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Al menos 14 muertos y 75 heridos en un doble atentado en el sur de Filipinas

Al menos 14 muertos y 75 heridos en un doble atentado en el sur de Filipinas



Al menos catorce personas han fallecido y más de setenta han resultado heridas este lunes en un doble atentado en Jolo, al sur de Filipinas, donde las fuerzas de seguridad llevan largo tiempo combatiendo al grupo Abu Sayyaf, a quien se le atribuye el atentado. Ya perpetraron un ataque similar en la catedral de la ciudad en enero de 2019.

La primera explosión tuvo lugar alrededor del mediodía en una céntrica plaza de Jolo, al estallar una motocicleta situada cerca del lugar en el que un camión del Ejército repartía alimentos. La segunda explosión se produjo una hora después en una calle a unos 70 metros, cuando la policía acordonaba la zona del primer siniestro.

Entre los fallecidos, hay siete militares, cuatro civiles. Uno es presuntamente una atacante suicida que hizo detonar la segunda bomba, según el informe preliminar del grupo de trabajo conjunto de la Policía y el Ejército en Sulu, que desde el principio barajó la tesis del atentado terrorista y sospechó de Abu Sayyaf, que en 2014 juró lealtad al Estado Islámico (EI).

El teniente coronel Ronaldo Mateo, jefe del 11º Batallón de Infantería que opera en Sulu, provincia a la que pertenece Jolo, ha confirmado a los medios locales que hay siete soldados entre las víctimas mortales del atentado, que ha dejado además heridos entre sus tropas y entre la población civil.

“De momento, el número definitivo de víctimas está por determinar mientras la investigación trata de identificar a los posibles sospechosos”, ha señalado en un comunicado el jefe de la Policía Nacional, Archie Gamboa. “Estamos tratando de determinar los detalles de las explosiones con una investigación exhaustiva posterior al ataque”, ha declarado el portavoz de las Fuerzas Armadas de Filipinas, el mayor general Edgard Arevalo, quien ha instado a la población civil de Sulu a “mantener la calma, estar vigilantes e informar sobre cualquier persona sospechosa o actividades inusuales en la zona”.

Se sospecha de Abu Sayyaf

Aunque su presencia en el resto del Mindanao Musulmán es cada vez más reducida, se estima que hay unos 300 efectivos de Abu Sayyaf en el aislado archipiélago de Sulu, la provincia más pobre de Filipinas, donde se cree que también se esconden yihadistas huidos del extinto califato del EI.

En enero de 2019, yihadistas extranjeros apoyados por Abu Sayyaf hicieron estallar dos bombas en la catedral de Jolo durante la misa dominical, atentado en el que murieron 23 personas -incluidos los dos terroristas suicidas- y un centenar resultaron heridas, en el que resultó el ataque más mortífero en el sur de Filipinas en años.

Abu Sayyaf fue fundado en los años noventa en la vecina isla de Basilan por muyahidines que lucharon en Afganistán y enseguida ganaron notoriedad internacional por sus atentados y por los secuestros a ciudadanos extranjeros.

El pasado julio, el Ejército reveló que tenía informes de la inteligencia militar en Sulu que corroboraban que Abu Sayyaf planeaba perpetrar nuevos atentados en la zona colocando una bomba en una motocicleta.

La investigación actual también trata de determinar si el ataque guarda relación con la detención el pasado 14 de agosto de Anduljihad “Idang” Susukan, uno de los cabecillas más buscados de Abu Sayyaf sobre el que pesaban 34 órdenes de arresto por asesinato y secuestro.

“Condenamos enérgicamente los incidentes hoy en Sulu, que dejaron decenas de muertos y heridos, incluido soldados. Asimismo, expresamos nuestro pésame a las familias y seres queridos de quienes murieron en estos trágicos incidentes”, ha señalado Harry Roque, portavoz del presidente Rodrigo Duterte.

Yihadistas más radicalizados

A pesar de que la amenaza terrorista se ha debilitado en el Mindanao Musulmán, también se ha radicalizado, ya que Abu Sayyaf y otras formaciones afines al EI que operan en la zona -como Luchadores Islámicos para la Liberación del Bangsamoro, Ansar Khalifa o Maute- han abrazado en los dos últimos años nuevas formas de violencia como los ataques suicidas.

Aunque el terrorismo islamista no es nuevo en Filipinas, los ataques suicidas no corresponden al modus operandi clásico de los grupos locales, una nueva amenaza en el país que en el último año ha registrado cuatro atentados de este tipo, los primeros de su historia y todos reivindicados por el EI, llevados a cabo con el apoyo logístico de Abu Sayyaf.

El primero tuvo lugar el 31 de julio de 2018 en la isla de Basilan -tradicional feudo de Abu Sayyaf-, donde murió una decena de personas; seguido del atentado con dos bombas gemelas en enero en la catedral de Jolo, capital de Sulu, el más mortífero de los últimos años al ocasionar una veintena de muertos y un centenar de heridos. Los otros dos atentados, en junio y septiembre de 2019, atacaron campamentos militares en Sulu, un archipiélago de difícil acceso convertido en el nuevo bastión de Abu Sayyaf, el grupo yihadista más fuerte en estos momentos en Filipinas.



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