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Deforestacin y (corona)virus pandmico, un pez que se muerde la cola

Deforestacin y (corona)virus pandmico, un pez que se muerde la cola


La limitada actividad de las agencias gubernamentales por el confinamiento aumenta la prdida de superficie forestal y la posibilidad de transmisin de enfermedades zoonticas

Imagen de la deforestaci

Imagen de la deforestacin

Ms all del desorbitado nmero de defunciones a nivel global o del colapso de los sistemas sanitarios mundiales, los tentculos del coronavirus tambin han alcanzado los bosques y selvas tropicales del planeta generando no solo el aceleramiento de su deforestacin sino tambin, y por ende, una ensima anomala medioambiental que vuelve a propiciar las condiciones ideales para la aparicin de nuevos virus pandmicos.

As lo sugiere una investigacin internacional liderada por la Universidad de Sao Paulo (Brasil) publicada recientemente en la revista Perspectives in Ecology and Conservationy, y que ha contado con la participacin del investigador de la Joint Research Unit CTFC-Agrotecnio y director del Hub de la Global Forest Biodiversity Initiative (GFBI) de la Universidad de Lleida (UdL), Sergio de Miguel.

“Mediante la observacin satelital de todos los trpicos del planeta comparamos las alertas de deforestacin de las cuatro semanas posteriores al inicio de las medidas de confinamiento estricto en cada pas con las alertas de las mismas cuatro semanas del ao anterior, y comprobamos que estas se haban multiplicado por dos. En concreto, durante los pasados meses de marzo y abril detectamos deforestacin en 9.583 kilmetros cuadrados cuando en los mismos meses de 2019, un ao ya de por s dramtico en trminos de deforestacin tropical, alcanz los 4.732”, comenta de Miguel.

Asimismo, la investigacin alerta que en el periodo temporal observado la prdida de masa forestal aument, respecto al mismo periodo del ao anterior, un 63% en Amrica, un 136% en frica y un 63% en el rea de Asia-Pacfico.

“Pensamos que uno de los principales motivos de este incremento es que con la puesta en marcha de las polticas nacionales e internacionales destinadas a minimizar el impacto de la Covid-19 sobre la salud humana, y especialmente a partir del confinamiento severo, la actividad de las agencias gubernamentales y mecanismos de vigilancia para el control de la deforestacin vieron limitada su capacidad de accin en zonas tropicales, donde ya de por s hay una presin muy fuerte sobre los recursos forestales a causa del avance de las fronteras agrcolas y ganaderas”, seala el investigador.

“Adems”, aade, “las restricciones de movilidad y las cuarentenas tambin afectaron a las ONGs que hacen el seguimiento y la vigilancia de toda esta actividad de cambio de uso del suelo, y tambin afectaron a las propias comunidades nativas, que son testimonios en primera persona de las dinmicas de deforestacin, lo que en conjunto ha podido facilitar un incremento de la explotacin ilegal y oportunista de los bosques tropicales”.

Por ltimo, De Miguel matiza que paralelamente la crisis sanitaria del Covid-19 “tambin ha podido contribuir a exacerbar la presin humana sobre los recursos forestales, ya sea por el xodo desde ciudades a zonas rurales para amortiguar los efectos del confinamiento, ya sea por la oportunidad de generar ingresos adicionales a partir de la agricultura debido a cambios bruscos del precio de productos alimentarios”.

Sin embargo y aparte de las consecuencias inmediatas derivadas del aumento de la deforestacin -entre ellas una mayor presin en los ya sobrecargados sistemas de salud de los pases tropicales a raz del coronavirus, provocada por la contaminacin del aire tras la quema de biomasa forestal a gran escala y su impacto en la salud humana-, la prdida de superficie forestal tambin favorece la aparicin de enfermedades con potencial pandmico.

“Son las llamadas enfermedades zoonticas, aquellas como el coronavirus que pueden transmitirse entre animales y personas, y que como ha quedado demostrado en investigaciones previas [y con otros virus como el bola, el VIH o el dengue], estn en buena parte motivadas por la reduccin drstica de la biodiversidad causada por la prdida de hbitats a raz de la deforestacin y el consecuente contacto humano con especies de animales salvajes potencialmente portadores de virus pandmicos, ya sea a travs de su caza, su comercio global o su consumo por comunidades humanas en zonas de pobreza econmica y alimentaria prximas a las fronteras de la deforestacin”, advierte el profesor.

“Si como humanidad queremos romper ese crculo vicioso de deforestacin y riesgo de virus potencialmente pandmicos cuyas consecuencias pueden acabar retroalimentando los procesos de deforestacin tal y como apuntamos en nuestra investigacin, debemos pasar de un modelo de desarrollo econmico basado en la explotacin sin medida del planeta a uno basado en la bioeconoma, que implica la gestin y uso sostenible de los recursos naturales y que garantice la salud y el correcto funcionamiento de los ecosistemas y la conservacin de su biodiversidad”, concluye De Miguel.

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