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«Los protocolos de sanidad son una vergüenza, el abandono que se siente es notorio»

«Los protocolos de sanidad son una vergüenza, el abandono que se siente es notorio»



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El 18 de marzo empecé con síntomas, una leve presión en el pecho e insomnio, pero pensé que era ansiedad y no le presté más atención. Días más tarde, mi bebé de 22 meses se puso a 39 grados de fiebre durante dos noches, sin más síntomas ni complicaciones. Todo apunta a que él lo ha pasado también, pero se negaron a hacerle el test.

Pasaron los días y yo empecé con estornudos, tos, dolores de cabeza bastante fuertes, un cansancio que nunca había experimentado y décimas de fiebre. Un poco más tarde empeoré con dolor de garganta, congestión nasal y diarreas.

Hasta que, la madrugada del 29 de marzo, tras notar cómo me faltaba el aire y la fiebre me subía a 38,5, me decidí aislar en mi habitación durante 15 días.

Pensaba que vendría un médico a verme o me llevarían al hospital, pero no, solo me atendieron vía telefónica y cada día un médico distinto. En tres días me cambiaron la medicación tres veces, dándome un diagnóstico de posible Covid-19 y bronconeumonía o neumonía, no estaba claro ya que nadie venía a visitarme.

El cansancio, la descomposición, el mareo de la mañana, la tos, el dolor de cabeza, el no poder hablar apenas por no tener voz y ahogarme entre palabras, ese dolor en los pulmones…nada que ver con una gripe, que no os engañen.

Solicité ir al hospital en varias ocasiones, pero me respondían que solo se podía ir en caso de estar a 39 de fiebre o de saturar 85 de oxígeno, y me dijeron que me comprara un saturador.

El 9 abril, tras 12 días confinada y viendo que mi estado no mejoraba y que ya había perdido el olfato y gusto, me indican que fuera al hospital. Allí por fin se me realiza la prueba PCR. Tras 23 días desde el inicio de los síntomas doy positivo, y de nuevo 15 días más aislada. Una auténtica pesadilla.

Pasados 14 días mejoro levemente y me indican que ya puedo dejar el confinamiento, por lo que solicito una segunda prueba para verificar que ya no tengo el virus y que puedo salir tranquilamente con mi marido y mi hijo y me dicen que no, que ese no es el protocolo, por lo que salgo del aislamiento sin test, con dolores leves de cabeza, tos, décimas de fiebre y bastante cansancio.

A los tres días recaigo con más síntomas y dolor de garganta, por lo que de nuevo diez días de antibiótico y inhaladores…nunca se termina. Después de esos diez días en los que convivo con mi hijo y mi marido, con mascarilla por precaución, parece que todo ha pasado, los síntomas que me quedan son bastante leves y los médicos dicen que son de convalecencia.

Solicito analítica y placa para saber si ya está todo bien pero, de nuevo, me responden que no es el protocolo y no me hacen nada. Decido irme por la sanidad privada y en tres días me hago analítica, placa y test rápido.

Para nuestra sorpresa, el test rápido indica que los Igm son negativos, que no tengo la enfermedad activa, y los IgG también son negativos, es decir que no tengo anticuerpos. O el test falla o no se entiende, o no se sabe. Al día siguiente, esperando resultado de placa y analítica, me pongo bastante mal a 39 de fiebre, pecho cargado, tos. Empezamos de nuevo…

Casi dos meses después de nuevo estoy en el hospital. Me hacen una PCR y da negativa, pero hay una infección pulmonar y de nuevo inhaladores y antibióticos. Acabo de terminar la tercera caja en dos meses y sigo con tos y los pulmones mal y algún que otro síntoma, a la espera de que me visite un neumólogo y me hagan pruebas para ver que secuelas hay en el pulmón, así que por favor, conciencia.

Los protocolos de sanidad son una auténtica vergüenza, el abandono que se siente hacia el paciente es cada vez más notorio por muchos afectados, de los cuales muchos salimos y otros no. La mala gestión sanitaria que hay por parte del Gobierno es inaceptable.

No sé cómo estarán mis pulmones ni cuando podré estar sin medicación, ni siquiera conozco las secuelas que me va a producir esto.

Pensaros dos veces el poneros una mascarilla en el cuello y no donde hay que llevarla. Esta es la cruda realidad que nos está tocando vivir y de las que algunos se ríen. No os creias eso de ” a mí no me pasará”, porque no es así. Esto lo vencemos entre todos, pero haciendo las cosas bien y respetando a los demás.

* Sara Haro Ruiz es de Castellón.

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