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¿Crisis de la Posmodernidad por la Pandemia?


La humanidad  a raíz de la pandemia   cambió  aceleradamente.  Crea   un destino incierto, razón por la cual se vuelven a leer las  profecías de Nostradamus, a reinterpretar los textos esotéricos como los de Hermes Trimegistro,  apocalípticos como los de biblia, las profecías de los Chilam Balam… Cuando se está frente a la dura realidad de que la civilización como diría el filósofo griego Heráclito todo fluye y nada permanece.

Incluso la cotidianidad actual fluye, algo que parecía permanente en el urbanismo contemporáneo como los centros comerciales que unen el divertimento, el consumo de alimentos, mercancías están siendo cuestionados  por ser centros de dispersión del coronavirus. 

Cosas que parecerían normales como los eventos deportivos y su goce,  están  mutando, no es lo mismo ver por televisión un juego de béisbol  o fútbol en un estadio  full de admiradores  y fanaticadas   en estadios vacíos. Esto les quita la dimensión catártica. Igual ocurren con las iglesias en misas sin devotos. Esto de alguna u otra forma afectará las religiosidad. Y olvidarse del cine que ya se encontraba en crisis, de los espacios musicales colectivos, culturales, de los club sociales y deportivos, las fiestas, las discotecas, los restaurantes y los bares. La ausencia humana en esos espacios están dándoles un nuevo sentido a los divertimentos. Todos estos espacios podrían convertirse en mausoleos, en vestigios materiales para los arqueólogos del futuro.

Esto definitivamente está cambiando la civilización, de tal manera que trascendió a los films de ciencia y ficción o las series distópicas como The Walkind Dead, cuando el protagonista despierta del hospital donde había sido ingresado y se encuentra  inmerso en una realidad desolado y  apocalíptica, o la serie The Last Ship que plantea una pandemia a nivel mundial por un virus que transforma la sociedad.

Es difícil negar la evidencia de que todo  esta cambiando  y surge   otro tipo de relaciones sociales, que involucran hasta la forma de interrelacionar unos a otros, a tal extremo que no podemos dar un apretón de manos espontáneamente a cualquier conocido en un espacio público, si llegáramos a reconocerlo, pues la apariencia del rostro cambió con el  tapabocas que es una máscara, también la relación con nuestro cuerpo serán  otras   al tener que estar desinfectandolo con alcohol, bactericidas, cloro con agua, y  para entrar a una tienda  tener que pasar por la prueba de las pistolas de infrarrojos para medir la temperatura corporal,  con el temor latente de tener fiebre y  sus consecuencias,   tener que extender las manos para derramar sobre ellas el viscoso gel. Estos rituales higiénicos generan tensiones anímicas y proyectan los síntomas superficiales de una sociedad en crisis,  y esconden  las implicaciones profundas que desconocemos pero son  vividas. Y entre ellas se encuentra la relación con nuestra mismidad, no estamos aislados por un proceso de autoconocimiento y búsqueda de lo sagrado extático, sino se está encerrado entre  paredes de manera obligatoria.  

Las formas de socialización  cambiarán, al igual que  el acercamiento de los cuerpos, hasta donde van a cambiar   es inimaginable, quizás si Isaac Asimov o Frank Herbert clásicos de la ciencia y ficción estuvieran vivos, estarían perplejos. Las teorías filosóficas, culturales, económicas  actuales podrían  en unos años     dejar de tener vigencia y surgirán otros modelos.  Al cambiar la vida privada y pública, en casi todos los niveles  se están  creando paradigmas para comprender las implicaciones estructurales y psíquicas de la pandemia. De prolongarse  al no poderla controlar  por varios años, o encontrar una utópica vacuna   ocurriría un tsunami humanístico, religioso, social, científico que daría paso a nuevas visiones del mundo. Pues el ser humano es ante todo social y al presionarlo a existir en un marco de aislamiento   tendrá repercusiones mundiales.

La peste en el medioevo a lo largo de casi cinco siglos,  socavó  la sociedad, y fue uno de los factores que favorecieron  el nacimiento de otra  civilización al  transformarla   estructuralmente. No por casualidad  seguimos usando la palabra cuarentena para el aislamiento social, que tiene su origen en el renacimiento.

Los fundamentos del liberalismo y las sociedades democráticas están siendo vulnerados, por una situación de  sobrevivencia, el Estado limita  la libre circulación,   y por tanto está regimentando la vida privada y pública  coactivamente . Y los regímenes totalitarios,  comunistas, dictatoriales    autoritarios-religiosos, están creando nuevas formas de control social e individual. Peo también podría suceder que la pandemia cree nuevas filosofías de vida y existencia que trasciendan tanto el liberalismo como el comunismo. Y posiblemente surgirán nuevos polos de poder económicos y políticos.

La revolución digital es uno de los factores claves en estos cambios, pues será  el eje de la civilización  post-pandemia. El arte, la ciencia, la cultura, la economía y la política se harán eco de esta otra existencia y seguramente sorprenderán las respuestas que darán, porque toda crisis civilizatoria es una oportunidad para la creatividad. Al plantearse nuevos  retos la mente y el alma humana responden creando nuevas ideas, acciones y realidades.



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