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Los 9 falsos mitos de la nutrición que nos seguimos creyendo y que más daño hacen

Los 9 falsos mitos de la nutrición que nos seguimos creyendo y que más daño hacen


Para desmontar algunos de los principales mitos que giran en torno a la nutrición y que es importante desmontar comenzaremos citando una frase atribuida al genial físico Albert Einstein, donde muy acertadamente señalaba que «es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio».

La cuestión es que la mayoría de las creencias que aún persisten en torno a la nutricion se basan en ideas erróneas, sin fundamento científico y que, con total seguridad, pueden llegar a desviarnos de nuestro objetivo. Son mitos se han ido instaurando en nuestra sociedad por el simple hecho de repetirse o popularizarse pues lo habitual es tender a pensar que si esas expresiones o ideas están por escrito en tantos sitios es porque deben de ser verdad. Así, acabamos interiorizando una gran cantidad de conceptos totalmente equivocados o incluso inútiles que además, en algún caso, pueden resultar contraproducentes o llegar a perjudicar la salud.

Los principales mitos siempre suelen girar en torno a engordar o adelgazar, en torno a si algo es saludable o perjudicial, o si es apto o no apto… Y es que el ser humano tiende a clasificar por naturaleza, ya que se trata de una forma natural de ordenar el mundo. Pero en el ámbito de la nutrición sabemos que no existe esa dualidad o forma de simplificar las cosas. No existe solo lo blanco o lo negro, sino que se trata de un todo o de un partido en el que van a participar muchos jugadores de muy diversas maneras. Pero vayamos con la explicación de los falsos mitos.

Mito 1: Satanizar los alimentos

Buscando el peso deseado o el estado óptimo de salud, la persona indagará sobre cuáles son los alimentos hay que eliminar de la alimentación para alcanzar ese objetivo de bienestar.

En este grupo es frecuente escuchar que pueden llegar a dejarse de consumir alimentos que son una fuente de hidratos de carbono como es el caso de la pasta, el arroz o las patatas.

Mito 2: Conferir a un alimento el poder de «engordar»

En este punto, podemos señalar en primer lugar algunas frutas como el aguacate, el plátano, las uvas o algunos tubérculos como las patatas o el boniato. Las legumbres también pueden llegar a genera controversia en este sentido. Esto es debido a que la palabra «legumbre» no engloba el concepto del alimento en sí, sino que hace referencia a esas preparaciones culinarias altamente calóricas que bañan la gastronomía: cocidos, fabadas, lentejas riojanas y un largo etcétera.

No es de extrañar, que algunas personas se pregunten aquello de «pero el plátano engorda, ¿no?». Pero no. Absolutamente ningún alimento tiene el poder de engordar (ni de adelgazar) por sí solo. Lo que llevará a obtener un resultado u otro en relación a la pérdida de peso,será el cómputo total de la energía que consumimos en nuestro día a día versus la que gastamos. Con cualquier alimento, además de con los ejemplos aquí expuestos, habrá que adaptare a cada individuo en función de su objetivo, antropometría, activad diaria, etc.

Mito 3: Cualquier alimento integral engorda menos

Al comenzar una «dieta» alguna personas se dedican inmediatamente a comer todo integral ya que, a su modo de ver, eso engorda menos. Pero en realidad la cuestión es que lo que caracteriza a un alimento integral es que contiene más fibra con respecto a otro que no lo sea. Si por ejemplo comparamos 100 g de pan blanco con 100 g de pan integral, nos encontramos con que el primero contiene 250 kcal y 3,5 g de fibra y el segundo 251 kcal y 6-8 g de fibra. Por tanto si atendemos a las kilocalorías, ambos aportan la misma energía.

¿Cuál será mejor? La norma general, lo mejor será elegir alimentos integrales frente a aquellos que no los son. Sin embargo esto es algo que dependerá de la casuística concreta de cada persona e incluso habrá determinados cuadros clínicos o determinadas poblaciones para las que sea una mejor opción el consumo de pan blanco.

Mito 4: Cualquier alimento sin gluten es mejor

Es uno de los peores falsos mitos. El controvertido mundo del gluten daría para escribir ríos de tinta. El gluten es una proteína naturalmente presente en la composición de diversos cereales. Al realizarse su digestión se forman unas partículas más pequeñitas que, en casos concretos de determinadas patologías relacionadas con la ingesta de gluten, provocan cierta reacción en el organismo. Solo en esos casos, previamente diagnosticados por el facultativo correspondiente, se pautará una dieta sin gluten.

La tendencia natural a la generalización sin analizar los contextos, además de la publicidad sesgada que no contribuye a transmitir el mensaje de que el conceto «sin gluten» no implica necesariamente que sea saludable, hace que el simple hecho de hablar de este componente nos ponga la piel de gallina.

Otro aspecto que ha alimentado la visión negativa y simplista que se tiene sobre el gluten, es que hay personas que refieren haber perdido peso al eliminarlo de su alimentación. El mensaje en este caso es «no gluten=adelgazar». Pero lo que realmente ha ocurrido para que esas personas hayan adelgazado es que se ha reducido la ingesta calórica de forma inconsciente al dejar de consumir la mayor parte de las fuentes de hidratos de carbono, que son los alimentos que lo contienen.

Mito 5: Pensar que es suficiente solo con comer sano

Creo que este mito está cada vez más diluido, gracias a la divulgación de calidad que llevamos a cabo los profesionales de la nutrición. Comer sano es una de las cuatro patas que integran la silla de la nutrición, pero si se tiene un objetivo más allá de la salud global será preciso marcar unos límites a las cantidades que ingerimos. Lo que nos lleva al siguiente mito…

Mito 6: Pensar que las calorías no importan

Quizá hayáis escuchado alguna vez (y no será la última) aquello de «como muy sano, solo comida real, supersaludable, pero no consigo mi objetivo. Sin embargo, mi primo come fatal, pasta, pizza, lasañas… y esta como un fideo». Esto se debe a que no se ha alcanzado un balance energético adecuado, para ninguna de las dos personas de ese ejemplo, tanto por exceso de calorías con comida «limpia» como por defecto de ellas con comida «basura».

Por tanto, para conseguir un propósito concreto habrá que llevar a cabo una adecuada selección de alimentos y traducirlos a unas calorías determinadas, dependiendo del objetivo individual de cada persona.

Mito 7: Conferir un poder detox a los alimentos

Durante muchos años, y aún a día de hoy, hemos estado leyendo información sobre alimentos détox que nos «limpian» o sobre dietas que alcalinizan el organismo. Pero todas esas informaciones no tienen sentido pues gracias a la naturaleza (el ser humano es una máquina con un diseño increíble) el organismo dispone de una serie de órganos encargados de «limpiarnos» (hígado, pulmón, riñones).

Del mismo modo, nuestro organismo se encarga de mantener el nivel de pH según corresponda, ya que no será el mismo en todas las zonas de nuestro cuerpo. Ni somos ácidos ni somos alcalinos, sino que somos un «equilibrio» de PH y es gracias a ello que puede darse la absorción y transporte de nutrientes, así como la eliminación de aquello que no necesitamos.

Mito 8: Creer en el poder adelgazante de las «calorías negativas»

Este mito es uno de los más populares, más antiguos y que sin duda continúa vivo. Se tiende a decir que alimentos como el apio, el pepino o la manzana contienen «calorías negativas». Es decir, que en lugar de aportarnos energía nos hacen gastarla, ya que para su masticación y digestión se precisa mayor energía que la que el alimento en sí nos aporta.

Pero esto no es correcto. Para entenderlo veamos el ejemplo de la manzana. Partimos de la base que para usar 1 kcal de energía sería necesario un tiempo de masticación de 3 minutos. Si la manzana nos aportase por ejemplo 80 kcal, tendríamos que estar masticando en torno a 4 horas para que la manzana hiciera el efecto de «calorías negativas».

Mito 9: Endiosar una dieta determinada

En ocasiones los medios de comunicación, los famosos o los influencers han llevado a cabo un determinado método dietético y lo han comunicado a sus seguidores. El efecto provocado en algunos casos ha sido que se haya relacionado la imagen de esa persona con el método en concreto llevándonos a pensar que si nosotros también lo hacemos lograremos quedarnos como esa persona a la que tanto admiramos.

Pero para conseguir tu mejor versión, con un peso adecuado y con salud, lo ideal es que te pongas en manos de un profesional que enfoque tu caso, atendiendo así a tus necesidades individuales.

Sobre la autora: Raquel Capel es dietista-nutricionista deportiva y clínica, responsable de Nutrición del equipo Vikika Team, además de entrenadora personal.

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