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El conflicto entre Armenia y Azerbaiyán fuerza el desplazamiento de la mitad de la población de Nagorno Karabaj

El conflicto entre Armenia y Azerbaiyán fuerza el desplazamiento de la mitad de la población de Nagorno Karabaj



Los enfrentamientos entre las fuerzas armenias y azerbaiyanas han desplazado a la mitad de la población de la región escindida de Nagorno-Karabaj, según el Defensor del Pueblo de esta zona.

“Según nuestras estimaciones preliminares, alrededor del 50% de la población de Karabaj y el 90% de las mujeres y niños –entre 70.000 y 75.000 personas– han sido desplazados”, ha afirmado este miércoles Artak Beglaryan a la agencia de noticias AFP.

De momento se ha confirmado la muerte de decenas de civiles en los combates. Amenia ha reconocido más de 300 muertes militares, pero Azerbaiyán no ha admitido ninguna muerte entre sus tropas. Los fiscales azerbaiyanos dijeron que se habían destruido 427 viviendas habitadas por unas 1.200 personas. Desde el último estallido de las hostilidades han muerto una veintena de civiles y más de 80 han resultado heridos, según informa EFE.

Los combates en uno de los conflictos latentes, resultado de la caída de la Unión Soviética, estallaron de nuevo el 27 de septiembre con Azerbaiyán insistiendo en que la región debe volver bajo su control. Nagorno-Karabaj es reconocido internacionalmente como territorio de Azerbaiyán, pero tiene una población mayoritariamente armenia que durante más de un siglo se ha resistido al dominio azerbaiyano. En 1991, la región declaró su independencia y desde entonces tiene un gobierno autónomo –apoyado por Armenia– y se autodenomina República de Artsakh.

Los enfrentamientos habían durado “todo el día, a lo largo de toda la línea del frente y continúan en este momento”, con los combates más encarnizados en el sur de Karabaj, dijo a los periodistas el portavoz del Ministerio de Defensa de Armenia, Artsrun Hovhannisyan, citado por la agencia de noticias rusa Tass.

Los bombardeos intermitentes de las fuerzas de Azerbaiyán han convertido a Stepanakert en una ciudad fantasma salpicada de municiones sin explotar y cráteres de proyectiles. Gran parte de los 50.000 habitantes de Stepanakert se han ido, y los que quedan se refugian en sótanos. Azerbaiyán ha acusado a las fuerzas armenias de bombardear objetivos civiles en zonas urbanas, incluyendo en su segunda ciudad más grande, Ganja.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha instado a poner fin a una “enorme tragedia” en una entrevista con la televisión estatal este miércoles, cuando nuevos ataques golpearon la principal ciudad de Karabaj, Stepanakert, y Armenia comunicaba que los combates se estaban librando en toda la línea del frente. Incluso si el largo conflicto sobre la región separatista de origen armenio no se puede resolver, debe acordarse un alto el fuego “lo antes posible”, ha dicho Putin.

Horas más tarde, Azerbaiyán comunicó que su ministro de relaciones exteriores, Jeyhun Bayramov, visita Ginebra este jueves y se reuniría con los líderes del grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), presidido conjuntamente por diplomáticos de Francia, Rusia y Estados Unidos.

El grupo de Minsk de la OSCE ha buscado una solución al conflicto desde los años 90. Sin embargo, Armenia ha descartado que su ministro de Relaciones Exteriores, Zohrab Mnatsakanyan, se reuniera con su homólogo azerbaiyano en Ginebra, argumentando que “es imposible mantener negociaciones con una mano y continuar las operaciones militares con la otra”.

Por su parte, Rusia ha anunciado que su ministro de Defensa, Sergei Shoigu, había mantenido conversaciones con sus homólogos armenio y azerbaiyano este miércoles por la noche, pero sin dar detalles.

La implicación de Turquía pone en riesgo la “internacionalización” del conflicto

El conflicto ha atraído a las potencias regionales y el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian, ha advertido que el apoyo de Turquía a Azerbaiyán corre el riesgo de alimentar la “internacionalización” del conflicto. Le Drian, en su intervención ante el Parlamento francés, ha acusado a Azerbaiyán de iniciar el conflicto actual y ha lamentado “el gran número de víctimas civiles en aras de un escaso progreso” sobre el terreno.

Nagorno-Karabaj se separó de Azerbaiyán en una guerra a principios de los años noventa que se cobró la vida de unas 30.000 personas. Los separatistas armenios declararon la independencia de la región. Sin embargo, la comunidad internacional la considera parte de Azerbaiyán y ningún Estado, incluida la propia Armenia, reconoce su independencia. Los 140.000 habitantes de la región son ahora casi exclusivamente armenios, después de que los azerbaiyanos restantes se fueran durante la guerra. Desde el alto al fuego de mayo de 1994 han estallado con frecuencia combates esporádicos, sobre todo en 2016.

Los analistas dicen que la participación de Turquía esta vez ha cambiado el panorama. Turquía ha enviado combatientes sirios pro-Ankara para impulsar las fuerzas de Azerbaiyán y también drones de fabricación nacional que ya se han desplegado con éxito en Libia y Siria, según informa AFP.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos con sede en el Reino Unido ha comunicado que se han enviado 1.200 combatientes y que, al menos, 64 han muerto. “El nuevo aspecto es que hay una implicación militar de Turquía que corre el riesgo de alimentar la internacionalización del conflicto”, dijo Le Drian.

El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, ha dicho este martes que el mundo debería respaldar a Azerbaiyán como “el lado de los que tienen razón”, describiendo a Armenia como el “ocupante”.

Rusia mantiene relaciones cordiales y vende armas a ambas partes, pero tiene una base militar en Armenia y Ereván, su capital, es miembro de un grupo de seguridad regional dirigido por Rusia, mientras que Bakú, capital de Azerbaiyán, no lo es.

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, ha dicho que confía en que Rusia acudiría en su ayuda debido a la pertenencia de los dos países a la alianza militar de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CTSO).

En su entrevista, Putin ha subrayado que Moscú cumplirá con sus obligaciones, que los analistas a veces describen como una OTAN rusa. “Las hostilidades que, a nuestro pesar, continúan hasta hoy, no tienen lugar en el territorio de Armenia”, ha asegurado el presidente.



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