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La carretera de los Pumas y el camino de los Leones: el difcil avance en el rugby internacional

La carretera de los Pumas y el camino de los Leones: el difcil avance en el rugby internacional


“Es el resultado de un trabajo serio, coherente y bien hecho de muchos aos”. As resume Mario Barandiarn, integrante del staff que llev al rugby argentino a la tercera plaza en el Mundial 2007, la reciente primera victoria de los Pumas (15-25) sobre los carismticos All Blacks. Un triunfo que para l certifica que el quince sudamericano ya “puede jugar de igual a igual contra otras potencias”. Adems de ese triunfo, en el torneo Trinations que ha concluido este sbado los Pumas fueron luego arrasados por la propia Nueva Zelanda (0-38) y han sumado dos empates (15-15 y 16-16) frente a Australia.

El avance argentino atrae miradas desde Espaa pese a la distancia entre ambos pases en la esttica jerarqua del planeta oval. Los Pumas ya eran un referente, un pas exportador, en la poca amateur. Hace aos que desafan, y ahora llegan a ganar, a los mejores. Varios peldaos ms abajo, los Leones perdieron terreno en los primeros tiempos del profesionalismo. No han vuelto a un Mundial desde 1999 y aspiran a clasificarse para Francia 2023. “Creo que en tres o cuatro aos podemos llegar a la posicin que ocupan ahora Georgia, Fiji o Japn, es un objetivo ambicioso pero realista”, asegura el seleccionador espaol Santiago Santos. Eso supondra situarse justo detrs del top ten mundial.

Puntos de partida muy diferentes (37.800 licencias aqu, unas 130.000 all), pero una similitud: la necesidad de un trabajo de largo recorrido. Esos “muchos aos” que cita Barandiarn, hoy afincado en Valladolid como director deportivo del VRAC Quesos Entrepinares. Qu puede aprender Espaa del crecimiento argentino?

“Los clubes son la fortaleza enorme de Argentina, el rugby amateur es nuestro bastin”, sostiene Barandiarn. Igual sucede en Espaa: reclutan, forman, generan talento. Juan Pedro Brolese lleg a Madrid hace dos dcadas concluida ya su etapa de jugador en La Plata y es director general del club Cisneros Complutense. En los clubes de su pas natal, “de 4 a 19 aos hay dos o tres equipos por ao de nacimiento, un gran volumen de jugadores, y de la cantidad sale la calidad”.

Ah surge la primera diferencia: “En Espaa se pierde el 70% de los jugadores que salen de sub-18, se est formando a muchos chavales que no tienen un lugar”. El mximo responsable de la cantera de Cisneros se refiere al debate sobre los fichajes. Jugadores nacidos fuera de nuestro pas que elevan el nivel de los equipos -y de la seleccin- pero tambin frenan el acceso de parte de los jvenes a las primeras plantillas.

En 1998 Mario Barandiarn empez a trabajar en la capacitacin de los clubes de la zona de Buenos Aires. Buscaba “dar herramientas a los entrenadores para que formaran buenos jugadores y herramientas a los clubes para que formaran buenos entrenadores”. Habla de pensamiento tctico y destrezas tcnicas, de preparacin fsica, nutricional y horarios de entrenamiento para practicantes amateurs. “Ponamos ms el foco en el equipo de tercera que en el de primera, queramos democratizar el conocimiento”, recuerda.

De Espaa constata que “tiene un potencial increble, un centro de formacin de entrenadores muy bueno” y destaca el alto nivel de quienes dirigen los equipos ms importantes y las selecciones. Qu echa de menos? “Que su competicin sea ms pareja y una mejor organizacin deportiva”. Cita “la controversia” espordica entre Federacin y clubes por la disponibilidad de los internacionales cuando los calendarios coinciden. “Y hara falta un poquito ms de dinero”, aade. El presupuesto anual de la federacion argentina se estimaba, antes de la pandemia, en unos 20 millones y medio de euros. El de la espaola se queda en la quinta parte.

Parte del dinero que ayud al despegue lleg a Argentina por el tercer puesto de los Pumas en el Mundial de 2007. Con los fondos recibidos de World Rugby, su federacin impuls un Plan de Alto Rendimiento (PlaDAR), que dio ese nombre a los centros donde empezaron a agruparse por zonas geogrficas los amateurs que despuntaban. Hoy tutelan y monitorizan a unos 250 jugadores, una lite asentada en el pas que alimenta sus selecciones y evita que dependan slo de las estrellas que han emigrado a Europa.

En el pladar de Cuyo, con sede en Mendoza, se form unos tres aos a partir de 2009 Andrs Alvarado, jugador del Silverstorm El Salvador de Valladolid. “Fue un esfuerzo bastante complicado”, rememora. De lunes a viernes acuda a ese centro a las siete de la maana para hacer hora y media de gimnasio o ejercicios tcnicos en grupo. Despus de estudiar en casa, asista a la universidad por la tarde y a las nueve se entrenaba con su equipo, Liceo Rugby, con el que se alineaba el fin de semana. Al filo de la medianoche cenaba y se acostaba para levantarse a las seis.

Todos los pladares trabajaban en la misma lnea, trataban de coordinar la preparacin fsica con los clubes, a los que destacaban se les quera dar un plus de preparacin”. Considera que aquella formacin le dio “una base fsica y mental para esta etapa que estoy disfrutando”. Alvarado lleg a debutar con la segunda seleccin argentina y, tras salir del pladar, cruz el charco. Lleva cuatro aos en el Silverstorm El Salvador, y por su prolongada residencia en Espaa, puede alinearse tambin con los Leones, cuya camiseta visti por vez primera en noviembre. Aunque asume que no es fcil, deseara “una competicin ms profesionalizada”.

Sin pladares pero con sus incipientes academias, la cantera espaola da frutos. Uno de los Pumas que ha debutado en el TriNations, Lucas Paulos, empez a jugar en el Club de Rugby Majadahonda. Martn Alonso, 21 aos recin cumplidos y que se inici en el VRAC Quesos Entrepinares, va consolidndose como titular en el equipo lder de la liga francesa. Santos se muestra convencido de que, tras la prevalencia actual de jugadores galos con races familiares espaolas, el talento nacional se abre paso en los Leones. “En la seleccin de baloncesto estaban Luyk, Brabender, Sibilio, Biriukov… y ahora exportamos a la NBA. Estoy convencido de que en 10, 15 aos vamos a tener un quince titular bsicamente formado en Espaa y jugando en ligas profesionales”.

Pero la comparacin se rompe al abordar el nivel competitivo. En 2012 los Pumas se incorporaron al torneo anual de selecciones entre los grandes del sur. En 2016, su segundo escaln, los Jaguares, empez a disputar el SuperRugby, una veintena de encuentros contra las mejores franquicias neozelandesas, sudafricanas y australianas. Es un equipo creado y pagado por la federacion argentina, con ms de 30 contratos profesionales, muchos de ellos para integrantes de la seleccin. Al principio sum derrotas. En 2019 fue finalista.

Con jugadores pagados por los clubes, aunque reciban un complemento en la seleccin, los Leones espaoles suelen concentrarse varios das seguidos al mes. Santiago Santos maneja “50 55 jugadores, tres o cuatro por puesto”. Los que se han asentado en Francia buscando un entorno ms profesional deben sortear las reticencias para cederlos. “Con sus 30 40 mejores jugadores, Argentina puede trabajar 20 semanas al ao; nosotros, con el grupo de los mejores, slo podemos trabajar cinco; y con el grupo ms amplio, unas 10 12”.

Para acelerar la mejora, opina Juan Pedro Brolese, hace falta jugar muchos partidos. El director general de Cisneros defiende el modelo argentino. “La federacin tiene que dar un paso adelante y crear un equipo franquicia, con una estructura profesional y jugadores exclusivos, que sea la base de la seleccin”. Sugiere como destino la Liga Celta o una liga francesa. “El objetivo sera ese”, coincide Santiago Santos, ” tener a los mejores jugadores con contrato con la federacin, en un entorno completamente profesional y compitiendo, para m el ideal sera en la Liga Celta”, que agrupa a conjuntos irlandeses, galeses, escoceses e italianos. El seleccionador espaol apunta el coste: “cinco millones de euros”, ms que el actual presupuesto para todas las actividades.

“Un reto del rugby espaol es generar ms recursos porque los equipos contra los que competimos tienen ms dinero que nosotros”, sostiene Santos. De nuevo el dinero, la palabra a la que regresan todos los entrevistados. El crecimiento se enreda en un crculo: sin financiacin suficiente resulta difcil imponerse sobre el csped; sin resultados positivos parece complicado alcanzar esa financiacin. Es la enrevesada progresin de los pases pequeos cuando el camino se empina, cuando el avance no acaba de enfilar una lnea recta.

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