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Los “superarquitectos” de los faraones: excavaron tumbas a distancia de 10 centmetros


EL MUNDO avanza en exclusiva los resultados de una investigacin espaola que arroja luz sobre la habilidad y el conocimiento de los arquitectos de una necrpolis faranica construida hace cerca de 4.000 aos


Esquema en 3D de la necrpolis faranica construida hace cerca de 4.000 aos
UNIVERSIDAD DE JAEN / EL MUNDO

Los confines de Qubbet el Hawa son un enorme queso gruyer, una inmensa y rida colina carcomida por las sepulturas que guardaban el descanso eterno de los gobernadores de Elefantina. Para acomodar la vida de ultratumba de sus nobles, sus arquitectos horadaron sin descanso su geografa en un meticuloso orden que la misin espaola que desde hace doce aos trabaja en sus entraas ha comenzado a descifrar.
En las ltimas campaas, la expedicin ha ido levantando acta de la red de tumbas

y galeras que ha sobrevivido durante cerca de cuatro milenios a orillas del Nilo, en la actual ciudad de Asun, a unos 800 kilmetros al sur de El Cairo. La sorpresa, sin embargo, permaneca agazapada entre lneas. La realizacin de modelos 3D de las tumbas QH31, QH32 Y QH33 -las estructuras funerarias ms imponentes de la necrpolis- ha desvelado, al fin, el enigma.
En el laberntico mapa de las tumbas, que se internan decenas de metros en la colina a travs de salas, pasadizos y pozos, la distancia entre sepulturas resulta mnima. Entre las QH32 y QH33 la proximidad es irrisoria, aproximadamente diez centmetros en algunos puntos. “Sabamos que estaban prximas porque cuando se accede a ellas se ve el recorrido que tienen pero la sorpresa lleg cuando montamos todos los modelos”, relata a EL MUNDO Antonio Mozas, autor junto a Jos Luis Prez de una investigacin pionera en el campo de la Egiptologa que arroja luz sobre las avanzadas habilidades arquitectnicas del Egipto de los faraones. “Entonces,

al juntar los modelos, nos dimos cuenta de que en la QH32 y la QH33 estbamos a una distancia de diez centmetros

. Volvimos a calcular y comprobar los datos que en Egipto registramos a travs de dos tcnicas geomticas distintas. No haba ningn error”, agrega.
La nfima separacin entre ambas construcciones ha permanecido invariable durante milenios, sin registrar rotura o interseccin alguna, ni durante su edificacin ni posteriormente. Sus esqueletos y el grosor entre ambos han preservado la pureza de las tumbas. “En un principio, se podra considerar que esta proximidad pudiera ser producto de la casualidad o la fortuna durante la construccin. Sin embargo, el hecho de que esta proximidad centimtrica se detecte en varias zonas de las tumbas podra demostrar su premeditacin, indicando hasta qu punto era precisa la construccin de estas estructuras por parte de los antiguos egipcios”, desliza Mozas.

Conocan perfectamente dnde se encontraba la tumba que se haba construido previamente

porque no slo ocurre en una zona que podramos achacar al accidente sino en dos reas de la tumba 33″, subraya. “Son unos superarquitectos. Hay que entender que la tumba no es solo una construccin arquitectnica sino tambin una escultura en la montaa”, apunta Alejandro Jimnez Serrano, director de la misin de la Universidad de Jan que desde 2008 trata de desenterrar todos los misterios de Qubbet el Hawa. “El arquitecto demuestra su capacidad de clculo en este tipo de situaciones en las que intenta evitar que la construccin de la tumba moleste de algn modo al mbito y la capilla funeraria del vecino, que adems sera un familiar”, agrega.

Tres generaciones enterradas

La misin de quienes ahuecaron la montaa tambin sera hereditaria. “

Estas tres tumbas se construyeron en un perodo de tiempo relativamente corto

. Seran unas tres generaciones, esto es, unos setenta aos y probablemente sera realizado por una sucesin de maestros canteros. En ese sentido, se podra haber trasladado el conocimiento de construccin de todas las tumbas de una generacin a otra”, sugiere Jimnez.

El tro de tumbas data de entre el 1845 y el 1773 a.C.

y fueron forjadas de forma secuencial, sirviendo para el enterramiento de varios gobernadores de Elefantina, sus parientes y algunos miembros prominentes de su crculo ms estrecho. El grosor mnimo que separa a las paredes de ambas tumbas, a prueba de errores, no es el nico dato revelador que descubre la investigacin, pendiente de publicarse en un artculo cientfico mayor en una importante revista.
“Tenemos, adems, la coincidencia en cuanto al nicho.

Una de las tumbas tiene un gran recorrido con sala, corredores y un pozo vertical impresionante que acaba en un nicho

donde se enterraba al propietario de la tumba”, asevera Mozas. “Los nichos de las tumbas 31 y 33 estn a una cota similar, con lo que parece se buscaba que estuvieran enterrados al mismo nivel”, recalca el investigador. “Hemos comprobado tambin que la capilla de ofrendas se halla en una situacin privilegiada dentro de lo que es la sala de columnas.

Modelos en 3D

En las 32 y 33 la capilla de ofrendas tiene una coincidencia vertical perfecta con el nicho donde se encuentra enterrado el propietario de las tumbas, por lo que cuando se realizaba cualquier ofrenda coincida con donde se encontraba el muerto”. A juicio de Jimnez, “hubiera sido fcil cometer el error en apenas diez centmetros”. “La figura fundamental es la del arquitecto de la QH33. Es quien calcula realmente esa tumba para no introducirse en otros espacios funerarios y mantener la pureza, en el sentido de que no se han realizado intromisiones dentro de otra”, arguye.
El hallazgo ha sido obtenido a travs de modelos 3D efectuados con escaneo lser terrestre y fotogrametra y con la desafiante estructura de las tumbas, especialmente, por la angostura y la profundidad de pozos verticales. Los tres modelos fueron ms tarde fusionados siguiendo el mismo sistema de coordenadas, logrando un modelo completo que abre la puerta a analizar el comportamiento espacial de todas las tumbas en conjunto, contextualizando todo el entorno. “Ya sabamos que los egipcios eran grandes constructores de pirmides y tumbas y que eran una civilizacin muy avanzada pero los niveles de conocimiento a nivel trigonomtrico en cuanto a orientacin y mediciones son sorprendentes”, admite Mozas. “Demuestra que estn muy avanzados y no solo a nivel del conocimiento sino tambin en la planificacin”.
El trabajo

ofrece la posibilidad de realizar recorridos virtuales o servir como fuente para otras investigaciones acadmicas sin necesidad de trasladarse a Asun

. La investigacin, firmada por una de las misiones con ms solera de la Egiptologa espaola, promete nuevas sorpresas en un tiempo en los que las medidas Covid-19 complican las excavaciones e invitan a revisar las pesquisas reunidas hasta ahora. “Hay mucho ms. La tumba QH33 es brutal, obra de un arquelogo monumental”, concluye Jimnez.

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