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Los MIR estallan y van a la huelga contra el «decreto de la infamia»

Los MIR estallan y van a la huelga contra el «decreto de la infamia»



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Los médicos no están dispuestos a aguantar más desprecios por parte del Gobierno. Así lo han demostrado hoy, en la primera huelga nacional convocada por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) en 25 años, cuyo seguimiento han cifrado en un 85%. El motivo del parón es la situación que vive la profesión médica desde hace unos meses, aunque esta, consideran, se ha agravado aún más por uno de los últimos movimientos del Ministerio de Sanidad, que ya han calificado como el «decreto de la infamia».

Objeciones públicas

El pasado 29 de septiembre, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó un real decreto mediante el cual se permite la contratación de médicos que no tengan el título homologado para ejercer en España y en la Unión Europea, así como de personal que no consiguiera plaza en la pasada convocatoria del examen MIR (Médico Interno Residente).

«Desde el primer momento se hicieron públicas las objeciones a este decreto por parte de sindicatos, asociaciones y grupos médicos, pero el Gobierno miró hacia otro lado y siguió hacia delante sin cambiar ni una coma», denuncia Luis Tejedor, presidente de la Asociación MIR España (AME).

Son varios los contras que los médicos observan en este decreto. En primer lugar, critican el desamparo en el que esta norma deja a los pacientes. «Es un despropósito. Al permitir la contratación de médicos sin especialidad para que hagan funciones de especialista se abre la puerta a situaciones extremas como que se pueda contratar a un médico sin especialidad para llevar a cabo funciones de cirujano cardíaco», lamenta el presidente de la AME.

La seguridad de los pacientes, asegura, se pone también es riesgo al prescindir de la homologación del título que garantiza tanto la calidad como los conocimientos de los profesionales.

Pero el decreto del Gobierno, denuncia el doctor Tejero, supone también un desprecio hacia la labor de todos los profesionales sanitarios que trabajan en España: «Es una afrenta a todos los médicos que hay en nuestro país con contratos precarios, así como a los que están pendientes de hacer un examen MIR, porque se reconoce que hay déficit de médicos y especialistas».

Sin embargo, y pese a que Sanidad conoce bien esta situación, denuncia, «importan médicos de fuera sin garantías en lugar de trabajar para mejorar las condiciones de los que ya tenemos».

Aunque esta situación afecta a los médicos en todos los niveles, los MIR se sienten, si cabe, más engañados que el resto. «A los residentes nos afecta en la medida en la que se reconoce que hay menos plazas convocadas de las que debería haber, porque no somos capaces de tener tantos residentes especialistas como el sistema necesita, y el lugar de aumentarlos, dejamos que ejerzan sin tener la especialidad o que vengan de fuera sin el título homologado», clama el presidente de la AME, que habla de un «agravio comparativo» para los residentes que siguen el proceso habitual de formación.

Alternativas al decreto

En un contexto de pandemia como el actual, en el que la atención sanitaria se vuelve completamente imprescindible, ver a los médicos en huelga puede causar desconcierto en la sociedad. Según el doctor Tejedor, las condiciones del Covid-19 hacen que este parón sea fundamental. «El mensaje que queremos transmitir a la sociedad es que para ellos es un riesgo que el intensivista que tenga que intubar a su padre sea una persona sin especialidad, porque supone un gran riesgo para los pacientes en cualquier contexto, pero en este más si cabe», expone.

Reclaman también que se escuchen la soluciones que proponen como alternativa al decreto, que pasan por el aumento de las plazas MIR para garantizar la reposición del personal que se va a jubilar en los próximos años o por la mejora de las condiciones de los médicos una vez se finaliza la residencia.

«No puede ser que en atención primaria haya médicos con contratos de una tarde o de una semana. Si no se mejoran las condiciones los profesionales buscan alternativas como irse del país. Con estas condiciones no nos sorprende que haya 10.000 médicos españoles trabajando en otros países», afirma.

El éxito, explica, reside en retener el talento de los profesionales médicos españoles. «Formar a un médico cuesta unos 120.000 euros durante la carrera, más 60.000 por la residencia. Después de este esfuerzo económico lo lógico es garantizar que puedan trabajar en las mejores condiciones posibles con los pacientes», reitera.

Esta huelga, avisa, es solo el principio. La CESM y los sindicatos de cada comunidad autónoma se organizarán para convocar huelgas en función de la realidad de cada territorio. Mientras el Ministerio siga sin atender sus peticiones y sin dar marcha atrás en el decreto, las acciones seguirán. «Si no hay respuesta por parte del Gobierno central o un compromiso por parte de las comunidades de no aplicar este decreto, las presiones seguirán», advierte.

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