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Notre-Dame reabre al público después del incendio su cripta más íntima y desconocida

Notre-Dame reabre al público después del incendio su cripta más íntima y desconocida



Después de mas de un año cerrada por culpa de los efectos del incendio que quemó Notre-Dame el 15 de abril de 2019, la cripta arqueológica de la catedral, situada debajo del monumento y que ocupa toda la plaza, vuelve a abrir sus puertas al público.

Aparte de los irreparables daños que sufrió la catedral —gran parte del techo se derrumbó, incluyendo la emblemática aguja—, el incendio fundió toneladas de plomo. Estas partículas de polvo, extremadamente tóxicas, inundaron el interior de Notre-Dame, su plaza, y hasta traspasaron la cripta subterránea. Durante meses, el plomo fue motivo de preocupación entre los vecinos y los equipos de reconstrucción.

La reapertura de la cripta ahora es el resultado de más de 16 meses de esfuerzo de un grupo restauradores para descontaminar y limpiar minuciosamente este lugar, hasta ahora poco conocido entre turistas y parisinos.

“Primero fueron las máscaras para protegernos de las partículas de plomo, luego las máscaras para el coronavirus…”, recuerda Valérie Guillaume, directora de la cripta. “Por fin hemos vuelto”.

Una inyección de optimismo

Hubert, elegante parisino rozando los cincuenta, se ha enterado de la inauguración por la radio y no se lo ha querido perder. “No lo he dudado”, explica con orgullo. “He decidido venir para visitar la cripta y, ya de paso, darme una vuelta por las obras de la catedral”. Entre los visitantes también estaba una mujer llamada Rosie, que dice vive a las afueras de París y ha venido expresamente para esta cita: “Magnífico… Me ha encantado. Había visitado la cripta en varias ocasiones, hace años, pero he aprovechado para volverlo a hacer.”

Para Rosie y Hubert, al igual que para muchos parisinos, reabrir la cripta supone una inyección de optimismo, una pequeña victoria después de ver cómo uno de los símbolos más emblemáticos de la historia y de la cultura francesa ardía en llamas. “Aquel día me enteré por la radio, mientras conducía”, recuerda Hubert. “Me quedé estupefacto. Y cuando escuché que la flecha caía… eso sí que me dejó tocado. Los de aquí conocemos Notre-Dame, estamos acostumbrados a verla a diario, pero cuando de repente nos falta es terrorífico.”

Aquella tarde de abril, Rosie estaba de viaje en Costa de Marfil: “Lo vi en la televisión y me quedé en estado de shock, fue muy difícil” , recuerda emocionada. “Pero hoy hemos avanzado un poco más. Veo también que las obras avanzan y eso me alegra”. De hecho, las obras se paralizaron durante varias semanas en marzo y abril por la pandemia.

Además, la inauguración cuenta con una exposición sobre Victor Hugo, autor de la célebre novela Notre-Dame de París, y el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc, quien la restauró por última vez, inspirado por la obra de Victor Hugo. Ambos revalorizaron la catedral y ayudaron a que se convirtiera en un icono mundial. Y esto es lo que Notre-Dame quiere volver a reivindicar.

La cripta, un descubrimiento tardío

Ubicada debajo de la catedral, la cripta arqueológica fue descubierta entre 1965 y 1972, cuando el automóvil empezaba a ganar popularidad en la ciudad. A medida que aumentaba el número de coches, se decidió construir un aparcamiento subterráneo debajo de la plaza de Notre-Dame. Durante las excavaciones, se descubrió esta cripta, que tenía mas de 2000 años de historia, desde la Antigüedad hasta la era moderna, e incluye restos de baños termales romanos, un muelle y hasta un orfanato renacentista. Una reliquia escondida en la isla de la Cité, el centro histórico de París, y que permite conocer cómo la ciudad evolucionó con el paso de los siglos, adaptándose al crecimiento del río Sena.

Hoy, algunos franceses también la descubren por azar. Es el caso del joven Lorenzo, quien sale de su visita satisfecho: “Nunca antes la había visitado… ¡y mira que soy de aquí! Hoy he aprendido un poco más sobre las raíces de mi ciudad, cosas que desconocía”.

Lorenzo también recuerda el día del incendio. “Estaba en Bruselas y empecé a recibir fotos y vídeos en un grupo de WhatsApp. Estuve enganchado al móvil toda la noche. Fue triste, pero Notre-Dame lo ha superado todo: revoluciones, guerras… ¡pandemias! y este incendio no va a ser distinto”, dice.

Una inauguración sin apenas turistas

Cerca del acceso a la cripta, en medio de la plaza, una pareja de turistas se hacen un selfie con la catedral de fondo. Vienen de Venezuela, viajan con su hija de tres años y admiten estar sorprendidos de que haya todo un mundo escondido debajo de Notre-Dame. “¡Es una grata sorpresa! Estamos aquí de paso, tenemos unas horas entre vuelo y vuelo y hemos aprovechado para dar una vuelta por París. No podíamos irnos sin visitar la catedral, aunque sea a distancia.”

Son pocos los turistas que estos días deambulan por París. Antes de la pandemia, la muchedumbre seguía acudiendo a los alrededores de la catedral a pesar de estar inaccesible, en plena construcción y sin fecha para la apertura. Sin visitantes, la plaza se ve mas vacía que nunca y la grúa salta a la vista. Aun así, Lorenzo es capaz de sacarle el lado positivo: “La cripta es la parte más íntima de Notre-Dame, la menos conocida. Me parece bonito que todo el daño que causó el incendio se empiece a reparar por aquí”.



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