Entretenimiento

Encuentran junto a una mujer egipcia restos del primer tratamiento ginecolgico conocido

Encuentran junto a una mujer egipcia restos del primer tratamiento ginecolgico conocido



Misin de la Universidad de Jan

Actualizado

Una mujer de 30 aos que vivi hacia el 1800 a.C fue enterrada con un cuenco con una pcima con la que la trataron en vida de un traumatismo en su pelvis: “Debi padecer dolores fortsimos”, dicen sus descubridores

El cuenco entre los f

El cuenco entre los fmures de la difunta, que padeca osteoartritis y una hernia adems de la lesin en la pelvis
MIGUEL BOTELLA

Muri a los 30 aos y se llev a la eternidad, acoplado a su cdaver, la pcima que aliviaba sus fuertes dolores uterinos, como si fuera una extensin ms de su cuerpo. Sattjeni, una enigmtica dama del Egipto de los faraones que pas a mejor vida alrededor del 1.800 a.C., ha desvelado ahora el inslito secreto que guardaba su esqueleto: un cuenco de cermica con unos restos orgnicos carbonizados, acunado entre las piernas.
“Debi padecer dolores fortsimos, consecuencia de haber recibido u

n golpe seco en sus partes ntimas”

, relata a EL MUNDO Alejandro Jimnez Serrano, director de la misin de la Universidad de Jan que desde hace doce aos horada la colina de Qubbet el Hawa,

en la actual Asun

, a unos 800 kilmetros al sur de El Cairo.
En busca de

remedio al traumatismo en su pelvis,

producto posiblemente por una cada, Sattjeni encontr cierto alivio en unas fumigaciones que aparecen citadas en algunos de los papiros mdicos que han sido halladas en los yacimientos del antiguo Egipto, uno de ellos casi contemporneo a su enterramiento.

“Fumiga su tero con todo lo que huela a carne asada”

, prescribe uno de los textos para el caso de aquellas mujeres que sufren dolores uterinos al caminar.
“Lo ms interesante del descubrimiento no es slo la documentacin de un tratamiento ginecolgico paliativo, algo que de por s es nico en la arqueologa egipcia, sino que

este tipo de tratamientos con fumigaciones se describieron en papiros mdicos

contemporneos y, hasta ahora, no haba pruebas de que se llevaran a cabo”, reconoce Jimnez Serrano, al frente de una de las misiones con ms solera de la Egiptologa espaola en el pas rabe. “No hemos localizado casos similares en los que puedas acudir a un papiro mdico, ver un tratamiento ginecolgico y luego encontrarlo en una tumba”.
La investigacin ha visto la luz en el ltimo nmero de

Zeitschrift fr gyptische Sprache und Altertumskunde

(Revista de lengua egipcia y estudios clsicos, en alemn), la publicacin decana de la Egiptologa y una referencia para descifrar los ltimos hallazgos de la civilizacin faranica y su influencia en culturas posteriores. La tumba intacta de Sattjeni fue desenterrada por la expedicin espaola durante una de sus campaas de excavacin.
“El arquelogo que la encontr se dio cuenta de que sobre la pelvis de la difunta haba una cermica quemada. Jams habamos visto algo como aquello”, evoca el

mudir

(director, en rabe). “Lo primero que nos preguntamos es si el cuenco haba sido arrojado dentro involuntariamente pero no poda ser porque el atad estaba sellado. La cermica haba sido colocada intencionadamente y el contenido era material orgnico carbonizado, algo nada comn”, agrega.
La pieza que termin arrojando luz al objeto localizado entre las piernas vendadas de la difunta -cuyos restos no han sido an analizados pero se tratara de un mejunje compuesto por, entre otros materiales, excrementos animales- fue el anlisis de los restos seos firmado por el equipo de antroplogos de la Universidad de Granada que, bajo la direccin de Miguel Botella, participa en la misin. Su estudio confirm que la fmina haba sufrido una lesin traumtica en su pelvis que no le caus la muerte pero que le dej penosas secuelas.

El suplicio la acompa hasta su fallecimiento

y, fiel a las creencias funerarias de los antiguos egipcios, la mujer fue enterrada con el cuenco que se haba transfigurado en una prolongacin de su maltratado esqueleto. “La razn por la que fue insertado el cuenco en su atad es que en el Ms All la difunta lo necesitara para aliviar sus dolores”, admite Jimnez Serrano.
Un halo de misterio rodea todava a la finada, que abraz el descanso eterno hasta que la misin localiz sus huesos en una de las oquedades de la rida montaa de Qubbet el Hawa, la necrpolis de los gobernadores de la provincia fronteriza de Egipto con Nubia durante la Dinasta XII.

“La tumba de Sattjeni apareci sin ningn ttulo ms all de su nombre”,

desliza el director.
“Sabemos que lleva un nombre tpico de las mujeres de la familia gobernante pero, en este caso, probablemente sera de una lnea secundaria. Si hubiera pertenecido a la familia nuclear del gobernador se hubiera enterrado en la gran tumba 33”, arguye el experto. “En cambio, su cuerpo fue encontrado en una pequea tumba a unos 15 metros de la primera. Pudo ser una sobrina o una prima hermana del gobernador”, barrunta.
La expedicin -financiada por el ministerio de Ciencia e Innovacin, las fundaciones Palarq y Gaselec, el grupo Caldern y la asociacin espaola de Egiptologa- confa en que una futura prueba de ADN -denegada hasta ahora por las autoridades egipcias- permita un da recomponer el rbol genealgico de la dama que se llev su congoja a la tumba.

Para seguir leyendo gratis



Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más





Source link

También pueden gustarle