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Coronavirus | Las armas de Vietnam contra el “celoso” coronavirus – El Salto

Coronavirus | Las armas de Vietnam contra el “celoso” coronavirus - El Salto


Un diálogo especialmente vacuo puede abrir, a menudo, reflexiones profundas. El que Forrest Gump y Abbie Hoffman mantienen frente a la multitud activista en el National Mall de Washington es uno de ellos.

—Háblanos un poco de la guerra, tío —dijo Hoffman—.
—¿La Guerra de Vietnam? —respondió Gump—.
—¡La jodida Guerra de Vietnam! —gritó Hoffman, aclamado por la gente allí concentrada—

Posguerra y reformas

Gump no termina de entender prácticamente nada de lo que sucede a su alrededor a lo largo del film, en un ejercicio de abstracción que llega a rozar lo grotesco. Kháng chiến chống Mỹ (traducido del vietnamita como la Guerra de Resistencia contra América) no tuvo un ápice de la inocencia que el personaje de Tom Hanks transmite en la película a la que da nombre. Sobre Vietnam del Norte se lanzaron miles de toneladas de bombas que caían como lluvia desde los aviones estadounidenses. También se utilizaron diversas armas químicas, entre ellas el Agente Naranja que incorporaba el polychlodibenzo-p-dioxin, un elemento capaz de matar a casi ocho millones de personas con una concentración de apenas 80 gramos.

Los veinte años de guerra llevaron a las infraestructuras vietnamitas a la Edad de Piedra, deviniendo en un país derruido. Los Estados Unidos establecieron inmediatamente después de su retirada definitiva un embargo sobre la nación indochina, de idéntica forma a otros países con los que han mantenido tensiones o conflictos militares. La Unión Soviética fue entonces el amparo de Vietnam, enviando provisiones y formando a los ingenieros y técnicos que habrían de reconstruir un país que apenas mantenía una estructura educativa básica y que tuvo que enfrentar a los Jemeres Rojos camboyanos luego de que estos invadieran Vietnam en 1979.

Derrocado Pol Pot, terminaba la etapa bélica pero continuaban las urgencias en materia de reconstrucción del país a todos los niveles. Con la desarticulación del bloque soviético, Vietnam necesariamente tuvo que acudir a instancias internacionales para sobrevivir, en un proceso que se ha venido a nombrar las Reformas Đổi Mới. Este bloque de reformas se sitúa en un lugar similar al de las reformas comenzadas en China por Deng Xiaoping en los años ochenta. Su fundamento teórico es el de propiciar, mediante la introducción de mecanismos de mercado, el desarrollo económico y productivo necesario —según los clásicos marxistas— para fundamentar un sistema de relaciones socialistas.

Llegaron instituciones como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial a socorrer con intereses al país, y quien paga, manda. Las condiciones impuestas a las inyecciones económicas abarcaron cada uno de los ámbitos de la economía y sentaron las bases para la entrada en tropel del capital privado extranjero. El Banco Mundial, por ejemplo, establecía medidas de liberalización y desestatalización de la economía vietnamita como la eliminación de todo subsidio directo a las empresas estatales. Ante la desesperanza de la situación nacional, el Partido Comunista de Vietnam (PCV) aceptó los términos, pero mantuvo un formato socialista de organización estatal y múltiples elementos de planificación central y protección social. El alcance del Estado vietnamita a las distintas capas de la sociedad del país es todavía muy profundo.

La batalla del Estado contra la pandemia

El mantenimiento de la estructura institucional socialista luego de la aplicación de las Reformas Đổi Mới es uno de los factores que explican la excepcional respuesta de Vietnam a la pandemia del covid-19. El 13 de enero un ciudadano chino contagiado con el virus ingresó al país con la intención de visitar a su hijo. El 23 de enero se confirmaron a ambos como los dos primeros casos de coronavirus en Vietnam. Para el 24 de ese mismo mes, el Gobierno activó el Centro de prevención de epidemias de emergencia.

Desde este momento, riesgos asociados a situaciones de urgencia sanitaria como esta comenzaron a observarse en el país. Como ejemplo, y en un movimiento común en muchos países del mundo, el precio de las mascarillas sufrió un brote inflacionario pasando de los habituales 4.600 Đồng (aprox. $0.20) a 35.000 Đồng (aprox. $1.50). El gobierno de Nguyễn Xuân Phúc recurrió a una ley permanente que permite al Ejecutivo prohibir la elevación de precios en situaciones de emergencia, persiguiendo esta práctica y advirtiendo de las consecuencias.

El gobierno de Nguyễn Xuân Phúc recurrió a una ley permanente que permite al Ejecutivo prohibir la elevación de precios en situaciones de emergencia

En observancia de las cifras oficiales, se han registrado 327 casos totales en el período comprendido desde el 23 de enero hasta el 28 de mayo. Algo de perspectiva ayuda a ubicar esta —por ahora— eficaz gestión. A la hora de atajar la pandemia del SARS en 2003, Vietnam fue el primer país en contener la expansión del virus según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los aciertos del pasado sientan las bases para la reacción temprana en esta ocasión ante un virus con mayor capacidad expansiva que el de hace casi dos décadas.

Oficialmente ningún paciente ingresado con covid-19 ha fallecido en Vietnam —a 28 de mayo—, dato al que no obstante hay que colocar un asterisco: aun atendiendo a la dificultad de mesurar la letalidad en esta fase de evolución de la pandemia a nivel global en la que se desconocen los casos estrictos de personas que han pasado la enfermedad, y en comparación con los países que registran las letalidades registradas más bajas —como Rusia, con 4.142 personas fallecidas oficialmente (1,09% sobre el número total de casos confirmados) a 28 de mayo— se antoja llamativo que Vietnam no haya registrado ningún fallecido habiendo confirmado más de 300 casos.

En cualquier caso, la propagación del virus en el país ha sido especialmente baja gracias a un firme sistema de zonas de cuarentena donde se traslada a cualquier persona que pudiera estar infectada. Allí, un equipo médico le supervisa y trata tres veces al día, además de proporcionarle de forma gratuita el alojamiento y la manutención diaria. En caso de dar positivo en alguno de los test diarios, la persona es trasladada a un hospital.

En los primeros momentos de la epidemia en Vietnam se produjeron aglomeraciones en algunos supermercados, de igual forma a lo que sucedió en España. Pese a que el gobierno ejerce una estrategia de control de precios sobre productos como el arroz, el peligro de una desestabilización multinivel era grande. Ante el temor de que estas acumulaciones de personas aceleraran la expansión del virus, produjeran un aumento de los precios o generasen problemas de abastecimiento, el gobierno comenzó a distribuir comida y artículos de higiene y limpieza a las viviendas de las áreas de cuarentena. Sin ir más lejos, en un área de cuarentena en la provincia norteña de Lạng Sơn el Ejército asumió la labor logística de dotar a cada vivienda del equivalente a tres comidas diarias (alrededor de $2.50).

El seguimiento y la detección temprana son factores clave para el control de la pandemia del covid-19. En Vietnam, el Estado ha podido producir más de 10.000 test diarios, llevando a cabo una campaña de testeo precoz. Para finales de abril, con menos de 300 casos confirmados, ya se había testado a más de 130.000 personas. Vietnam espera además ser capaz de exportar o donar estas pruebas a países que necesiten incrementar su capacidad de testeo una vez que la pandemia haya sido totalmente controlada en el país.

“Compol” en tiempos de covid-19

Es incesante la tarea de grupos troll anti comunistas en Vietnam que operan en Facebook y otras redes sociales lanzando bulos y campañas de agitación. Ya desde el primer momento se animaron a prever un destino trágico en el país por culpa del gobierno y su gestión de la pandemia, animando a la disolución del mismo y a la formación de un nuevo Ejecutivo fuera del Partido Comunista.

En línea con las reflexiones del sociólogo Iago Moreno sobre las nuevas estrategias comunicativas de la alt-right en todo el mundo, los opositores vietnamitas no solo asumen la creación y difusión de bulos como su pan de cada día. El crecimiento del fenómeno rap en Vietnam trastoca la comunicación política en una línea similar a lo que ocurre en países como Brasil o la propia España. Un ejemplo nítido para entender este proceso es el del rapero NAH y su tema de 2015 DMCS (Địt mẹ cộng sản) Fuck Communism.

Es incesante la tarea de grupos troll anti comunistas en Vietnam que operan en Facebook y otras redes sociales lanzando bulos y campañas de agitación

En cualquier caso, no solo los grupos anti comunistas hacen uso de la música para comunicar. El gobierno del PCV a través del Departamento de Salud creó y difundió un tema para concienciar de los peligros del coronavirus y de las dinámicas de protección individual. El Jealous Coronavirus fue un hit en el país que se viralizó rápidamente gracias al efecto exponencial de redes como TikTok. La letra explica lo fundamental del virus y da consejos para que cada uno cuide su salud y la de todos.

Pese a que Vietnam sea —tal como insisten sus autoridades— un “país pobre en vías de desarrollo”, su gestión de la pandemia echando mano desde el minuto 1 de todas las capacidades del Estado ha resultado altamente eficaz hasta el momento. La importancia de la detección precoz, el aislamiento y el seguimiento fueron comprendidas rápidamente en el país, que actuó a conciencia favoreciendo el control de la epidemia.

La urgencia de evitar que el virus llegase a las zonas rurales del interior vietnamita hizo necesaria la intervención anticipativa del gobierno a todos los niveles, instalando las áreas de cuarentena tan pronto como un caso era detectado y distribuyendo lo necesario para minimizar los encuentros sociales en supermercados y otros lugares de abastecimiento. Una eficacia que desafía aquellos rankings que, casi irónicamente, colocaban a países como Estados Unidos o el Reino Unido como los más preparados para enfrentar una pandemia de estas características.



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