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Barcelona permitirá a los bares y restaurantes ganar espacio para sus terrazas en carriles para el coche

Terrazas cerradas estos días en el barrio de la Barceloneta de Barcelona


Barcelona
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 «La vida social, cultural y económica tendrá que pasar más en las calles porque es el sitio que puede dar más seguridad sanitaria». Con esta declaración de intenciones, la desescalada en marcha y con la voz de los restauradores clamando ayuda para evitar una catástrofe en su sector muy presente, el teniente de alcalde de Promoción Económica, Jaume Collboni, y la concejal de Urbanismo, Janet Sanz, anunciaron este miércoles las intenciones municipales para favorecer que bares y restaurantes puedan ganar espacio en la vía pública de manera excepcional.

Los planes municipales, que se han abordado durante los últimos días con la oposición y el sector, pretenden hacer compatibles las distancias de seguridad sanitarias que se requieren para evitar contagios con el mantenimiento de las terrazas. Es la mejor opción para asegurar espacios más seguros que los interiores de locales y así ayudar a mantener al máximo una actividad económica que emplea al 6,4% de la población activa de la ciudad.

Por ello, el gobierno de Ada Colau ha dejado de lado los varios desencuentros con el sector –especialmente por haber ido en contra de la ampliación de terrazas y también encarecido sus tasas– y se abre a ganar espacio para ayudar a que muchos comerciantes no tengan que bajar definitivamente la persiana. ¿Cómo? Otra vez a costa del coche. Esta es la segunda ocasión en la que el gobierno de Ada Colau usa la estrategia contra el tráfico rodado de la ciudad durante la crisis del Covid-19, después de que recientemente se hayan anunciado peatonalizaciones y cortes de asfalto para reconvertirlos en paseos.

Más metros, sin saturación

En concreto, los técnicos de Urbanismo y Promoción Económica contemplan bajar a la calzada las mesas y sillas, ya sea ocupando carriles de circulación o de estacionamiento o aprovechando los nuevos usos de vías que ahora verán desaparecer coches o las ampliaciones de aceras anunciadas recientemente.

Caso aparte serán las opciones que tendrán los establecimientos de plazas y zonas peatonales, a los que también se ofrecerá mejora sin que el peatón pierda metros cuadrados y sin provocar una saturación excesiva del espacio público.

Una comisión se encargará de analizar posibles resoluciones, que se plantea que puedan implantarse lo antes posible. El gobierno local ultima ahora la fórmula para que la iniciativa pueda ser una realidad lo más rápido posible y conlleve la mínima burocracia posible. Se concretará vía Decreto de Alcaldía y posiblemente contemplará una especie de «declaración responsable» de los propietarios en lugar de tener que esperar a que se tramiten modificaciones o nuevas licencias.

Fuentes municipales recuerdan que en torno al 60% de la restauración local tiene actividad complementaria en el exterior de sus locales: son unas 5.500 terrazas, que ocupan 59.000 metros cuadrados de la ciudad y de las que el 70% tienen como máximo cuatro mesas.

La propuesta municipal, desgranó Sanz, es que estos tres de cada cuatro locales con poca ocupación de vía pública puedan mantener sus mesas y que el resto, más grandes, puedan redimensionar su espacio público. «Los establecimientos que ahora no disponen de una también podrían pasar a tener terraza ocupando espacio destinado actualmente a vehículos», remarcó.

Además, el Ayuntamiento anunció la rebaja de 75% de la tasa de terrazas desde el momento en que acabe el estado de alarma y hasta el 31 de diciembre. Ahora, de hecho, ya no la cobra de manera excepcional. La medida implicará una caída de 7 millones de ingresos para las arcas municipales.

«Ventana de esperanza»

«Nos han abierto una ventana de esperanza, lo veíamos todo muy negro», explican a ABC fuentes del sector, que con todo suplican más gestos para poder sobrevivir. «Si no, no nos saldrán los números porque necesitaremos invertir más en medidas de seguridad pero tendremos menos ingresos», ejemplifican.

El Gremio de Restauración de Barcelona, que ha estado a primera línea de las negociaciones y que recientemente temía que uno de cada cuatro bares de la capital tendría que cerrar, celebró las medidas. Con todo, la agrupación recuerda que hacen falta más ayudas para una actividad a la que le quedan meses complicados por delante. Entre sus reclamaciones están acciones para capear los alquileres –que se siguen pagando a pesar de no usar locales– y poder alargar ERTEs para no tener que destruir irremediablemente empleos de quienes no harán falta en un primer momento. Fomento del Trabajo también aplaudió el anuncio municipal.

El gobierno local avanzó también que prevé favorecer más actividades del comercio al aire libre. Sus portavoces pusieron el ejemplo de los eventos de tiendas en plena vía pública, que celebran una vez al año vías como Gran de Gracia o Gran de Sant Andreu, e intentarán flexibilizarlas para que puedan realizarse más.



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