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Los secretos de Vign, la ciudad colonial de Asia que ms recuerda a Espaa

Los secretos de Vign, la ciudad colonial de Asia que ms recuerda a Espaa


Recorremos la urbe filipina de arquitectura espaola mejor conservada, considerada tambin la Cartagena de Indias asitica, de la mano de Pilar Mndez Jimnez, autora de la novela ‘Los Mares de la Canela’, ambientada en ella.

La ciudad colonial de Vig

La ciudad colonial de Vign, en Filipinas.
SHUTTERSTOCK

Las comparaciones son odiosas pero, en su justa medida, a veces sirven para que el que nunca ha visto algo pueda hacerse una idea de lo que puede esperar. Hay quienes se refieren a Ilocos como la Galicia filipina, pues es una provincia al noroeste de Luzn de frondosa vegetacin. All se encuentra Vign.

Si entre tus destinos pendientes est Filipinas, esta poblacin puede ser un buen punto de partida, pues es popularmente conocida como la Cartagena de Indias asitica. Otra comparacin. Ello se debe a que, como su hermana americana, durante siglos, gracias al comercio del llamado Galen de Manila, esta ciudad estuvo en la estela de una ruta comercial que unira por primera vez en la historia de forma regular tres continentes: Asia, la Amrica espaola y Espaa en la llamada Ruta de la Plata.

En busca de piratas

En el dialecto hokkien, lengua franca entre los chinos comerciantes y amantes del mar que se instalaban en diversos puntos de Nanyang, los mares del Sur, se la conoca como Bee Gan o Costa Bella. Haba sido fundada en 1572 por el nieto de Legazpi, Juan Salcedo. Lleg a la regin persiguiendo al pirata Limahon, quien por tres veces haba intentado tomar Manila. La bautiz como Villa Fernandina, en honor al primer hijo del entonces rey de Espaa, Felipe II. La curiosidad est servida.

Cuando se abran los cielos que un virus cerr, el viajero que desee visitarla puede llegar a ella desde Manila. Mientras tanto, puede vivirla tambin a travs de las vidas de los protagonistas de la novela Los Mares de la Canela (Pilar Mndez Jimnez, ed. La Esfera de los Libros). Una vez en la capital filipina, es posible volar en avioneta hasta un aeropuerto cercano desde el que necesitar al menos una hora ms de trayecto por carretera.

Tambin puede el viajero tomar un bus, para lo que necesitar reservarse una buena decena de horas de trayecto, lo que en las historias populares ilocanas no era ms que «una zancada de Angagal». Este era un gigante que daba con su cabeza en la bveda celeste y a quien un da sus tres hijas le pidieron ir a Manila a llevar sal. Subidas a sus hombros, las sacas de sal de las jvenes se precipitaron al agua y, por eso, desde entonces, aunque son dulces los ros, el mar es salado.

Reminiscencias de la colonia

En la actualidad, Vign es famosa por ser la ciudad colonial espaola mejor conservada de Asia. De ah que su calle Crisologo fuese declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999. En ella, el viajero puede encontrar hasta 200 casas Bahay-na-bat de la poca colonial espaola. Las identificar porque la primera planta es de piedra y la segunda de madera, y porque en muchas de ellas sus ventanales cuadriculados estn hechos de capice, un material fabricado de conchas marinas que, al ser traslcido, permite entrar la luz pero deja fuera el calor de aquellas temperaturas tropicales.

Pilar M
Pilar Mndez Jimnez y la portada de ‘Los Mares de la Canela’.

Uno de los ejemplos ms reseables, es la conocida como Mansin Syquia, que perteneci a uno de esos emprendedores comerciantes que supieron apreciar lo valioso de lo diferente y vivir en la fructfera interseccin de tres culturas: la filipina, la china y la espaola. Recorrer sus habitaciones tan bien conservadas transporta al visitante a otras pocas, pudiendo imaginar a los sucesivos seores Syquia departiendo con hombres y mujeres de la sociedad ilustrada de otros siglos, mientras que los cuadros y fotografas de sus paredes cuentan decenas de historias de una poca de esplendor comercial.

Plazas con nombres espaoles

Al caer la noche, es obligado tomar una calesa y, con el frescor de la luna y el vaivn del tiro del caballo, hacer un recorrido sobre el empedrado del casco antiguo, pasando por la Plaza Burgos o por la Plaza Salcedo, a un extremo de la cual topar el viajero con la Catedral de San Pablo Apstol y la parroquia de San Agustn, cuyo campanario resiste en pie, viendo la vida pasar a sus pies, desde 1612. A un lado de la plaza, el palacio del Arzobispado de Nueva Segovia observa, desde 1783, a los curiosos que hasta aqu llegan.

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Pilar Mndez Jimnez en Ilocos, la regin donde se encuentra Vign.

Para terminar el da, el viajero puede visitar el Caf Leona, en honor a una ilocana ilustre: Leona Florentino, poetisa bilinge en espaol e ilocano: en esta fonda podr reponer fuerzas con una tpica empanada o longanissa, trminos para los que el viajero de lengua espaola no necesitar traduccin, otra muestra ms de los lazos que, a pesar del paso de los siglos y la distancia, an nos unen. Y es que, cuando un espaol recorre Vign, aun cuando sea por primera vez, le inunda la sensacin de estar en casa de un pariente lejano y querido al que hace mucho tiempo que no ve.

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