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Obituario | El Rimadero nos enseñó que no estábamos solos – El Salto

Obituario | El Rimadero nos enseñó que no estábamos solos - El Salto


Antes de que internet llegara a todos los hogares y, sobre todo, antes de la irrupción de YouTube y Spotify, el programa de Radio 3 El Rimadero era una ventana para todos los raperos y raperas que comenzamos con esta música en los 90. Nos asomábamos a ella buscando lo que ahora se tiene al alcance de un clic. Era nuestra misa, no fallábamos ningún sábado. Primero en su horario matinal y después en el nocturno que, además, nos permitía escucharlo en el parque junto a los colegas esperando una nueva canción que adorar, un nuevo artista que descubrir.

El Rimadero era nuestro catálogo de nueva música. Muchos preparábamos el cassette para grabar las novedades sabiendo que era la única manera de escuchar en repeat el tema hasta poder comprar el disco. Recuerdo que en el programa escuché junto a mi hermano el tema de “Mierda” de Kase O por primera vez y cómo esa cinta fue regrabada o exhibida a los amigos como posesión de un tesoro. Cuando las canciones no eran efímeras. 

También el programa te permitía descubrir nuevos grupos y tenías que correr para apuntar el nombre, sobre todo de grupos americanos, antes de que se te olvidara. Esperabas al siguiente sábado para ir en tren a la tienda de discos y preguntar por la música de un grupo o de un rapero del que muchas veces habías apuntado el nombre mal. Tampoco en aquella época el rap en el Estado español estaba en auge y los dependientes de las tiendas no conocían más allá de lo típico. Eso sí, siempre volvías con un disco bajo el brazo. Muchas veces de desconocidos. 
El Rimadero también era nuestra agenda. Tenías la cartelería de conciertos (ahora en desuso) en las paredes del centro, pero las personas que vivimos en la periferia nos enterábamos de las giras gracias a la radio. Además, no fallábamos a ningún concierto. Ni uno. Porque era nuestro momento de reunión con los demás rapers de la ciudad. Antes no habían conciertos cancelados o con poca venta. Había pocos, pero todos llenos. 

En El Rimadero también tenías la opción de llamar y rapear. No recuerdo si sería un 902 y mis padres se enfadarían con la factura, pero todas las semanas llamaba para saludar, poder decir mi nombre o el de mi grupo y echar mis mejores rimas. No eras el único y costaba entrar en antena, pero alguna vez pude conectar. Era la única manera que tenías para que te escucharan fuera de tu ciudad. Era tu carta de presentación al resto de ciudades. 

Gracias a grupos como CPV y a programas como El Rimadero hoy hay raperos que llenan pabellones y ocupan el número 1 de la lista de discos más vendidos

Hoy ha fallecido su presentador, el DJ y productor Jota Mayúscula, quien perteneció al grupo El Club de los Poetas Violentos (CPV). Una de las primeras bandas que editaron rap en el Estado español y que nos enseñaron que a través en las rimas existía un campo de batalla que disputar. Muchos comprendimos antes el antifascismo en letras del Meswy que en libros. La música era una herramienta educativa, aunque por entonces no lo comprendíamos. 

Pero más allá del grupo, Jota Mayúscula dirigió El Rimadero en Radio 3 desde 1998 hasta la actualidad. Nos proporcionaba el único espacio de rap que existía en las radios. Un oasis en medio de la música repetitiva y el pop más rancio. No ha cambiado mucho en todos estos años. La música rap sigue reducida a espacios puntuales de la cadena pública y en horarios nocturnos donde no moleste. 

Que les jodan. Gracias a grupos como CPV y a programas como El Rimadero hoy hay raperos que llenan pabellones y ocupan el número 1 de la lista de discos más vendidos. Gracias a dar los primeros pasos del rap en castellano y dedicar horas y horas de radio a enseñarnos grupos nuevos, muchos comprendimos que no estábamos solos. Que no predicábamos en el desierto. Que en otras ciudades había movimiento hip hop y, mientras tus compañeros de clase se reían de tu música y estética, entendías que no eras el único y no te desanimabas. Todo era cuestión de tiempo. 

Que la tierra te sea leve, Jota Mayúscula. De mi parte y de la de muchos compañeros de profesión, muchas gracias. Nos hiciste compañía en momentos difíciles y nos hiciste comprender que esta música no la paraba nadie. Ni el boicot de los medios ni el desprecio de la industria. Gracias a ti y a muchos otros de tu generación hoy podemos decir que la saga continúa.



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