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El nuevo oficio y la nueva vida de Asdrúbal, el ex cubano de Bibiana Fernández

El nuevo oficio y la nueva vida de Asdrúbal, el ex cubano de Bibiana Fernández



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Manuel Fernández Chica, hijo de un taxista y una costurera. Una noche de Reyes, cuando él tenía seis años, sus padres se separaron. Ella se fue con su progenitor. Así comenzó la historia de Bibiana Fernández narrada por «Hormigas blancas», en la que se reivindicó el papel de esta mujer de 66 años en el conocimiento y visualización de la transexualidad. El documental hizo especial incidencia en esta lucha por su reconocimiento como mujer y como artista, así como en sus amores más sonados. Uno de ellos, el ex modelo Asdrúbal, rompió un silencio de años y reveló a qué se dedica ahora y dónde.

Bibiana Fernández
Bibiana Fernández – Telecinco

Los duros inicios en el cabaret

En 1975 se plantó en Barcelona. En 1976 ya aparece en las revistas. «Me considero mujer por encima de todo», se reivindicó en «Lib». «Es el supra-sexo, el pene-bum», se decía de ella en los papeles.

Exhibía su «pene varonil» por contrato en el número más seguido cada noche en el cabaret barcelonés en el que trabajaba. «No me arrepiento de nada en mi vida, pero no lo volvería hacer», dijo, años después, cuando le preguntaron si se arrepentía de aquel «striptís» nocturno.

En mayo de 1977 apareció por primera vez en «Interviu», y posó junto a una moto: «Ambas pueden ser usadas por varón o hembra», escribió el periodista Luis Cantero. Eran otros tiempos, y se escribían barbaridades.

Durante esa época se cansó de decir que ella no era un travesti. «Yo no soy un travesti, porque no solo me visto de mujer. Vivo como una mujer», aclaraba a la mínima. «Travesti significa transformismo», matizaba todo el rato.

En 1978 dejó el cabaret en Barcelona y pasó a hacer revista en Madrid. En esa época fue entrevistada en «Dos por dos» por Isabel Teinalle y Mercedes Milá. Aquella noche se convirtió en la primera persona en revelar en la televisión española su condición de transexual. Contó que la declararon «inútil total» para el servicio militar.

Isabel Tenaille: En el cuartel se quedarían asombrados.

Bibiana: Como te has quedado tú.

«Desde siempre me sentí mujer, pero las circunstancias no me dejaban manifestarlo», relató a las dos jóvenes presentadoras. Lo sintió siempre, pero no lo manifestó hasta los 17 años.

En la entrevista no aclaró si se había sometido ya a la operación de cambio de sexo. Se mostró misteriosa sobre este particular. Hoy se sabe que entonces aún no había cambiado de sexo. Lo haría en 1991. Y en 1993 mostraría el resultado de la operación en «Kika».

Su debut en el cine

Esa escena de «Kika» es la más famosa de la filmografía de Bibiana, que se había iniciado a finales de los años 70. El estreno en el séptimo arte de la que después sería chica Almodóvar fue en «Cambio de sexo» (1977), de Vicente Aranda, protagonizada por Victoria Abril. Confiaba en que ese filme la sacaría del cabaret. No fue así. Después de aquello, solo le ofrecían papeles de trans. Y decía no a repetirse. Así que tardó siete años en volver a rodar.

En todo caso, su papel fue de los que marcó una generación. «Estaba rodada desde un tacto muy poco visto en esa época», recalcó Carla Antonelli durante el programa de anoche. «Muchas personas trans nos vimos reflejados en esa película. Nos mostró que otro mundo era posible», se extendió. Recordó que en aquella época a gente como Bibi o ella la podían encarcelar por su condición.

Su huella se extendió a otras generaciones. Amor, que se hizo famosa en «Gran Hermano», era «muy chiquita» cuando su madre le contó que esa mujer tan guapa que salía en la tele y en el cine había nacido hombre. «Sentí que podría ser feliz cuando fuese mayor. Me dije: ‘De mayor quiero ser como ella’», fue su conclusión. Cuando mucho tiempo después tuvo ocasión de conocerla, Bibiana le dio un consejo: «Evita hablar del tema transexual. Ya eres una mujer, asimílalo».

Sus amores

Catorce años estuvo con el fallecido Javier, que además de su pareja fue su mánager. Siempre lo ha calificado como el gran amor de su vida.

Pero no fue el más mediático. Esa etiqueta le corresponde a Asdrúbal. En 1997 lo conoció en Cuba, a donde había ido de viaje de placer con Almodóvar. Ella tenía 43 años. Él era 23 años más joven. Se vinieron juntos a España, y al poco él estaba desfilando en Cibeles vestido del gallego Roberto Verino.

«Estoy enamorada como una perra», declaró a finales de aquel 1997. El 18 de marzo 2000 se casaron en Boadilla del Monte: «Asdrúbal será mi marido hasta que me muera». Duró tres años. Fue su primera y única boda.

«Se nos rompió el amor». Con esas palabras a lo Rocío Jurado puso punto y final a la relación con el cubano en marzo de 2003. ¿Por qué? Ella lo contó mucho tiempo después: «Se ha tirado a mucha gente. Antes, durante y después de estar conmigo».

«Hormigas blancas» contactó con el cubano. Hasta ayer, lo último que se sabía de él es que, después de una aventura con Olvido Hormigos, había sentado la cabeza, y abandonado la noche, por María de Blas, propietaria de una potente empresa. En 2015 trascendió que tenía un hijo de cuatro meses con ella. Por entonces vivía en España.

Ahora vive en Miami, con dos de sus hijos, «guapísimos», «de seis y cinco años», contó al programa. Dijo que la vida le trata correctamente: «Me va bien, muy bien». Y reveló que trabaja «decorando casas». Cuando le preguntaron si el día de su boda con Bibiana había sido el más feliz de su vida, como lo fue para su ex mujer, colgó el teléfono.

De Asdrúbal a Hussein, residente en Barcelona, también muy joven. Fue su siguiente relación. Cuatro años después de lo del cubano. Solo cuatro meses duró aquel nuevo intento. Es su último amor conocido.

Con ninguno de esas parejas pudo cumplir un deseo que le rondó cuando andaba por los 40 años. «Pensé que podía ser madre», llegó a admitir. Fue cuando tuvo un par de relaciones con «gente que venía de tener hijos». Pero no pudo ser: «No me queda ese vacío», aseguró ya madura. Y eso que «si pudiera, hubiese tenido 30 o 40 hijos», declaró en una ocasión.

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