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Hay un alma en pena en «La isla de las tentaciones»

Melodie intenta consolar a una desencajada Melyssa



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Lo dijo Marta, que ha corneado a su novio Lester con un tal Dani, al que conoce desde hace cinco días o así: «Bienvenido a la isla de los golfos». En aras de la igualdad, habría que decir «golfos» y «golfas», sin que pretendamos con ello –Dios, y el Ministerio de Igualdad, nos libre– vejar a nadie.

Porque el caso es que «En la isla de las tentaciones 2» hay varios y varias que se están dejando llevar. «Dejarse llevar» es un eufemismo de «poner los cuernos» y es, de largo, la expresión más de moda en el reality show de Telecinco, que llegó ayer al sexto episodio. Por ahora, el partido va así: Chicos corneados, 2–Chicas corneadas, 2. O si lo prefieren: Solteros, 2-Solteras, 2.

Tom consuela al corneado Lester
Tom consuela al corneado Lester – Telecinco

Lester y Marta: se dejan llevar

«Los chicos no lloran», cantaba Miguel Bosé. Lester sí lo hace. A poca honra, pero lo hace. «Solo voy a llorar una vez», anunció solemne al regreso de la hoguera de los novios, tras ver a Marta, su aún pareja –en la isla todos son «aún pareja»–, besándose con otro, el tal Dani. Pero mintió. Convirtió Villa Montaña en un valle de lágrimas. «De verdad que pensaba que yo era el malo», gemía. El muy listo, eso sí, se procuraba un hombro femenino –o dos– en el que llorar.

¿Por qué esos gemidos? Pues porque le pusieron las imágenes que nunca quiso ver. Las de su todavía novia besándose con Dani en el jacuzzi y fuera de él. «Parece que tiene más coj… que yo», fue lo primero que dijo el muchacho, que hasta entonces se sentía culpable por haber dormido con Patri. «Me han tomado la delantera», insistió, como reprochándose no haber ido antes un paso más allá con su tentación. Después empezó a sentirse un tanto mal. Primero, físicamente: «Me entran ganas de vomitar». Después, mentalmente: «Me duele, la quiero, me acaba de reventar».

En todo caso, estuvo muy digno, lejos de montar un numerito. Demostró ser un magnífico encajador. Lo más simpático del asunto fue ver a Tom, precisamente al infiel Tom, consolando a Lester. La solidaridad masculina puede más que la conciencia.

Dicen que del amor al odio hay un paso. En realidad hay dos. Y antes del odio está el desprecio. Es el que, a estas alturas (sexto capítulo) siente Marta por Lester. Parece inconcebible que después de once años juntos (con algún período sabático) el asunto haya acabado así. Con Marta desatada para pasmo de su todavía novio, que no había ido más allá del minitonteo con alguna soltera.

«Está más caliente que un horno a 200 grados», juzgó Marta a su aún novio, al verlo haciendo mimos a Patri. Se burló al ver cómo parecía suplicar un beso en los morros que no lo dieron. «Qué patético. Por lo menos a mí me lo devolvieron». Hablaba, claro, de su ósculo con Óscar. «Lo suyo me parece de friqui, de arrastrado, de caracol», se vino arriba. Y después pronunció las que, para los novios y las novias, han pasado a ser las palabras más temidas. En la primera edición fue el «hay más imágenes» de Mónica Naranjo. En esta segunda edición hay nuevo mantra: «Me voy a dejar llevar», anunció Marta. De hecho, ya lo había hecho. Quizá por ello añadió: «Sin remordimiento».

Tom y dos muchachas en bikini intentan consolar a Lester
Tom y dos muchachas en bikini intentan consolar a Lester – Telecinco

De vuelta a Villa Montaña, Lester decidió devolver el golpe. Eligió a la que tenía más a mano, que era Patricia. Ella se dejó llevar. A la cama. «Estaba muy afectado, y por eso me he dejado llevar», explicó la catalana. Compartieron lecho. De entrada, solo eso. Él se quedó dormido y no soñó ni con angelitos ni con ovejitas. Al despertarse, le entró la bajona delante de un frigorífico. Y empezó a llorar. Fueron todas y todos a consolarle. Resultó un tanto patética la imagen que compusieron: cuando dentro de unos años Lester se vea llorando en bañador ante unas siliconadas muchachas en bikini le entrará vergüenza ajena.

Después pensó: «Donde las dan, las toman». Y decidió poner el 1-1 en el marcador con Marta. Y besó a Patricia. ¿Saben qué dijo ella para justificarse? Sí, la expresión de moda en «La isla de las tentaciones 2»: «Me estoy dejando llevar». Es asombroso que, tras seis episodios, aún no haya sonado el «Se dejaba llevar» de Antonio Vega.

Ella, en Villa Playa, no perdió el tiempo. A falta de la confirmación del VAR del cornudo, hubo edredoning: «Ha habido mucho tocamiento, mucho roce. Ha ido más allá de lo que a mí me hubiera gustado», confesó Marta tras profundizar en su relación con Dani.

Desolada Melyssa
Desolada Melyssa – Telecinco

Y Melyssa se cayó del guindo

Melyssa vio al fin imágenes de su aún novio Tom con la tentadora Sandra. Y se cayó del guindo. Mejor dicho, se precipitó desde el guindo. Se marchó de la hoguera de chicas y no reapareció en la fogata. El drama se desencadenó sin necesidad de ver la traición completa. Ha habido «edredoning» entre su mozo y la muchacha, pero ella solo vio unos besos. La versión «light» de la traición de Tom fue suficiente material para hundirla en el hoyo de la depresión. Lo que pueda ocurrir cuando vea la versión «hard» no nos lo queremos ni imaginar, pero suponemos que Mediaset ya está contemplando la posibilidad de una repatriación urgente.

Ya antes de ver si quiera la «moviola», Melyssa se temía lo peor. «En las imágenes de mis compañeras lo he visto tontear con Sandra, todo el rato con Sandra», dijo antes de ver en acción a su aún novio en Villa Montaña, ese espacio que estaba libre de novias hasta que la muchacha perdió las papeles, quebró las normas y se plantó, voz en grito, y poseída por los mil demonios de los celos, en esos dominios.

En el sexto episodio, el de anoche domingo, se reveló que Melyssa tuvo un momento de debilidad que el jeta de Tom elevó a la categoría de cuernos. Fue, ojo, fuera de la isla. A los dos meses de estar viviendo juntos en Marruecos, ella se volvió a España porque él la tenía un tanto abandonada. Vamos, que lo dejaron. Melyssa se dio entonces un beso con un conocido. «No son cuernos, ¿vale?», se esforzó en explicar la muchacha en la hoguera de chicas. Desde Villa Montaña, el marroquí mostró su desacuerdo: «Me puso los cuernos con un chico».

Estas explicaciones las dio la muchacha antes de ver a Tom besándose, en varios puntos de la casa, con Sandra. Se levantó y se arrodilló antes Sandra Barneda: «Déjame irme, por favor te lo pido», suplicó, componiendo «La piedad» en versión «La isla de las tentaciones».

Sandra Barneda sujeta a Melyssa
Sandra Barneda sujeta a Melyssa – Telecinco

La presentadora le rogó que se tranquilizase, y la invitó a que tomase un poco de valium marino (o sea, a pasear por la playa). La acompañó Melodie, que bordó el papel de mejor amiga. Melyssa estaba tan fuera de sí que incluso fue poseída por Mourinho durante un breve lapso: «Pero, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?», se preguntó. «Hijo de pu…, qué hijo de pu..», insultaba entre sollozos. «¡Abre los ojos! ¡Que no te merece un tío así!», rogaba Melodie. Pero la víctima de amores seguía bloqueada, erre que erre: «¡Me dijo que me quería!». Se lo dijo, no lo dudamos, pero nos tememos que eso Tom se lo dice a todas.

Ahora, sin ir más lejos de Villa Montaña, se lo está diciendo a su amante: «Vivo la experiencia 100%. Estoy bien con Sandra. Empiezo a tener sentimientos. Veo más cosas bonitas con Sandra que con Melyssa», explicó el muchacho antes de ver imágenes de su novia. En ellas, ella simplemente lo pasaba bien. Él la vio guapa, y eso le hizo sentirse mal: «Con Sandra me olvido de todo, pero…».

Tanto se olvida que el asunto acabó en sexo. «Pasó lo que puede pasar en una cama», en sus propias palabras. Salvo Lester, sus compañeros no sabían que habían profundizado tanto. La presentadora le preguntó si creía que Melyssa le podría perdonar: «Tenemos que hablar… A lo mejor me lo puede perdonar, o no. Pero como ella es tan celosa, seguramente que no. Un beso lo puede perdonar. Acostarse es una… otra cosa», reflexionó.

A su aún novia no la volvimos a ver hasta su llegada a Villa Playa. Desolada. «Haz clic, por favor», le siguió rogando Melodie, que opta al premio a la mejor persona de la isla. La peor tiene un firme candidato, a su juicio: «Es un ser despreciable», dijo de Tom la novia de Cristian.

Ciertamente, puede que Tom sea moralmente asintomático.

Óscar, padre adoptivo de «Rosito»

«Se va a estrellar con un muro», pronosticó Pablo sobre su aún novia. El muro es Óscar, que triunfó con una novia (Andrea) en la primera edición de «La isla de las tentaciones» y va camino de hacer lo propio con otra novia (Mayka) en esta segunda.

La «nueva Mayka», como la ha catalogado Pablo, es una mujer que se deja llevar. «Me dejo llevar» es, ya lo hemos dicho, la expresión más repetida en Villa Montaña y Villa Playa. Le pusieron unas imágenes de Pablo, bailando con unas muchachas, y se intentó hacer la indignada, porque en tres años de relación no lo había visto tan suelto, pero no le salió. Y no le salió porque solo tiene ojos para Óscary Pablo ya es un señor de su pasado que está a un tris de ser «ese señor del que usted me habla». «Me da pena porque yo lo quería mucho, y siento que no puedo volver atrás. Cuando vea mis imágenes seguro que no quiere más conmigo», dijo. No se le vio con cargo de conciencia, más bien parecieron unas declaraciones para no quedar como una insensible ante la millonaria audiencia y, dentro de ésta, su familia.

Fue, en todo caso, un breve momento de lucidez. Porque está en esa fase del enamoramiento en la que le da todo exactamente igual. «Hazme la cucharita», le pidió en la cama a Óscar, animándole a que se le adhiriese por detrás (por ahora, con ropa).

«Es una mentirosa y una falsa. Está haciendo lo que dijo que no haría dentro», lamentó Pablo, que se lo tomó con bastante deportividad. De hecho, los amigos de los peluches, y especialmente de «Rosito», estamos de enhorabuena. «Si Mayka quiere venir, le doy el peluche y que se lo lleve. Y cuando él le haga lo mismo, lo tire. No tengo ningún problema. Para mí ese peluche ya es un trozo de tela». «Estoy cansado del tema del peluche, que lo cuide Óscar», acabó invitando.

Él ya no quiere ni al peluche ni a su propietaria: «Yo siento que me ha tomado por tonto».

En todo caso, y para que Mayka tenga al menos algún tiempo para pensar en ausencia de Óscar, los solteros otorgaron el collar del veto al pretendiente de la novia de Pablo. Este complemento que se ha sacado de la manga la organización impide a su adjudicatario acudir a cita alguna con las novias. Es decir, Mayka tendrá que elegir a otro soltero de Villa Playa para las actividades extraescolares. Pero, para desgracia de Lester, ése parece un obstáculo menor. Donde haya una cama que se quite una cita. «Por Óscar siento muchos sentimientos», declaró la joven. ¿Cómo se va a frenar a alguien que siente muchos sentimientos?

«Voy a dejarme llevar», anunció la chica. Tiembla, Pablo.

El italiano hace el ídem

La última pareja que ha entrado al juego de las tentaciones está dando poco juego. El italiano Aless continúa haciendo lo que esperamos que haga un italiano cuando hay sol, una piscina y chicas en bikini delante: tontear. Lo ha hecho con Lía, malagueña de 23 años, y con Elisa, la bombera pirómana (en el buen sentido de la palabra) de 19. Pero no parece que vaya a ir mucho más allá.

Su novia, Sandra, eligió para su cita al cubano que puede volver a poner de moda a los cubanos en España, después de aquel bum al que tanto colaboraron Marujita Díaz, Sara Montiel o Isabel Gemio. Se llama Jorge y, más que parido, parece que fue esculpido.

Sandra Barneda preguntó al italiano en la hoguera: «¿Crees que he encontrado un apoyo en Jorge?». «Sí, un apoyo nada más», contestó muy seguro de sí mismo. Puede estarlo, pues en la otra villa su novia empieza a estar superada por la experiencia, echando de menos su tranquila vida fuera de la isla.

Andrea sigue tentando

Melodie está tan pendiente de Melyssa que no tiene tiempo ni para mirar a las tentaciones que le han puesto en bañador ante sus ojos. Ella y Cristian están debatiendo eso de que si se quieren o no, de si son felices o no, de si se respetan o no, de si los nueve años han valido la pena o no…. Cuando en «La isla de las tentaciones» estás haciéndote esas preguntas, y no deshaciendo sábanas, todavía hay esperanza en el amor. No obstante, la tentación vive al lado de Cristian en Villa Montaña y se llama Andrea. A esta mujer no le importó romper una pareja en la anterior edición (la suya) así que menos le va a importar romper una ajena.

Así están las cosas en «La isla de las tentaciones». Con tres parejas rotas, una cogida con pinzas y otra (la última que entró) por ahora vigente.

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