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Contactos entre Ciudadanos y PP para una coalición en Lérida y Gerona

Roldán y Fernández, los líderes de Cs y PP en Cataluña


Barcelona
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En las elecciones autonómicas al Parlamento de Cataluña de 1999, el PSC acudió en coalición con ICV (heredero del PSUC) en las provincias de Lérida, Tarragona y Gerona. Al margen de estos dos partidos quedó EUiA (la versión catalana de IU), que se presentó en solitario en las cuatro circunscripciones catalanas. El acuerdo entre el PSC e ICV pretendía sumar en las tres provincias donde, a entender de algunos expertos demoscópicos, la dispersión del voto de izquierdas y catalanista favorecía a CiU y ERC. Una situación de debilidad que no se daba en Barcelona, donde el PSC e ICV presentaron listas separadas. El resultado no fue el esperado y Jordi Pujol (CiU) reeditó su sexto y último mandato -con el apoyo del PP- al frente de la Generalitat. Veintiún años después, una fórmula similar está sobre la mesa de los contactos que dirigentes del PP y de Cs mantienen de cara a la cita electoral que se llevará a cabo en Cataluña.

Aunque Quim Torra, presidente de la Generalitat, anunció en enero de este año la convocatoria a corto plazo de un adelanto electoral, el coronavirus y el puzle de difícil encaje de la media docena de partidos aparecidos tras la implosión de CiU -sobre todo entre Junts y el PDECat- hacen, al menos de momento, que existan más incertidumbres que certezas sobre la fecha en la que los catalanes volverán a las urnas para elegir a sus representantes regionales, tras su paso en 2017. Aun así, los partidos se preparan para la contienda y uno de los asuntos a resolver es si, como ocurrió en el País Vasco pero no en Galicia, populares y liberales acudirán juntos a la cita con una misma papeleta electoral.

Una fórmula sin el PSC

En los últimos días, desde Cs se ha reiterado en público la necesidad de llevar a cabo una operación de este calado, en la que desde la dirección de la formación naranja se incluye al PSC. Fue Carlos Cuadrado, vicesecretario general de Cs, quien en una entrevista para Ep aseguró que «si fuéramos en coalición Cs, el PP y el PSC ganaríamos las elecciones en Cataluña, está claro. Y vamos a trabajar en eso». Sería algo así como crear una lista constitucionalista, que los socialistas de Miquel Iceta siempre han rechazado y que, tras las palabras de Cuadrado, también descartó por completo Alejandro Fernández, presidente del PP catalán. Actualmente, la suma de Cs, el PSC y el PP (57) en el Parlamento autonómico catalán está lejos de los 68 escaños que marcan la mayoría absoluta, y las encuestas auguran un resultado sumador peor, por lo que el vaticinio de Cuadrado parece más un gesto de buena voluntad que de realismo electoral.

Sin embargo, sí se está explorando, explican a ABC fuentes de la dirección del PP catalán, la posibilidad de encontrar una fórmula mixta, pues los populares no ven ahora la necesidad de crear una réplica catalana al estilo de la reciente coalición en el País Vasco. «Ir en coalición con Cs en toda Cataluña no es nuestra opción. Tenemos un proyecto propio y las encuestas nos dicen que será recompensado. Una especie de Cataluña Suma se tenía que haber planteado para ganar, pero con Cs perdiendo en las encuestas, no se hará para salvar a nadie. Hay movimientos y se está estudiando si vale la pena ir juntos en Lérida y Gerona. De todos modos, no hay una oferta formal», apuntan estas mismas fuentes.

En el cuartel central del PP, en la calle Génova de Madrid, ya saben la opinión de los barones regionales del partido sobre el tema de ir en coalición con Cs, tras el fracaso vasco y el acierto gallego. Pablo Casado la escuchó directamente durante el Comité Ejecutivó de julio por boca de, entre otros, Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso, que advirtieron de una posible estratagema de los liberales al plantear ahora una oferta de listas conjuntas, sobre todo en Cataluña, cuando las encuestas pronostican una importante caída electoral de Lorena Roldán (Cs).

Estrategia «letal»

En esta línea, en el PP catalán trabajan con una hipótesis que en la dirección regional califican de «letal». Si populares y liberales fueran juntos a la cita electoral que convoque Torra y coincidiera con el apoyo a los Presupuestos Generales del Estado de Inés Arrimadas (Cs), no solo se le dejaría a Vox el espacio de alternativa y oposición al Gobierno y al PSOE sino que acabaría con la estrategia a medio plazo que Fernández aplica en el PP tras recoger un partido con solo cuatro escaños en la Cámara catalana.

Lo que sí es un hecho ya es que ambos partidos están manteniendo contactos para explorar soluciones que complazcan a las dos partes. Carlos Carrizosa, presidente de Cs en el Parlamento de Cataluña, señaló recientemente, tras la negativa de los populares a explorar una lista con el PSC, que «es evidente que estamos condenados a sentarnos de nuevo con el PP» y reconoció que «de cara al constitucionalismo, en Cataluña, está bien que se nos vea explorando las posibilidades de esta alianza». El margen temporal para esta exploración está en manos de Torra, que es el encargado de poner fecha a las elecciones en Cataluña.

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