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El discreto viaje de la OMS a China para investigar el origen del coronavirus

El discreto viaje de la OMS a China para investigar el origen del coronavirus


Muchas preguntas quedan aún por resolver sobre el origen de esta pandemia. Prácticamente todos los expertos sostienen que la fuente del nuevo coronavirus es un murciélago, pero la ruta que tomó para infectar a los humanos sigue siendo desconocida. El mercado húmedo de Wuhan se situó como el epicentro del contagio. Y el pangolín se convirtió en el dudoso candidato principal a ser ese huésped intermedio. Pero más de seis meses después de que el mundo escuchara por primera vez hablar de este coronavirus, aún ni siquiera se sabe cuándo pudo comenzar a propagarse, ni quién fue el paciente cero.

Hace meses que muchos países piden una investigación independiente sobre el origen de la pandemia. Hasta 211 naciones firmaron una petición formal para indagar sobre el terreno, en el epicentro. En este tiempo, muchas de las informaciones que han salido desde Pekín se han cogido con pinzas. Potencias como Estados Unidos, Canadá o Australia no han cesado en su duda y señalamiento hacia el gigante asiático por lo que consideran la reticencia de China a compartir todos sus datos.

Desde Pekín han defendido una y otra vez su “actitud trasparente y responsable, compartiendo sin reservas con la comunidad internacional la información científica y médica sobre el virus”, dijo el presidente Xi Jinping durante la Asamblea de la Salud Mundial en Ginebra a mediados de mayo.

El papel de la Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha sido cuestionado. Sobre todo por el gobierno de Donald Trump. El organismo internacional ya envió un grupo de expertos a China a mediados de febrero. Aunque en sus conclusiones refutaron lo dicho por Pekín y añadieron algunos comentarios técnicos a los informes del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades. Los expertos de la OMS se centraron más en elogiar la gestión del país asiático que en desvelar apuntes importantes sobre el origen o la transmisión del coronavirus.

Dos expertos como avanzadilla

Una nueva delegación de la OMS volvió este fin de semana a China para intentar arrojar algo de luz a todos los interrogantes que quedan sobre una pandemia que ya ha dejado más de 13,1 millones de infectados y 572.000 muertos en todo el mundo. Ayer China confirmó que dos expertos de la OMS llegaron como avanzadilla y que están en Pekín trabajando con sus homólogos chinos (funcionarios del Ministerio de Ciencia y Tecnología y la Comisión Nacional de Salud) para identificar la fuente del coronavirus. Sin embargo, apenas se han publicado detalles sobre la nueva misión de la OMS.

La institución explicó que la investigación se centraría en la fuente zoonótica (animal) del Sars-CoV-2 y que enviará a los dos expertos a Wuhan. Los emisarios son un especialista en salud animal y un epidemiólogo. Aunque se desconocen sus nombres y su agenda. Una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, dijo ayer que su país y la OMS habían alcanzado un “consenso fundamental de que el rastreo de origen es un tema científico que los expertos deberían estudiar a través de la investigación y la cooperación internacional en todo el mundo”.

Hua enfatizó en que esta búsqueda debería ir más allá de China. “También es la opinión de la OMS que el rastreo de origen es un proceso continuo que probablemente concierne a muchos países. La OMS realizará viajes similares a otros países y regiones a la luz de la necesidad real”, añadió la portavoz.

“Cuando decimos que un equipo va a ir a China, no significa que ellos no hayan estado investigando. Tampoco significa que vayamos a comenzar desde cero”, afirmó la semana pasada el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Desde la organización señalaron que la visita sentaría las bases para que un equipo internacional pudiera investigar los orígenes animales del virus más adelante. Aunque no desvelaron ninguna fecha, el director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias del organismo, Mike Ryan, si que dijo hace unos días que “Wuhan sería el mejor punto de partida” para la investigación.

Wuhan como punto de partida

Una vez se inicie el rastreo del origen de la pandemia en su teórico epicentro, queda por aclarar si realmente el mercado de Wuhan es la zona cero de los contagios. Este lugar se puso en el foco porque las autoridades de la ciudad dijeron en enero que los primeros pacientes por la Covid-19 que habían ingresado en los hospitales tenían alguna relación con el mercado. En cambio, en mayo, el director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, Gao Fu, aseguró que las muestras de animales tomadas del mercado de Wuhan fueron negativas. “Es poco probable que el virus haya surgido allí”, indicó. Aunque muchos científicos dicen que la falta de muestras se puede deber a que el mercado fue desinfectado varias veces antes de que llegaran los investigares chinos.

“La invitación de China a los expertos de la OMS es para discutir el rastreo de origen basado en la ciencia”, dijo la semana pasada Zhao Lijian, otro portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, que también señaló que estas mismas investigaciones se debían de hacer en otros países del mundo golpeados por el coronavirus. Zhou fue el funcionario que en marzo acusó al ejército estadounidense de haber llevado el virus a Wuhan durante los Juegos Mundiales Militares de octubre.

En todo este tiempo, la OMS ha elogiado públicamente a China por su “rápida respuesta al nuevo coronavirus” y agradecido a Pekín su “transparencia” y que hubiera compartido “inmediatamente” el mapa genético del virus. Aunque unas grabaciones publicadas por la agencia Associated Press (AP) de varias reuniones de los miembros de la OMS revelaron que en realidad China no compartió la información clave durante los primeros días críticos -la semana del 6 de enero- de la pandemia.

El primer viaje en febrero de los expertos de la OMS lo realizaron 12 representantes internacionales -científicos y médicos de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Japón, Nigeria, Corea del Sur, Rusia y Singapur– y otra docena de expertos locales del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de China. Entonces ya se conocía el genoma, un 96 % idéntico al de un coronavirus que investigadores chinos del Instituto de Virología de Wuhan habían identificado en murciélagos de las cuevas de la provincia sureña de Yunnan.

La clave, en el receptor ACE2

La diferencia principal era un segmento de seis aminoácidos que permitía al virus penetrar dentro de las células humanas. Sobre todo había un detalle importante, que el coronavirus podía alcanzar el receptor ACE2, situado en los pulmones, particularidad compartida con la anterior epidemia del SARS que golpeó a China 17 años atrás.

Con toda esa información, la OMS llegó a Wuhan. En aquel momento – 22 de febrero- China sumaba más de 600 nuevos contagios al día y el virus se estaba extendiendo cada vez por más países. Una semana después, las conclusiones a las que llegó Bruce Aylward, jefe de la misión de expertos, es que China estaba consiguiendo controlar la epidemia, mientas el resto del mundo aún no estaba listo. “El equipo ha constatado que las medidas de intervención de China han cambiado significativamente la curva de la epidemia”, dijeron desde el organismo poniendo.

Ahora, el nuevo equipo de la OMS buscará resolver todos los misterios de esta pandemia. Aunque muchos países exponen sus dudas a que China vaya a facilitar toda la información de la que disponen sus científicos. Mientras, las teorías sobre que el origen del coronavirus está en el laboratorio P4 de Wuhan se siguen alimentando desde Estados Unidos, que formalizó su retiro de la OMS la semana pasada porque mantienen, en palabras de Trump, que el organismo de salud de las Naciones Unidas ha sido “cómplice de las mentiras de China”. Ayer, el ex jefe de campaña de Trump, el polémico Steve Bannon, aseguró que varios científicos de Wuhan habían huido de China y que estaban trabajando con el FBI para demostrar que el Sars-CoV-2 se habría empezado a propagar tras por una fuga accidental en el laboratorio.

Una controvertida declaración que llega unos días después de que la CCTV, la televisión estatal de China, emitiera el primer reportaje con imágenes desde dentro del cuestionado laboratorio del Instituto de Virología de Wuhan. El director de este centro, Yuan Zhiming, quiso zanjar cualquier acusación: “Sin autorización, ni un mosquito podría entrar en el laboratorio. Ninguno de nuestros técnicos podría sacar ni siquiera una gota de agua o un pedacito de papel. La gente que se imagina que podríamos sacar animales del laboratorio para venderlos o que podrían escaparse, no tienen ni idea de nuestro funcionamiento”.

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