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Contra viento y marea, Andrés Lage continúa su preparación a Tokio 2020

Analitica.com


Una montaña rusa de emociones es la que ha vivido en los últimos cinco años el velerista venezolano Andrés Lage. A pesar de haber dejado todo por alcanzar su sueño más preciado, lograr clasificar a unos Juegos Olímpicos, ha tenido que hacer grandes sacrificios para materializar esa meta.

El criollo de 29 años, quien reside en España hace dos semanas se ubicó en el tercer lugar en el Campeonato de olímpicos que se llevó a cabo en tierras ibéricas, en lo que fue su vuelta a las competiciones bajo la “nueva normalidad”, tras el parón obligado que generó la crisis sanitaria del coronavirus. Un resultado que superó sus expectativas, dado que no cuenta ni con los recursos económicos, ni con el material deportivo adecuado para tener una preparación de gran nivel.

Lage se convirtió en el quinto clasificado, de la delegación de 20 que hasta ahora suma Venezuela,  y a pesar que ha mantenido contacto con las autoridades deportivas del país, sobre todo con el Ministerio del Deporte y el Instituto Nacional de Deportes, hasta ahora él ha sido quien con mucho esfuerzo ha costeado su preparación.

Tras finalizar la temporada en el mes de agosto, la que catalogó como la más corta de la historia,  Lage tan solo pudo ver acción en dos competiciones: el Campeonato de Europa de Ddynia (Polonia) y luego en la semana olímpica alemana en Kiel (Alemania).

“En la primera no pude contar con el material acorde a las condiciones del viento y no logré finalizar ni en el top 20 que era mi objetivo, ni en el top 10 de países clasificados a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.  Quedé en el puesto 30 en la general y 12 de los Juegos. En la semana olímpica alemana sí logramos estar en el top de los clasificados a los Juegos al situarme en el puesto 11, todo esto la misma tónica de antes, de clasificar sin recursos y sin apoyo”, manifestó en una conversación exclusiva con Analítica.com.

Dura realidad

A pesar de lo que muchos creen, los atletas de altos rendimiento, además de hacer grandes esfuerzos para poder mantenerse en forma y así poder competir en las diversas citas previas a la justa olímpica, a la que apuestan llegar en las mejores condiciones posibles, hay otros factores que también inciden en esa preparación. Uno de ellos es el de los recursos económicos.

Luego de un sinfín de conversaciones y promesas incumplidas por parte de los entes deportivos del país, dado que a la fecha Lage aún no ha contado con el dinero necesario para hacer frente a su preparación para los Juegos Olímpicos de Tokio que fueron pospuestos para el próximo año, además de conseguir hasta tres empleos, Lage se vio en la necesidad de abrir una cuenta de Gound found me para apostar a las donaciones, de manera de poder costear los gastos de logística, alimentación y hasta de implementos deportivos para continuar con sus entrenamientos.

“Hasta ahora nada ha cambiado, más allá del peloteo que me hacen para no darme respuestas efectivas. Yo sigo durmiendo en la parte trasera de mi camioneta Vans y tratando de dividir el tiempo lo mejor posible para poder trabajar para costear mis gastos y poder entrenar”.

manifestó con preocupación el velerista.

Cuando en noviembre de 2019 el venezolano conquistó el cupo olímpico en la clase (FINN) en el Southamerican Selection que se llevó a cabo en la Marina da Gloria de Río de Janeiro (Brasil), pensó que teniendo el boleto en sus manos las cosas cambiarían, pero no fue así.

“Desde que salí de Venezuela no le pedí nada a los entes deportivos. Me fui sin nada y desde entonces duermo en la parte trasera de mi carro. Es frustrante ver como atletas de países como Italia, Portugal, Croacia e incluso Alemania no les hace falta nada. Mientras ellos utilizan hasta 10 velas a lo largo de un año, yo he utilizado la mía más de diez veces, ya la tengo hasta remendada”, confesó.

Todo en base a sacrificios

 A pesar de las condiciones en las que vive, uno de los 18 atletas del mundo que posee un cupo para ver acción en la modalidad (FINN), no se amilana y sigue enfocado en dar lo mejor de sí para representar de la forma más digna al país.

“Yo sigo reinventándome para continuar adelante. Ya habiendo iniciado la nueva temporada he ido retomando mis entrenamientos con la bicicleta, en el kite e incluso con un poco de trabajo en el barco. La idea es ya estar entrenando a fondo de cara a los Juegos”, manifestó.

Andrés Lage asegura con mucha humildad que para lograr esta meta contó el apoyo de personas conocidas, quienes nunca lo desampararon en su lucha por conseguir y materializar ese sueño. Sin embargo reconoce que a estas alturas le da mucha vergüenza volver a tocar esas puertas, dado a que apostaba que una vez hubiera logrado el cupo contaría con el apoyo gubernamental y no fue así.

“Lamentablemente esa es la realidad, no cuento con más nadie, más allá que mis esfuerzos. La federación no existe y el ministro, pues ni idea. Venezuela tendrá un representante en esta disciplina en Tokio gracias a mí, a mis esfuerzos y sacrificios. Son 18 clasificados por el mundo y Venezuela estará allí por mí.  A ninguno de los entes deportivos les estoy cobrando nada de lo que hice para clasificar”.

enfatizó.

Para poder sobrevivir, comer y costear sus gastos personales y de entrenamientos Andrés Lage divide su tiempo en tres empleos. Gran parte del día trabaja en un McDonalds, da clases de vela en un club y los fines de semana hace lo propio en un club de Decatlón. En los pocos momentos libre que posee los dedica a entrenar duro.

Vivo en el estacionamiento del club de vela. Al estar allí me permiten ir a bañarme y a asearme en el club. Con los tres trabajo que tengo logro redondear unos 1400 euros, puede parecer que es un monto alto, pero no es así dado que una vela me cuesta 1500 y debería usar 10 al año y yo solo tengo una”, reiteró.

Para poder contar con un entrenamiento “decente” y con un presupuesto ajustado, el velerista criollo asegura que debería contar con 100 mil euros. “Este monto se distribuiría para cubrir gastos de los honorarios de un entrenador, el mantenimiento y compra de material deportivo, para pagar los gastos de logística, alojamiento y alimentación de las competencias previas a los Juegos y de los pasajes para ir a Tokio. Puede parecer alto, pero les aseguro que no es así”, aseveró.



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