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Corea del Norte saca sus misiles en un invisible desfile militar

Corea del Norte saca sus misiles en un invisible desfile militar


75 años del Partido de los Trabajadores

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El desfile militar se celebra en un país que oficialmente dice que no tiene ningún caso de coronavirus

El líder norcorenao, Kim Jong-un, en la televisión durante el...

El líder norcorenao, Kim Jong-un, en la televisión durante el desfile.
AFP

¿Hasta qué punto Corea del Norte es el país más aislado del mundo? Nadie sabe lo que ocurre en Pyongyang. Ni dentro del trono de Kim Jong-un. Ni fuera de él. Es incluso una anomalía dictatorial en pleno siglo XXI. Tanto llega su hermetismo que hoy, en el 75 aniversario de la fundación del Partido de los Trabajadores, que ha gobernado Corea del Norte desde los inicios del país, se esperaba un gran desfile militar esta mañana, luego iba a ser por la noche… hasta que el mundo de repente se enteró que fue la pasada madrugada.

Desde Pyongyang no ha transcendido nada hasta esta misma noche (hora local). Durante horas y horas, en la televisión pública norcoreana KCTV sólo salían militares tocando la trompeta y dibujos animados. No había prensa extranjera acreditada. Y por el cierre de las embajadas durante la pandemia, apenas quedan unos pocos observadores internacionales en el país. Al final, la cadena norcoreana ha emitido un vídeo donde se ve a miles de soldados armados y otros con máscaras de gas destinadas a una guerra química. Por el aire sobrevuelan los cazas y por tierra vehículos blindados entran a la plaza Kim Il Sung de Pyongyang.

Pero lo más llamativo ha sido la presentación de su nuevo misil balístico intercontinental (ICBM) sobre un vehículo transportador de 11 ejes y 22 ruedas, capaz de transportar ojivas nucleares. Según los expertos surcoreanos que han comentado el desfile tras la retransmisión, este nuevo misil sería el mayor proyectil de combustible líquido del mundo, superior en tamaño y potencia al ICBM que Corea del Norte lanzó en modo de prueba en noviembre de 2017 y que llegaba a alcanzar entre 8.500 a 13.000 kilómetros.

El desfile militar se ha celebrado en un país cuyo líder asegura que no hay ningún caso de coronavirus. Kim Jong-un, durante su discurso, vestido con un traje gris y corbata, ha agradecido a sus ciudadanos por los casos “cero” de Covid-19. “Deseo buena salud a todas las personas del mundo que están luchando contra los males del malvado virus”, dijo Kim. Hasta ahora, Corea del Norte supuestamente realizó pruebas de PCR a 3.374 personas y todas resultaron negativas, según publica el medio especializado en información norcoreana NK News, que cita fuentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La fecha del desfile también llega tres semanas antes que las elecciones de Estados Unidos. Ahí está el mensaje principal: presumir de armas ante el enemigo que irá en poco a las urnas para elegir un nuevo líder, quien deberá tratar de continuar unas negociaciones nucleares con Pyongyang que desde la cumbre de Hanoi están paradas.

A Kim Jong-un, la prensa lo mató en abril. Llevaba tres semanas de ausencia pública. Sólo la misteriosa desaparición de un dictador del que no sabemos ni su edad real podía competir en atención con el monotema del coronavirus. Las teorías se dispararon: una operación cardíaca por su obesidad y tabaquismo; una muerte que supuestamente tardaba en anunciarse porque había que buscar a un sucesor; un dictador escondido del coronavirus en un resort de lujo… El líder norcoreano reapareció el 2 de mayo y los obituarios se volvieron a guardar en el cajón como ya pasó en 2012 y 2014.

Los siguientes meses, el protagonismo lo tomó su hermana, Kim Yo-jong, que hasta hace poco era otro de los misterios que envolvían al hermetismo de Corea del Norte. Poco o nada certero se sabe de su vida. Pero la agencia de espionaje de Seúl la situó este verano como la nueva número 2 de Corea del Norte. Según el Servicio de Inteligencia Nacional de Corea del Sur (NIS, por sus siglas en inglés), Kim Yo-jong desempeña su función como “segunda al mando de facto”. Su papel principal sería dirigir las relaciones con el vecino del sur y Estados Unidos.

El NIS puntualizó que la decisión de Kim de delegar algunas responsabilidades no está ligada a ninguna cuestión sobre la mala salud del líder, los planes de sucesión o su control del poder. “Kim Jong-un, pese a que aún mantiene su autoridad absoluta, parece estar abriéndose poco a poco a ceder responsabilidades”, aseguraba la agencia surcoreana de noticias Yonhap.

Este 75 aniversario, pese a lo que Pyongyang ha querido hacer creer con su desfile militar, cae en un año que el propio líder norcoreano ha descrito como uno de “pruebas y dificultades sin precedentes graves”. Hace unas semanas, durante una reunión del Partido de los Trabajadores, Kim Jong-un pidió una “batalla de 80 días” para reactivar una economía golpeada por las sanciones internacionales y los tifones que han sacudido el país estos meses.

Según la consultoría Fitch Solutions, este año Corea del Norte se encamina hacia su mayor recesión económica desde 1997. El coronavirus provocó cierres de fronteras, incluso con China, su mayor socio comercial, y las inundaciones destruyeron grandes extensiones de cultivos. Lejos parece que queda aquella promesa de construir un “país socialista altamente civilizado” que soltó Kim en un discurso en mayo de 2016. “La gente disfrutará de unas condiciones para para llevar una vida rica y altamente civilizada al contenido de su corazón”, dijo el líder. Que el plan del dictador fracasara se debe, según la agencia de noticias estatal de Corea del Norte, KCNA, a los “desafíos inesperados e inevitables en varios aspectos y la situación en la región que rodea la península de Corea”.

La economía no ha dejado de tambalearse estos años, pero en el aspecto nuclear Kim ha supervisado más pruebas de misiles balísticos y armas nucleares que su padre y su abuelo juntos. Incluso probó con éxito una bomba de hidrógeno y tres misiles balísticos intercontinentales, el tipo de proyectiles diseñados para lanzar ojivas nucleares a largas distancias. Sin embargo, las conversaciones sobre la desnuclearización entre Kim Jong-un y Donald Trump se han estancado desde que la fallida cumbre en Hanoi de 2019. Algo que, según los analistas, ha empujado a que Corea del Norte haya seguido desarrollando su armamento con nuevo misil balístico para submarinos o un misil balístico intercontinental capaz de alcanzar a Estados Unidos.

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