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Alumnos rurales de sobresaliente

Alumnos rurales de sobresaliente


Valladolid
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Peñafiel es un municipio vallisoletano de más de 5.000 habitantes ubicado en plena Ribera del Duero. Puede presumir de su imponente castillo medieval, pero a partir de ahora también puede hacerlo por sus estudiantes. Y es que los alumnos de 2º de Bachillerato de su instituto, el Conde Lucanor, han obtenido una nota media de 9,176 en las Matemáticas científicas -hay otra rama de ciencias sociales- en la prueba de acceso a la Universidad (EBAU) celebrada el pasado mes de julio. En una clase de 23 alumnos, ha habido cuatro o cinco exámenes calificados con un 10 en una de las asignaturas más peliagudas de las pruebas, pero además, la gran mayoría de los estudiantes están entre el 8 y el 10.

El elevado resultado ha hecho que el aula del instituto rural de Peñafiel se conozca ya a nivel nacional. Y es que fue su profesor, David Hernández, el primero que, a través de las redes sociales, quiso dejar constancia de la hazaña de sus alumnos. «EBAU 2020, nota media de mis 23 titanes en Matemáticas II: 9,176. IES público y en medio rural. Más orgulloso, imposible», aseguraba en su publicación, que ya tiene más de 19.000 likes.

«Estoy muy contento, primero porque van a poder estudiar lo que

David Hernández
David Hernández – B.B.

quieran y también porque han aprendido mucho», reconoce el docente, al que incluso ha felicitado por carta la ministra de Educación, Isabel Celáa. Él también acudió a un instituto rural, en su caso al de Tudela de Duero, también en Valladolid, y residió en la localidad cercana de Olivares, que hoy tiene unos 300 habitantes. Quizá por eso se siente tan «orgulloso» de sus estudiantes y también porque la educación rural da así un golpe encima de la mesa para reivindicar su papel.

Recursos educativos

«Los recursos siempre llegan aquí en último lugar. Por ejemplo este año han instalado conexión rápida a internet, pero no había proyectores en todas las clases y algunas cosas teníamos que explicarlas a través de nuestra tablet», indica, pero además padecen una elevada tasa de interinidad. «Eso supone que cada año los profesores van cambiando cada curso, no llegan a conocer bien a los alumnos ni tampoco a las familias».

A sus 32 años, este arquitecto de formación reside en Valladolid es feliz en Peñafiel. «La educación rural tiene cosas estupendas, es mucho más cercana». «Te adoptan muy rápido como parte de la comunidad, te sientes en familia y mucho más arropado», explica. Pero la realidad es que no se ve en el mismo lugar dentro de una década y no porque no le entusiasme el proyecto, sino que más bien la responsable es la carretera N-122. «Hace veinte años, cuando iba al instituto, ya decían que se construiría una autovía y aún no se ha hecho», explica, al referirse a una carretera que considera muy problemática.

Y los alumnos echarán entonces de menos a profesores como David. María Fernández, una de sus alumnas, que ha sacado un 9,4 en Matemáticas y estudiará Medicina, asegura que parte del éxito de la elevada nota de su curso es que el docente ha hecho las Matemáticas «amenas» y «muy cercanas». «Nos ha animado a estudiarlas porque nos explicaba su aplicación en la vida real», explica «orgullosa» de que su instituto haya logrado un sobresaliente «pese a todas las dificultades» que en ocasiones tiene la enseñanza rural.

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