyem Badalona, que cuando estaba en el gobierno municipal intervino la nave, contradiciendo a Albiol, quien aseguraba que ahí vivían “personas conflictivas” que creaban “problemas”, recuerdan que había mucha diversidad y la habitaba “gente que no generaba conflictividad vecinal”. La exalcadesa ha confirmado que en la nave vivían personas que tienen el estatus de refugiada y varios menores de edad.

Entre las personas que se han acercado a la fábrica, se encuentra Lamine Sarr, miembro del Sindicat Popular de Venedors Ambulants, quien considera el incendio como un “crimen de estado”. “Hay negligencia por parte de las administraciones. Hemos visto que la ciudad está llena de luz, que se invierte mucho dinero para hacer lucir la ciudad durante la Navidad y mientras, hay personas malviviendo en una nave y nadie les ayuda. No es un accidente, porque podría haberse solucionado. La gente que la habitaba, no tenía ningún otro techo”.

 





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