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Fortalezas que guardan la memoria de Andaluca

Fortalezas que guardan la memoria de Andaluca


Un villano en Madrid (II)

Los castillos que separaron Andaluca del norte peninsular vuelven a abrir sus puertas con nuevas lecciones de historia

Un hombre observa el castillo de la Yedra, en la Sierra de Cazorla,...

Un hombre observa el castillo de la Yedra, en la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, en Jan, desde un mirador.
M.M.P.

En Primer Viaje Andaluz, el escritor Camilo Jos Cela sostena que Andaluca -al menos la Andaluca prototpica que todos imaginamos- empezaba en Martos y caa hacia el sur. Lo de antes era una mezcla extraa de regiones y acentos. Martos es una ciudad a una veintena de kilmetros de Jan arracimada en torno a una pea en cuya cumbre an aguantan los restos de una vieja fortaleza envuelta en leyendas. Hay en el casco histrico un torren y frente al paisaje otros castillos que han cambiado su fiero semblante fronterizo por la tierna estampa entre olivares.

Andaluca est llena de argumentos histricos. Jan posee uno de irrebatible peso. Es la tierra con mayor nmero de fortalezas de toda Europa. De algo le sirvi ser durante siglos marca entre culturas. La Ruta de los Castillos y las Batallas, una de las propuestas culturales y tursticas ms fascinantes de cuantas se pueden emprender en Andaluca, tiene en la capital de la provincia uno de sus hitos fundamentales. En Jan se alza la fortaleza de Santa Catalina, en el filo del ao 1000 una de las ms inexpugnables de la Espaa de entonces y dos siglos despus sede histrica del acuerdo entre el rey Fernando III y el sultn Alhamar por el cual pudo fundarse la dinasta nazar en Granada (y con ella la Alhambra).

El castillo de Santa Catalina domina la ciudad de Jan desde el cerro que le da nombre. Erigido en tiempos del califato, fue Alhamar quien lo entreg a travs de un pacto de paz al monarca castellano. Tras su conquista el alczar rabe qued en desuso en beneficio de la nueva fortaleza cristiana, erigida en la zona saliente del cerro.

Estos das la Diputacin de Jan ha programado actividades culturales en los castillos que conforman la ruta. Algunos de ellos cumplen efemride y todos abren sus puertas con las prevenciones propias de la crisis sanitaria que an late. Entrar en ellos es lo ms parecido a hacerlo en un tnel del tiempo capaz de trasladar al viajero a los siglos XII, XIII o XIV, cuando al norte de Jan, a los pies de Despeaperros los ejrcitos cristianos de Alfonso VIII derrotaron a las huestes almohades de al-Nasir.

El itinerario cultural que comienza en Despeaperros, entre los pliegues montaosos y granticos de un paso natural por donde segn la leyenda penetraron los ejrcitos del rey castellano guiados por el pastor Martn Halaja, desciende hasta la fortaleza de Baos de la Encina, una de las ms antiguas de Espaa, construida a finales del Califato de Crdoba y en cuya torre del homenaje ondea la bandera de Europa, privilegio que solo comparten los castillos que han cumplido ms de un milenio de existencia.

En Bailn, la Ruta de los Castillos y las Batallas se bifurca. Los caminos que caen hasta Andjar nos invitan a conocer los vestigios histricos de Arjona, donde naci el rey Alhamar, y las fortalezas de Lopera y Arjonilla, ligada al romntico aliento del trovador Macas el Enamorado. En cambio, si desde Bailn el viajero toma los caminos de Linares tropieza con la ciudad berorromana de Cstulo, donde los trabajos arqueolgicos sacaron a la luz el mosaico de los Amores y la patena de la Cruz de Cristo, una de las primeras representaciones iconogrficas de la Cristiandad.

Baeza y beda, ciudades Patrimonio de la Humanidad, y ms hacia el este el escaln geogrfico de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el mayor pulmn verde de Espaa. En Cazorla, de hecho, se alza el castillo de La Yedra, que hoy es museo, altivo y dominador sobre las peas de un parque natural inmenso.

Rumbo a Granada el paisaje se pliega. En Mgina se citan algunos de los pueblos ms encantadores de la provincia, coronados la mayora de ellos de viejas fortalezas fronterizas de poca nazar que entre los siglos XIV y XV establecieron la raya entre dos culturas y dos reinos.

Ya en los lmites con la provincia de Granada, donde acaban los olivos y comienzan las campias cerealista y las vegas moteadas de tiernas hortalizas, se alza la fortaleza de La Mota de Alcal la Real. Y apenas a una treintena de kilmetros descuella el castillo templario de Alcaudete, el prototipo infantil e idealizado de toda fortaleza, con sus almenas, su inexpugnable camino de ronda, el refectorio abovedado y en el centro se alza torre del homenaje, convertida hoy en centro de interpretacin de la frontera y las culturas que por aqu pasaron.

La Mota se alza en el ms altivo cerro que posee Alcal la Real y desde sus murallas se divisa a lo lejos las tierras de Granada, ltimo escaln antes de alcanzar la Alhambra. Herencia de los tiempos y empeo de las civilizaciones que pasaron por estas tierras, La Mota est dividida en varios recintos. Las murallas que se divisan desde los pies del cerro dan un aire altivo al conjunto monumental. Traspasadas las puertas, de poca nazar, un conjunto de calles conduce hasta la iglesia mayor abacial, cuyo interior muestra los huecos de las tumbas antropomorfas de los religiosos enterrados desde el siglo XIV hasta el XVI. Hoy la iglesia es la sede del Centro de Interpretacin de la Vida en la Frontera y en las paredes del templo se proyecta un audiovisual que recuerda la crnica histrica del monumento y sus gentes.

Las calles de la fortaleza conducen al viejo poblamiento, hoy convertido en restos arqueolgicos. An se mantiene en pie el viejo alczar, rehabilitado recientemente, del que descuella la torre del homenaje, el punto ms alto del conjunto. La ciudad de Alcal la Real empez a trasladarse desde la fortaleza al llano en el siglo XVII. Fueron los tiempos en que se levantaron los templos y los palacios manieristas y barrocos de una ciudad que vio nacer al escultor e imaginero Juan Martnez Montas (1568-1649), cuya obra desarroll sobre todo en Sevilla.

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