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Cortocircuito cerebral

Cortocircuito cerebral


Leo un artículo publicado por José Gregorio Meza, jefe de política e información local en El Nacional y, al mismo tiempo, periodista y profesor universitario.  El artículo fue publicado el pasado 17 de noviembre y llevó el título de “¿Es justo que una señora de la limpieza gane 120 dólares mensuales?”.

Según reza el corpus de dicho artículo, el mismo se originó a causa de diálogos capturados en Twitter y se centró en los derechos de cualquier trabajador de ganar un buen sueldo, sin importar qué profesión u oficio tenga. El hecho de que la economía venezolana está tan destruida y distorsionada permite que tales sueldos, en oportunidades, pueden parecer grotescos.

Casualmente y por esos días había leído una pieza titulada El pabellón Wisteria, escrita por Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930). Por supuesto que estamos hablando del famoso detective de ficción Sherlock Holmes.

Resulta ser que, en una oportunidad, Holmes le pregunta a su inseparable Watson: ¿Qué definición daría usted a la palabra «grotesco»? Watson le responde: la de cosa rara, fuera de lo normal. Al oír esta definición, Holmes movió negativamente la cabeza y respondió a su vez: seguramente que abarca algo más que eso; algo que lleva dentro de sí una sugerencia de cosa trágica y terrible. Si usted repasa mentalmente alguno de esos relatos con los que ha martirizado a un público por demás paciente, se dará cuenta de que lo grotesco se convirtió, con frecuencia, en criminal en cuanto se ahondó en el asunto.

Y la evidencia empírica apunta hacia eso estimados lectores: los sueldos que se pagan actualmente en Venezuela son criminales.

Ahora bien, en el artículo de José Gregorio Meza hay una referencia que no puedo obviar y es el término de justicia: ¿Es justo que una señora de la limpieza gane 120 dólares mensuales?”.

Para intentar responder ¿qué es lo justo?, la búsqueda en cualquier diccionario indica que la justicia es un principio moral que inclina a juzgar y actuar respetando la verdad y dando a cada quien lo que le corresponde según la verdad.

Ahondando un poco más, tomé como referencia las obras filosóficas de Aristóteles, quien nació hace 2.404 años, puestas en lengua castellana por Patricio de Azcárate Corral (1800-1886), socio correspondiente de la Academia de Ciencias Morales y Políticas y de la Academia de la Historia en España. El señor Azcárate Corral fue un filósofo y político español, historiador y difusor de la filosofía moderna y meritorio traductor a la lengua española de las obras de Platón, Aristóteles y Leibniz.

De acuerdo con la mencionada traducción: un acto es justo cuando se hace con reflexiva intención y entera libertad… Cuando se tiene en cuenta a quién, en qué tiempo y por qué se hace lo que se hace, entonces se practica verdaderamente un acto justo.

¿Y que sucede cuando se obra en completa ignorancia?

Cuando la ignorancia es causa directa de la acción que se ha hecho, esta acción no es voluntaria y por consiguiente no es uno culpable. Pero cuando, por lo contrario, es uno mismo causa de esta ignorancia, y se ha hecho alguna cosa que es resultado de esta ignorancia, como esta es la única causa, entonces es uno culpable y con razón se considera a uno causa del delito y se le exige la responsabilidad que corresponde.

Ciertamente que el anterior es un texto de muy difícil digestión para alguien que pasa la mayor parte de su día sumergido en Twitter.

Ahora bien, ¿son 120 dólares mucho o poco?

Para responder tenemos que utilizar una referencia comparativa que conozcamos todos, por ejemplo, la canasta alimentaria. La única de dominio público que yo utilizo es la del Cendas-FVM porque, a mi juicio, es de longeva data, es religiosamente periódica y es objetiva. Para el mes de octubre de 2020, el valor de la canasta alimentaria para una familia de 5 miembros fue de 284 dólares. Es decir, para el mes de octubre de 2020, una canasta alimentaria costaba más de 2 veces el sueldo mensual relacionado con nuestra trabajadora de la limpieza.

Finalmente y a fin de obtener una idea exacta del sueldo pagado a alguien que se dedica a la limpieza de casas en Estados Unidos de América, el país del dólar, consulté no uno, ni dos sino tres portales en Internet. Por ejemplo y en cifras redondeadas, The Maids (maids.com) arrojó 11 dólares por hora. Payscale (payscale.com) arrojó 12 dólares por hora y Ziprecruiter (ziprecruiter.com) arrojó 14 dólares por hora.

Entonces y por fin, ¿es justo que una señora de la limpieza gane 120 dólares mensuales?

Calma: todavía para responder tenemos que traducir 120 dólares mensuales a dólares por hora. Asumiendo que  se trabajan 8 horas por día, 5 días a la semana, y 4 semanas por mes, lo cual arroja 160 horas, 120 dólares mensuales resultan en 0,75 dólares por hora.

Si la persona que dio pie para el artículo publicado por José Gregorio Meza hubiera sido una persona informada, quizá hubiera materializado un juicio distinto –y de paso justo–. Cuando se sabe que la canasta alimentaria cuesta 284 dólares (ese valor en octubre 2020 y ya casi que finalizamos noviembre) y se compara un sueldo de 0,75 dólares la hora con 11, 12 o 14 dólares la hora, 120 dólares mensuales resultan en una ganga.

El verdadero tema aquí es, amigos lectores, que cuando todo se mira desde lo que son, y acaso muchísimos seguirán siendo, es decir, desde un intelecto empobrecido por la adicción a Twitter y parados en la miseria del bolívar como punto de referencia, 120 dólares mensuales pueden causar en muchos un cortocircuito cerebral.

 

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