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debe haber una norma para sustituir al estado de alarma

Feijóo, este lunes



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El primer día de la conocida como nueva normalidad se inauguró en exclusiva en Galicia. Y en las primeras horas desde que el estado de alarma dejase de tener vigor en la Comunidad, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, participó en un encuentro digital organizado por la agencia Europa Press. Desde su sala en San Caetano, que ha visto decenas de videoconferencias en los últimos meses, situó este paso como un «ensayo» en el que el resto de autonomías puedan comprobar como es la vida una vez superadas las fases de la desescalada. Con todo, volvió a insistir en su mensaje de que la batalla contra la pandemia todavía no está superada y que el camino por delante es largo.

El primer momento de gran riesgo no lo situó sin embargo en este paso adelante que ha dado Galicia en solitario, sino ante la posibilidad de rebrotes a partir del 21, el próximo domingo, cuando el estado de alarma deje de tener vigor en todo el país y se vuelva a recuperar la movilidad completa a lo largo y ancho de España y también dentro del espacio Schengen, a excepción de Portugal.

Tres factores fundamental el temor del presidente gallego. En primer lugar, que no hay un plan de rebrote nacional: no cuenta, por lo tanto, «con metodología común para evaluar cuando se produce un rebrote: ahora no hay un medidor homogéneo y coherente». En segundo lugar, porque existe una «ausencia de herramientas jurídicas suficientes» para gestionar la movilidad a partir del próximo día 21. Aquí, Feijóo valoró como una opción correcta que el presidente del Gobierno optase en las primeras semanas del confinamiento el estado de alarma para poder impedir cuestiones como la libre movilidad. Pero al mismo tiempo considera que se debería haber trabajado en modificar la legislación para que se pueda impedir moverse en ciertos territorios por cuestiones sanitarias. «Desde el domingo entramos en una situación sin arma jurídica para gestionar los próximos semestres, trimestres y probablemente año y medio o dos años» y que permita limitar la movilidad en determinados territorios en caso de que «entremos en porcentajes de infección muy alto y que puede volver a iniciar la pandemia, al menos en algunos territorios», señaló en este videoencuentro.

«No había legislación pero tampoco se quería aprobar», continuó, aunque afirmó que en conversaciones con la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, o la ministra de Política Territorial, Carolina Darías, se llevó la «impresión» de que se estaba «estudiando una medida legal para tener cobertura» en este sentido sin utilizar este mecanismo excepcional», señaló en esta cita telemática con la agencia de noticias.

«Pero irnos de vacaciones parlamentarias sin esta legislación aprobada en las Cortes… No comparto esa decisión. En mi opinión, es una decisión negligente», juzgó el presidente autonómico, que también destacó en tercer lugar que «probablemente tengamos una ausencia de criterios y metodologías comunes dentro de las fronteras de la UE».

No pasó por alto la situación electoral en Galicia, a ya menos de un mes de la cita con las urnas en la autonomía, en la que Feijóo se jugará obtener por cuarta vez consecutiva la confianza mayoritaria de los gallegos. Fue preguntado sobre la posibilidad de una marcha a Madrid del máximo mandatario gallego, una posibilidad que estuvo cerca de concretarse hace ya dos años, pero que finalmente no ocurrió contra todo pronóstico.

Feijóo «intentará cumplir con su compromiso», señaló, algo que ha hecho «desde el primer día», afirmó, tratando de despejar una posible incógnita. Pero solo lo hará si tiene los votos suficientes, o como lo calificó él, si los gallegos le «renuevan» el contrato el próximo 12 de julio. De todas maneras, señaló que esa misma pregunta se le hizo en el 2016, ante las anteriores elecciones autonómicas. «Y estamos aquí, en los últimos estertores (del mandato) y volviendo a presentarme», ejemplificó.

«No digo yo que me presentaré a una quinta, eh», ironizó un presidente y candidato que no quiso dar por hecha la mayoría absoluta que le vaticinan las encuestas. Lo hizo con la cita electoral de 2009, la primera en la que se presentó. en la que señaló que las encuestas no le daban esa mayoría, que finalmente consiguió. «Las urnas están vacías […] Estamos ante una campaña distinta y ante un cierto suspense de lo que puede ocurrir», afirmó. Sobre las encuestas, un último mensaje: «Un político que se crea que las encuestas sustituyen a las urnas claramente se equivoca».



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